• Presentado por: EMILIANO FELIPE YUSTE
    22 de julio

     

     

     

     

     

    La Dieta Mediterránea se ha convertido en el estilo de vida más recomendado por diversidad de motivos, entre los que destaca por ser un factor clave para mejorar la calidad de vida de las personas que la siguen.
    Se han realizado cantidad de estudios sobre la Dieta Mediterránea, muchos de ellos han dejado demostrado que las tasas de mortalidad por enfermedades cardiovasculares de los países mediterráneos son más bajas que en el resto de Europa.
    A pesar de los beneficios que la Dieta Mediterránea posee, hay que tener claro que algunos alimentos como el aceite de oliva, los frutos secos o las aceitunas aportan muchas calorías, por lo que no se debe abusar de ellos en su consumo.
    La Fundación Dieta Mediterránea recomienda 7 principios básicos para seguir esta forma de vida:

    1. Utilizar aceite de oliva diariamente. Es considerado un tesoro dentro de la dieta mediterránea, y en términos nutricionales, es muy rico en vitamina E, beta-carotenos y ácidos grasos monoinsaturados que protegen al corazón.
    2. Consumir verdurasfrutaslegumbres, frutos secos y hortalizas en abundancia. Gracias a su alto contenido de antioxidantes y fibra, son fundamentales en la prevención de enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer. Los médicos recomiendan consumir como mínimo, cinco porciones diarias.
    3. Comer pan y alimentos derivados de los cereales a diario como pasta, arroz y cereales. Estos alimentos aportan la energía necesaria para llevar a cabo las actividades diarias. Recordar que las versiones integrales aportan más fibra, minerales y vitaminas.
    4. Optar por alimentos poco procesados, frescos y de temporada.
    5. Ingerir diariamente productos lácteos, en especial yogur y quesos. Son una fuente de proteínas de alto valor biológico, vitaminas y minerales como calcio y fósforo.
    6. Se recomienda consumir carnes rojas en cantidades pequeñas, siempre y cuando sean cortes magros. El huevo es un alimento muy rico en términos nutricionales: para personas sanas, tres o cuatro unidades a la semana son un buena alternativa frente a la carne y el pescado.
    7. Consumir pescados y frutos de mar en abundancia, no menos de dos veces a la semana.

    Lorena Aguado
    Dietista-Nutricionista

     

     

     

    Primer estudio thao de adherencia infantil a la dieta mediterránea

    El 1º Estudio Thao de adherencia infantil a la Dieta Mediterránea se ha elaborado en base a una encuesta realizada a 1713 niños y niñas de entre 8 y 13 años de distintos municipios españoles.

    Las conclusiones que arroja son que España está en un nivel medio respecto al seguimiento de la Dieta Mediterránea de 6.7 sobre 12.

    Del mismo modo, resulta preocupante que tan sólo el 65.9% de los niños y niñas encuestados declare desayunar habitualmente antes de salir de casa, así como que únicamente el 50% asegure tomar al menos 2 piezas de fruta al día.

    Los peores resultados se los lleva la ingesta de verdura cruda o cocinada, ya que tan sólo el 60% de los encuestados consume 1 ración al día y el 26.6% consume 2 raciones al día, cuando lo saludable es consumir 5 raciones al día de frutas y verduras.

    Los principales focos de acción contra el sobrepeso y obesidad son inculcar una alimentación sana y promover la actividad física entre la población.

    Otra de las conclusiones preocupantes que arroja este estudio es el Alto índice de sedentarismo entre la población infantil, un dato que destaca sobre esto es que el 31.2% de los niños y niñas encuestados invierte más de 2 horas al día delante del televisor durante el fin de semana.

    Según estos datos, podemos asegurar que queda un largo recorrido a realizar en la promoción de buenos hábitos entre la población infantil.

    Lorena Aguado
    Dietista-Nutricionista

     

     

     

    Pirámide de la Estrategia NAOS

    Para tener cuidado a la hora de alimentarse

    Algunos suplementos alimentarios con dosis muy elevadas de compuestos que ayudan a prevenir el cáncer y están presentes en la dieta mediterránea, pueden tener el efecto contrario y favorecer la enfermedad, según un estudio divulgado en Portugal.

    Lisboa. Algunos suplementos alimentarios con dosis muy elevadas de compuestos que ayudan a prevenir el cáncer y están presentes en la dieta mediterránea, pueden tener el efecto contrario y favorecer la enfermedad, según un estudio divulgado en Portugal.

    La investigadora de la Unidad de Química y Física Molecular de la Universidad de Coimbra, Paula Marques, explicó que el estudio, del que fue coordinadora, ha sido realizado en colaboración con el laboratorio británico Rutherford Appleton y el Instituto Portugués de Oncología. “Un producto puede contener decenas de estos compuestos, como ocurre en el aceite. En nuestra investigación aislamos cada sustancia, al contrario de lo que se suele hacer, y vemos sus consecuencias en células cancerígenas humanas”, explicó Marques.

    La novedad radica, sin embargo, en que su efecto positivo depende de que sean consumidos en la dosis adecuada, ya que a partir de cierto punto pueden ser contraproducentes y favorecer la enfermedad.

    Fuente: la voz ciudadanos
    La prestigiosa dieta de Harvard

    La universidad lanza su propia guía un año después de que el Gobierno de EE UU hiciera públicas sus recomendaciones para una alimentación sana 

    En ningún país son más visibles los estragos de la denominada dieta occidental, exageradamente rica en calorías, que en Estados Unidos. Con unos menús donde dominan las carnes y las comidas procesadas, más las correspondientes sobredosis de grasas y azúcar -«un montón de todo excepto verduras», como la define el experto Michael Pollan-, los estadounidenses siguen ocupando lo más alto de la tabla en índices de obesidad y dolencias crónicas como la diabetes, la enfermedad cardiaca o el cáncer.

    Aunque la dieta mediterránea ha ido ganado terreno en las grandes ciudades, el Gobierno federal se ha movido con demasiada lentitud para promover hábitos más saludables. Una influyente herramienta como la pirámide nutricional, creada en la década de 1970, no se actualizó hasta el pasado año, y sólo después de que la comunidad médica clamara por una contundente reforma. Cuando parecía que ‘My Plate’ -el nuevo icono creado por las autoridades- había reubicado de manera sabia el lugar de cada alimento, la Universidad de Harvard ha enviado un contundente mensaje a la Administración Obama y a especialistas de nutrición en todo el mundo con la reciente publicación ‘Healthy Eating Plate’, una guía basada en las investigaciones más recientes, «sin intereses de la industria ni presiones políticas y con recomendaciones más específicas y precisas».
    Harvard degrada aún más de la dieta saludable a los productos lácteos, de por sí ya restringidos en las recomendaciones del Departamento de Agricultura. Tolerancia cero, porque «su alta ingesta incrementa los riesgos de cáncer de próstata y de ovarios». Los expertos de la universidad también destacan los elevados niveles de grasa saturada de los lácteos y sugieren que las espinacas, el repollo, la col o la leche de soja son fuentes más seguras para obtener el calcio que necesita el organismo.

    Mientras las recomendaciones de ‘My Plate’ no dicen de manera expresa que los granos y cereales integrales son mejores para la salud, Harvard es muy clara al recomendar que se limite al máximo el consumo de las variantes refinadas. El pan o el arroz blanco, recuerda, actúan en el cuerpo como el azúcar, por lo que comer demasiado de esta categoría de alimentos hace más difícil controlar el peso y eleva los riesgos de padecer diabetes y enfermedad coronaria.
    Más verduras, menos patatas

    En el campo de las proteínas, los expertos de la universidad ponen el acento en el pescado, el pollo, las legumbres y los frutos secos por su rico contenido en nutrientes. Animan a limitar la carne roja y evitar por completo la carne procesada -ayer mismo, una investigación sueca conectaba el consumo de salchichas y beicon con el cáncer de páncreas-. El catálogo de dolencias asociadas a la ingesta de estos productos de manera regular incide en todo tipo de tumores y dispara los kilogramos. Un grave error en la guía gubernamental, según Harvard, es situar a las hamburguesas o los perritos calientes como proteínas tolerables que se pueden comer de vez en cuando, además de no mencionar el hecho de que algunos alimentos ricos en proteínas son más saludables que otros.
    En el campo de las verduras, el ‘Healthy Eating Plate’ promueve el consumo de una abundante variedad de estos productos frescos, un problema estructural en Estados Unidos con la sola excepción de las patatas fritas. Por tener un alto contenido en almidón de fácil digestión, las patatas tienen el mismo efecto en la sangre que los granos refinados y el azúcar; de ahí que recomienden comerlas de manera moderada y hervidas o al horno mejor que fritas. En este apartado, el Gobierno metía a las patatas en el mismo saco que las verduras, sin hacer ningún tipo de distinción. En cuanto a las frutas, ambas guías coinciden en darle la misma importancia dentro de la dieta.

    Entre las novedades más llamativas, Harvard introduce el ejercicio físico en la base de su ‘plato saludable’, mientras que las autoridades de EE UU no hacían ninguna mención a ese decisivo factor de salud en su guía.

    Fuente: El diario montañes

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