Dreamworks presentó el nuevo film animado en el festival; allí estuvieron también los actores que prestan sus voces a los entrañables animales

Por Diego Batlle

Para LA NACION

 
Foto: UIP

CANNES.- La relación entre DreamWorks Animation y el Festival de Cannes es de mutua conveniencia, una sinergia perfecta en la que cada parte consigue lo que necesita. Para el estudio liderado por el poderoso productor Jeffrey Katzenberg es la oportunidad ideal para presentar ante más de 4000 periodistas de todo el mundo y en un ámbito muy prestigioso una película que, comoMadagascar 3: Los fugitivos , tiene pocos días después un lanzamiento a escala global (en la Argentina será el próximo jueves). Para la principal muestra del mundo, por su parte, es la manera de sostener sus buenas relaciones con Hollywood y, de paso, lograr que unas cuantas estrellas viajen a mostrarse en plena Costa Azul. 

Así, además de los tres codirectores del film (Tom McGrath, Conrad Vernon y Eric Darnell), estuvieron en la alfombra roja, en el photocall y en la charla con la prensa Ben Stiller (la voz del león Alex), Chris Rock (la cebra Marty), David Schwimmer (la jirafa Melman), Jada Pinkett Smith (la hipopótamo Gloria) y dos incorporaciones de esta tercera entrega de la exitosa franquicia: Jessica Chastain (la jaguar Gia) y Martin Short (la foca Stefano).

Más allá de lo apuntado, la elección de Madagascar 3 para su estreno mundial en la sección oficial del festival (fuera de competencia) no fue del todo antojadiza, ya que las nuevas desventuras de los animales del zoológico de Manhattan tiene una larga (y muy lograda) secuencia inicial ambientada en el célebre casino y en las calles de Montecarlo; es decir, a muy pocos kilómetros de Cannes. Luego, los queribles personajes se sumarán a la troupe de un circo con la idea de conseguir una gira por los Estados Unidos y volver así a su hogar, en el Central Park de Nueva York.

“Es mi primera vez en Cannes y, quizás el haber prestado mi voz para una película que se da en el festival sirva para que en el futuro elijan otra en la que actúe por completo”, dijo un sonriente Stiller, apelando a ese buen humor que también mantuvo el resto del equipo durante el diálogo con La Nacion y otros medios acreditados.

 

 

 

En esta quinta incursión de DreamWorks Animation en Cannes (las dos primeras entregas de Shrekllegaron incluso a participar en la Competencia Oficial por la Palma de Oro), la acción abandona rápidamente Africa y sólo sobre el final transcurre en Nueva York. Se trata, por lo tanto, de una historia básicamente europea (ahora con el aporte del cotizado cineasta independiente Noah Baumbach en el guión), que vuelve a ofrecer ese cóctel de humor físico, situaciones absurdas, vértigo, colorido, plasticidad, imágenes surreales y contundentes efectos tridimensionales.

“¿Por qué siguen explotando esta franquicia?”, fue la lógica pregunta a los artistas. “¡Por el dinero!”, exclamó, entre sincero y provocador, Chris Rock. Más serios, los directores indicaron que se debe a que, por supuesto, el público sigue fiel a estos personajes. “Además, hay una excelente dinámica entre nosotros tres porque somos muy buenos amigos desde hace varias décadas, cuando estudiamos juntos en el prestigioso instituto Cal Arts”, indicó McGrath. “Compartimos una misma visión, uno puede enfocarse en la animación, otro trabajar en el diseño de arte, y otro lidiar con los cientos de colaboradores que trabajan en una producción de esta dimensión”, agregó Vernon.

Con respecto a su incorporación al elenco, Chastain admitió que “me encantaron las dos primeras películas y no tuve ningún problema en participar en audiciones para que la gente de DreamWorks me eligiera para este nuevo personaje y sumarme a una experiencia que ya había funcionado muy bien. Para mí es tan estimulante esto como una obra de teatro o una audaz película independiente”.

 

 

 

“La idea principal -indicó Darnell- es dejar que los actores trabajen con gran libertad, que puedan improvisar, que prueben distintas alternativas para expresarse. En un estudio de grabación no hay apuro, no existe la presión de tener 200 técnicos expectantes.” En ese sentido, Schwimmer opinó que “es muy divertido usar la imaginación como un niño, ponerte el traje que te queda más cómodo e inventar, crear, darles a los directores todas las variantes posibles para que luego elijan la que más le sirve en la mesa de edición”.

“Estamos muy agradecidos a Cannes”, admitió McGrath. “Es un honor estar en semejante festival, no sé si un simple film de dibujos animados como el nuestro se lo merece, pero fue muy hermoso asistir a todas esas galas en un festival tan importante y con una audiencia tan exigente. Si aquí la respuesta fue tan buena, creo que ya podemos quedarnos tranquilos de que gustará en todas partes”, agregó.

El resto de la charla giró sobre un tema recurrente como el orgullo que les genera a los actores llevar a sus hijos a ver los films de Madagascar (“¿En serio ese sos vos, papi?”, le siguen preguntando a Rock), a las influencias para las ambiciosas escenas de circo (“El Cirque du Soleil cambió para siempre la historia por su creatividad y por sacar a los animales, nosotros hicimos lo contrario al sacar a los humanos de la pista y reemplazarlos por animales”, dijo Darnell) y sobre los objetivos -fuera de los comerciales, claro- de este tipo de películas (“son sofisticadas y sencillas a la vez, ayudan a ejercitar la imaginación, a desarrollar la inteligencia emocional de los niños”, argumentó Jada Pinkett).

Por último, Vernon reveló la “fórmula” para construir un éxito en este terreno: “Es una lucha constante, desde el guión hasta el trabajo de edición, para encontrar el balance entre las escenas de acción y el desarrollo de los personajes y los conflictos, el equilibrio entre la lectura más básica que pueden hacer los niños y los chistes, y guiños destinados a los adultos. Se trata de no abrumar con lo primero y de no aburrir con lo segundo. Tenés que conseguir los condimentos perfectos y aplicarlos en las dosis exactas. Es un trabajo muy delicado y, al mismo tiempo, apasionante

 

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