“Con todo el dolor de mi alma tengo que decirles que falleció Alicia Zanca. Infinita tristeza. Alicia estaba enferma. Cuando sepa donde es el velatorio yo les voy a avisar”, escribió en su cuenta de Twitter la agente de prensa,  Alejandra Benevento.”

 

 
Foto: Archivo / Gustavo Seiguer

La actriz Alicia Zanca, de vasta trayectoria teatral, televisiva y cinematográfica, falleció a los 57 años, a causa de un cáncer de colon. La intérprete murió en la clínica Fleni, donde se encontraba internada desde hacía varios días, según informó la Asociación Argentina de Actores. Sus restos son velados hasta las 10, en el Teatro Regio (Córdoba 6056), y serán inhumados en un cementerio privado de Pilar.

Alicia era una mujer inteligente, sensible, ecléctica, que sobresalió por su puro talento.

Su ductilidad le permitió acceder a grandes títulos de la dramaturgia nacional e internacional, y su figura menuda le permitió dar una sólida carnadura a los personajes juveniles. Como sucede con las buenas actrices, Alicia Zanca debutó en teatro de la mano de grandes directores, como Agustín Alezzo (Las brujas de Salem, de Arthur Miller, 1972), Cecilio Madanes (Locos de verano, de Gregorio de Laferrère, 1973), Onofre Lovero (El tiempo y los Conway, de J.B. Priestley, 1974), Villanueva Cosse (Arlequino servidor de dos patrones, de Goldoni, 1975), para luego integrar el elenco estable del Teatro San Martín (1976), y debutar ese mismo año en televisión con Dos a quererse, y en cine, en 1977, con ¿Qué es el otoño?, dirigida por David Kohon.

Había nacido el 23 de abril de 1955 y estaba lejos de su imaginación la idea de hacer una carrera en el mundo del espectáculo. Su vocación la impulsó a la facultad de psicología, donde rindió 17 materias, hasta que Agustín Alezzo la tentó con la idea de trabajar en los escenarios. En ese momento, sintió la necesidad de prepararse para esa profesión. “Nunca dejé de estudiar. Seguí un sabio consejo de mi padre, y primero en el Conservatorio Nacional, luego con [Agustín] Alezzo, [Roberto] Durán y [Augusto] Fernandes, traté de construir un camino que me llevara a ser una artista y no simplemente una actriz; vale decir, alguien que pueda generar su propio proyecto.” No contenta con esto, estudió danzas con Antoniette San Martín y acrobacia con Osvaldo Bermúdez.

Ese fue su pensamiento original y hacia ese destino dirigió su profesión, iniciativa que le permitió ingresar en 1976 al elenco estable del Teatro San Martín.

Interpretando El jardín de los cerezos, de Chejov, un productor la vio y le propuso acompañar a Ricardo Darín en Una escalera al cielo en televisión. Pero no todo fue un camino de rosas, y Alicia Zanca estuvo preparada para sobrellevarlo con estoicismo: en 1995, después del incidente con Wainot -la productora de Gerardo Sofovich que la separó del frustrado proyecto de Noche eterna-, la actriz no apareció en TV, salvo raras y breves excepciones. Estuvo seis meses sin trabajo y su nombre quedó ligado, sobre todo, al teatro infantil, rubro que la compensó de todos los sinsabores. Volvió a la pantalla chica con el personaje de Amanda del Solar, en la serie Chiquititas, al mismo tiempo que interpretaba la obra Desde la lona, de Mauricio Kartun, y recorría los colegios con el infantil La Bella y la Bestia. Y esa triple actividad la mantuvo durante muchos años.

Con una actitud aguerrida, pero serena, siempre se interesó por personajes que representaran grandes desafíos por la complejidad de sus perfiles psicológicos, lejos de los facilismos de los arquetipos. En todo momento fue una actriz muy convocada en todos los medios y no tuvo dudas cuando se desplazó de las luces de la actuación para encarar con serenidad y solvencia la penumbrosa tarea del director de escena que inició con El zoo de cristal, de Tennessee Williams, una puesta que la mostró con gran imaginación y vuelo creativo. Allí comenzó su romance con los clásicos, los que presentó a un público nuevo, de la mano de figuras populares de la televisión. Fue ese mismo empuje el que la llevó a enfrentar también la dirección de obras infantiles, en las que también demostró un espíritu creativo propio de los grandes artistas.

En lo personal, estuvo casada con Roberto Castro y, posteriormente, con Gustavo Garzón, actor con el cual tuvo tres hijos: Juan y Mariano, sus mellizos con síndrome de Down, y Tamara. Si en algún momento, Alicia Zanca superó su imagen de artista fue cuando enfrentó la realidad de que sus hijos, los mellizos, tenían síndrome de Down, y su figura se agrandó para mostrar a la gran madre que era. “Creo que soy aceptada como una madre en la que la gente se puede proyectar. Creo que soy confiable”, decía.

Era mucho más y el dolor que aqueja a todos aquellos que tuvieron la oportunidad de conocerla da fe de la calidez y ternura que anidaba en ese cuerpo menudo, pero de gran entereza moral.

DE LA PANTALLA A LAS TABLAS

Teatro 
Mustafá, de Armando Discépolo (1976); Casa de viudos, de Bernard Shaw; El reñidero, de Sergio De Cecco; Boda blanca, de Tadeusz Rozewicz (1980); Pigmalión, de Bernard Shaw (1981); Ciclo Teatro Abierto (1982-1983); Los compadritos, de Roberto Cossa (1985); Bodas de sangre, de Federico García Lorca (1988); Nosotras que nos queremos tanto, de Miguel Falabella (1993); Desde la lona, de Mauricio Kartun (1995); De profesión maternal, de Griselda Gambaro (1996); Rápido nocturno, de Mauricio Kartun (1999); Los pequeños burgueses, de Máximo Gorki (2001); Lo que va dictando el sueño, de Griselda Gambaro (2002).

Directora teatral 
El zoo de cristal, de Tennessee Williams (2002); Al cabaret no voy, de Omar Aita (2002); Romeo y Julieta, de William Shakespeare (2003); Pedir demasiado, de Griselda Gambaro (2004); Sueño de una noche de verano, de William Shakespeare (2005); Chicas católicas, de Casey Kurtti (2005/ 2006/ 2007); De profesión maternal, de Griselda Gambaro (2006); Prueba de amor, de Roberto Arlt (2009); El jardín de los cerezos, de Anton Chejov (2009); Alicia en el país de las maravillas, de Lewis Carroll (2009); La cocina, de Arnold Wesker (2009); La casita de mis viejos, de Mauricio Kartun (2009).

Régie 
La hija del regimiento, de Donizetti (2003) en el Teatro Argentino de La Plata; Così fan tutte, de Mozart (2009) en La Manufacturera Papelera.

Filmografía 
Arregui, la noticia del día (2001), de María Victoria Menis; El mismo amor, la misma lluvia (1999), de Juan José Campanella; Secretos compartidos (1998), de Alberto Lecchi; Los amores de Laurita (1986), de Antonio Ottone; Flores robadas en los jardines de Quilmes (1985), de Antonio Ottone; Abierto día y noche (1981), de Fernando Ayala; ¿Qué es el otoño? (1977), de David Kohon.

Televisión 
Volver a nacer (2012); Soy tu fan (2006); Calientes (2000); Verano del 98 (1998/9); Chiquititas (1997); El día que me quieras (1994); Alta comedia (1994); Por siempre tuyo (1985); Llévame contigo (1982); Me caso con vos (1981); Daniel y Cecilia (1980); Una escalera al cielo (1979); Dos a quererse (1976).

 

Anuncios