En el arte culinario el solomillo es una pieza de gran valor debido a que su grado de dureza es menor que el del resto de músculos de los animales, el solomillo actúa a modo de sujeción y no hace ningún movimiento violento, de ahí que sus fibras sean las más tiernas de todas las fibras que conforman las distintas piezas del cerdo. En su cocción se le puede guisar de manera que se realce el sabor y se respete lo tierna que es su carne.

El solomillo de cerdo se comercializa entero.  Normalmente su pieza puede ser para 2 ó 3 personas, todo juega con la cantidad de guarnición o el tipo de salsa con que la acompañe.  Admite casi todas las técnicas culinarias:  asado en el horno o en la parrilla, salteado y hasta en ragú. Sea cual sea la técnica que se utilice, debe quedar sonrosado por dentro sin que pierda la jugosidad, ya que no es agradable comer la carne de cerdo poco hecha, como sucede con la de vacuno.

 

Sus acompañamientos o guarniciones para El solomillo van desde las clásicas patatas fritas,  pimientos asados, salteados de setas ó de verduras como calabacines y berenjenas asadas, hasta cebolla confitada, las frutas caramelizadas como la piña, manzana y plátano o los frutos rojos, como moras, fresas y frambuesas.  Toda esta variedad de guarniciones se pueden combinar, lo importante es que El solomillo  no debe quedar encuadrado por el sabor de las guarniciones ni de las salsas.  La carne del solomillo combina de una manera excelente con guarniciones saladas y con el contrapunto de las dulces.

 

Las salsas de acompañamiento, le dan contundencia por ejemplo: una clásica salsa de pimienta verde o una salsa de queso, aunque también tienen una carga calórica muy alta por lo que se puede optar por alternativas más ligeras, como una salsa de vino dulce tipo Pedro Ximenez o una salsa de frutas con un toque de fresas frescas, aportando frescura y facilitará el proceso digestivo de este plato.

Cocciones:

Para cocinar el solomillo, en primer lugar se brida,  ( se ata y se da forma cilíndrica con la ayuda de un hilo llamado bramante. Así cuando se cocine no perderá la forma).  Se guisa por todos los lados uniformemente para que al servirlo sea más fácil trocearlo y distribuir en los platos.

Ya,  bridado, se sala un poco y, y si se desea se puede dar un toque de pimienta y asarlo en el horno precalentado o bien en la plancha o la parrilla.   Así se cocina y se dora por fuera, y se guisa lo justo por dentro.   El fuego no debe estar muy elevado porque se corre el riesgo de que se dore en exceso por fuera, mientras que por dentro esté todavía crudo.   En el horno, la mejor temperatura de asado será 180ºC.

Cuándo y esté asado dejarlo reposar por 5 minutos, se trocea y se sirve con la salsa y con la guarnición seleccionada.  Su presentación depende mucho de que tanto deje volar su imaginación…………..

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