Júbilo y apoteosis: dos palabras que definen el sentimiento de hoy en Madrid. Foto: El País

Júbilo y apoteosis: dos palabras que definen el sentimiento de hoy en Madrid. Foto: El País

Cientos de miles de aficionados al fútbol, y otros tantos no tan aficionados, salieron este lunes a las calles para recibir a los ‘tricampeones’ con la camiseta de la selección como bandera única. Su causa no era la de aquellos defendieron el régimen republicano, pero los 23 miembros de la selección española inundaron de felicidad una ciudad que se volvió a teñir del color de la sangre. “Es un orgullo volver a celebrar un título y veros a todos felices en estos tiempos tan difíciles”, clamó Andrés Iniesta a los cientos de miles de personas que acudieron a Cibeles a recibir a la selección.

La ocasión bien lo merece, con las dos Eurocopas y el Mundial conquistados de manera consecutiva, esta selección es la mejor de la historia del fútbol. Un equipo que ha sido capaz de hacer olvidar y curar las heridas que abrieron el penalti de Eloy, el gol fantasma de Michel ante Brasil o los fallos de Julio Salinas ante Italia en el 94. “Luis Enrique, tapiamos tu tabique”, fue una de las consignas más repetidas por los presentes y de hacer olvidar, al menos por un día la situación económica del país: “Sé que estamos en crisis y que no tenemos futuro. Pero me niego a no divertirme con este equipo. En algunos años seguiremos en crisis y no ganaremos, así que hay que disfrutar”, explicaba Pablo Escudero, de 22 años, mientras aguardaba a los jugadores de la selección en Cibeles.

La mayoría de las decenas de miles de personas que este lunes han arropado a La Roja son demasiado jóvenes para recordar los tiempos de vacas flacas de la selección. “¿Cómo no voy a venir a apoyar a este equipo? ¡Siempre ganan!”, bromeaba Elena López, de 19 años, quien reconoce que no le gusta el fútbol. Y es que el gusto por el deporte rey no era condición sine qua non para celebrar la Eurocopa.

A unos metros de Elena, en pleno Paseo de Recoletos, se encontraba Paula Suárez, de 16 años. Esta chica y sus amigas escribieron el nombre de los jugadores en sus brazos. Paula eligió el nombre del máximo goleador de la Eurocopa: Fernando Torres. ¿Por qué? “Es muy guapo”, confesó entre risas Paula. Sus amigas protestaron. “Para guapo guapo, Piqué”, respondió Lorena Delgado.

Porque el fútbol no siempre es sólo deporte. Para muchos, los títulos de La Roja han sido una forma de integración. Es el caso de Isabella Lázaro, una joven peruana de 17 años. Llegó a Madrid en el verano del 2010. Cuando apenas llevaba unos días en el país, España se proclamó campeona del Campeonato del Mundo. Ella quería salir a la calle a celebrar el título, pero no tenía con quien. En esta Eurocopa no se ha perdido ni un solo partido. “He ido todos los días que jugaba la selección al Bernabéu con mis amigas y ha sido fantástico”, reconoció.

El autobus de La Roja se abre paso por La Gran Vía. Foto: El País

El autobus de La Roja se abre paso por La Gran Vía. Foto: El País

El equipo desfiló por un escenario instalado en La Cibeles. Foto: El País

El equipo desfiló por un escenario instalado en La Cibeles. Foto: El País

Larga espera

El autobús de la selección tardaba en llegar. “¿Cuánto falta? ¿Sabes algo más?”, se oía entre los grupos. Los 36 grados al sol que marcaba la parada de autobús de Cibeles se hacían notar. Los servicios de Samur trataban de refrescar lanzando agua. “Nuestra mayor preocupación, más allá de las emergencias que puedan surgir, son los golpes de calor e insolaciones”, advirtió un sanitario a Público.es. Rodrigo Márquez se vanagloriaba de seguir los consejos de las autoridades sanitarias. Este joven de 21 años se llevó consigo una pequeña nevera llena de hielo con refrescos y cerveza para luchar contra la deshidratación. “Soy un chico sano”, bromea.

Mientras los jugadores surcaban la marea roja en su autobús, la fiesta comenzó en Cibeles
A su lado estaba Álex Márquez, quien también supo de la importancia de venir bien preparado a este tipo de evento y llevó una réplica del trofeo. “La compré hace cuatro años. Anoche (por el domingo) hasta mi madre se subió encima de una silla y la levantó al cielo”. Pero la palma de la previsión se la llevó otro miembro de este grupo de amigos. Roberto López ha ido a Cibeles con dos pares de gafas. “Hace dos años con la locura se me rompieron las gafas y no vi nada. Este año no me pasa”, sentenció.

Mientras los jugadores surcaban la marea roja en su autobús descapotable arropados por cientos de miles de personas, la fiesta comenzó en Cibeles. La Banda del Capitán Canalla, o el primer grupo de música que hizo bailar a Luis Aragonés con el tema ¡A por ellos!, abrió la fiesta preparada en el escenario de Cibeles con el pasodoble de Manolo Escobar ¡Que viva España! Después le siguieron otros artistas como Chenoa, Melocos o Dover. Pero el gran momento de la espera lo protagonizó el humorista Carlos Latre, quien condujo el espectáculo junto a Pilar Rubio, cuando imitó a Mariano Rajoy y cantó al público: “¡Que bote, que bote, que bote la Merkel!”.

La sorpresa de Reina
Entre cántico y cántico, recuerdos a los italianos y algún baile que otro, por fin llegaron los héroes de Kiev a la plaza Cibeles. Corrían las 21:30 horas cuando la selección hizo su entrada a la plaza de la diosa al grito de ¡Campeones, campeones! Todos los jugadores saltaban enloquecidos y el autobús amenazaba con volcar. El momento que todo el mundo esperaba había llegado. Pepe Reina ya estaba en el escenario, pero antes una sorpresa: ¡Estopa! El dúo de los hermanos Muñoz interpretó el tema Showtime 2.0 y después le tocó el turno a David Bisbal y su canción No hay dos sin tres.

El tiempo de espera no hizo sino impacientar a los asistentes, deseosos de escuchar a los tricampeones. Especialmente a Pepe Reina, animador oficial de La Roja, quien tenía el listón muy alto tras sus dos últimos shows en las celebraciones de 2008 y 2010. Y el jugador de Liverpool no defraudó y volvió a superar las expectativas. Cuando cogió el micro el público enloqueció. Una vez más el meta presentó a sus compañeros con su estilo característico y puso un mote a cada uno de ellos. Sus compañeros, muchos de ellos con vasos de cerveza y diversos licores en la mano, asistían con mirada cómplice las bromas de Reina, quien bromeó con Xabi Alonso y los efectos que el alcohol le estaba causando.

La afición coreó cada uno de los nombres, sin excepción, pero hubo uno de ellos destacó sobre el resto. Tampoco era de extrañar, estaba en su casa. En el mismo lugar que hace apenas un mes celebraba el campeonato de Liga: Iker Casillas. El capitán agradeció a los asistentes el cariño recibido y subrayó la importancia de haber conseguido tres títulos consecutivos. Finalmente, Carlos Latre despidió a los jugadores con una consigna: “Nos vemos en dos años, cuando conquistéis el Campeonato del Mundo de Brasil”.

El gentío en la Plaza Cibeles esperaba ansioso llegada de La Roja. Foto: El País

El gentío en la Plaza Cibeles esperaba ansioso llegada de La Roja. Foto: El País

El Rey de España y Vicente del Bosque, fundidos en un abrazo. Foto: El País

El Rey de España y Vicente del Bosque, fundidos en un abrazo. Foto: El País

El Capitán de la selección, Iker Casillas, disfrutando la Copa. Foto: El País

El Capitán de la selección, Iker Casillas, disfrutando la Copa. Foto: El País

 Una marea humana acompaña a los jugadores por La Gran Vía, de Madrid

Una marea humana acompaña a los jugadores por La Gran Vía, de Madrid

(Con información de ElPublico.es y Elpais.com)

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