Ofrenda floral en el mausoleo a José Martí en el cementerio Santa Ifigenia. Foto: Alejandro Ramírez Anderson/Cubadebate.

Ofrenda floral en el mausoleo a José Martí en el cementerio Santa Ifigenia. Foto: Alejandro Ramírez Anderson/Cubadebate.

No, no es una paradoja. Es cierto que “la cabeza en las nubes” se asocia con estar lejos del mundo, del ruido cotidiano, enajenado si se quiere;”con los pies sobre la tierra”, por otra parte, es estar bien plantado, en la concreta, la dura realidad. Suelen ser frases que se oponen. Pero la cima de una montaña las reconcilia, y les da nuevo significado.

Esta mañana el silencio espeso de la madrugada en la sierra no lo rompieron los gallos, sino un sonido electrónico, persistente, alarmas de relojes y teléfonos. Hay que subir la elevación más alta de Cuba, es preciso aprovechar el tiempo al máximo.

Somos unos treinta. Vinimos a conmemorar una fecha de celebración: el cumpleaños de Fidel;y de condolencia: el asesinato brutal de los hermanos Saíz.Esta era una tradición de la AHS, cuenta Luis Morlote, su presidente; pero por las carencias que sobrevinieron durante el llamado Período Especial, se dejó de hacer. “Desde el año pasado intentamos rescatarla, y hacer un recorrido por lugares históricos”.

La génesis misma de esta organización tiene que ver con la historia. Quienes le dan nombre, no eran solo artistas -con una obra incipiente, pero ya reconocida-; los hermanos Saíz eran dos revolucionarios, comprometidos primero con su país y con la lucha que se libraba en la sierra y en el llano.

La subida comenzará casi desde el nivel del mar. El recorrido es de unos 10 km y medio. Para algunos es la primera vez. Yo en esta ocasión extraño el impulso que en mi estreno me daba la curiosidad. Ahora ya sé lo que vendrá, en el Pico Cuba el busto de Frank País no me sorprenderá, no disfrutaré igual el frío de las piedras, no será nuevo el gusto particular del agua de lluvia que se almacena en la microestación biológica, no admiraré lo natural y espléndido de la gente en las lomas, no me deslumbrará el mar allá abajo, lejos, las nubes y las otras montañas.

Eso creo al principio.Y me voy decepcionando, felizmente decepcionando: la experiencia no me sobrecoge lo mismo, pero igual. Como ya me ocurrió una vez, llegada la altura suficiente para ver todas esas cosas, pensé que semejante vista y el sentimiento que inspira, no pueden por mucho ser gratuitos. Ad augusta per angusta, dijo alguien en latín alguna vez: a grandes metas, por caminos angostos, difíciles.

Cuánto ha pasado por aquí. Recuerdo imágenes de Fidel en la cima, imagino a Celia Sánchez y su padre ascendiendo, colocando el busto, a Silvio en el 89, con 200 acompañantes, para abrir por todo lo alto -literalmente -, una Gira por la patria, que concluiría también frente a Martí, en la Plaza de la Revolución. Pienso en todos los que han subido durante todos estos años. Y pienso entonces que una elevación así no se vence, porque no es obstáculo en sí mismo; el Turquino, de hecho, es como si acompañara, alienta, no plantea una lucha. Lo que se vence es uno mismo, la provocación del descanso potencial, la constante posibilidad de renuncia. En el borde del camino hay una silla

Cuesta cuesta arriba, cuesta mucho subir un pico, ascender una montaña. Pero solo decirlo suena a gloria, a cosa mítica. Arriba se siente que algo debe descompresionar, un suspiro final, una última exhalación desde lo profundo.

Y en la cima, el Apóstol:”Escasos como los montes son los hombres que saben mirar desde ellos y sienten con entraña de nación o de humanidad”.

Lo recordaré más tarde, cuando alguien me dirá que caminar en ascenso todos esos metros, 1974, para ver un busto…, un busto que puede encontrarse casi en cualquier parte, un pedazo de metal, sí. “Yo espero que por lo menos sea grande”, me dice. Y yo lo recuerdo entonces tan suficiente, tan bastante.Podría ser de cualquier tamaño: es José Martí.

Como cuando escuché hace tiempo que los lugares históricos de Santiago “no son nada del otro mundo”, como si lo de este mundo fuera inferior, como si doña Rosario y el reverendo Francisco País tuvieran que haber sabido que sus dos hijos menores, Frank y Josué, morirían con un mes de diferencia, que serían mártires, y su casa sería entonces muy visitada y haberla decorado en función de eso; como si el dueño original de la Granjita Siboney pudiera haber sospechado que su casa albergaría a los asaltantes del Moncada y haberla entonces concebido un tanto más espectacularmente por la relevancia que tendría para la posteridad… ¿Qué tienen las cosas de este mundo? El valor de estos sitios surge justamente de su condición de lugares-cualquiera, son preciados porque es la historia gente común, especialmente común, de unos muchachos que no estaban predestinados a lo que fue:lo que fueera su elección.

Mi familia paterna es santiaguera. Me une entonces a Santiago una simpatía especial. Cuando la visito, es como si la raíz latiera, como si parte del cuerpo, algo de mi materia, se sintiera de vuelta en su elemento. Acaso tenga que ver también con tanto escenario de gloria, espacio cargado de memoria, tanto motivo de evocación. Y para eso fuimos, para evocar, para hacer memoria, para revivir caras y hechos en el recuerdo, bien cerca de donde fueron.

Pasamos por El Uvero, donde se libró el combate que, según el Che, marcó la mayoría de edad de la tropa -con lo poco de verde que tenían aquellos casi niños-.Estuvimos en el Morro, donde uno puede distinguidamente sentarse donde lo hizo Paul Mc Cartney hace unos años, pero más que eso puede ver la costa sur, ver las lomas en la distancia, ver el horizonte, esa costura entre el agua y el cielo que tanto se disfruta ver desdibujarse por las tardes. Visitamos el mausoleo del II Frente, el cuartel Moncada, el Museo de la Clandestinidad, Callejón del Muro, donde abatieron a Frank País los esbirros de Batista…

El año próximo se repetirá la travesía. Algunos lugares deberán variar. Pero el ascenso al pico se impone. Cada vez que uno sube, comentamos, piensa que es la última vez, casi se lo promete; pero la satisfacción de llegar a la cima es demasiada. Más que individualmente, como colectivo. Bajamos siendo mejores amigos,mejores seres humanos.

La cabeza en las nubes, los pies sobre la tierra. Estar en la cima del Turquino me hizo evocar estas dos expresiones, normalmente antagónicas, y que allá arriba curiosamente coexisten (simbólica que nos salió la montaña): hay veces en que la manera de tener los pies más sobre la tierra es cuanto más alto se tenga la cabeza, cuanto más en las nubes.

Que vuele la mente, que esté alto, arriba, que soñar no es de locos ni de entretenidos; y con los pies en la tierra, es lo más cuerdo del mundo, o es, mejor,la locura más bella que se pueda padecer, esa que padecían los que hace tiempo desandaban estas lomas, los que dejaron en ellas la piel, la sangre. Una locura que tanto hay que recordar en estos días.

Los integrantes de la Asociación “Hermanos Saiz” visitan la Granjita Siboney”. Foto: Alejandro Ramírez Anderson.

Los integrantes de la Asociación “Hermanos Saiz” visitan la Granjita Siboney”. Foto: Alejandro Ramírez Anderson/Cubadebate.

3-Cuartel Moncada. Foto: Alejandro Ramírez Anderson.

Cuartel Moncada. Foto: Alejandro Ramírez Anderson/Cubadebate.

4-Concierto de jóvenes trovadores en la escalinata del Museo Bacardí. Foto: Alejandro Ramírez Anderson.

Concierto de jóvenes trovadores en la escalinata del Museo Bacardí. Foto: Alejandro Ramírez Anderson/Cubadebate.

Yosvani, vocal del grupo Hipnosis, cerró el concierto. Foto: Alejandro Ramírez Anderson.Yosvani, vocal del grupo Hipnosis, cerró el concierto. Foto: Alejandro Ramírez Anderson.

Yosvani, vocal del grupo Hipnosis, cerró el concierto. Foto: Alejandro Ramírez Anderson/Cubadebate.

El Segundo Frente también fue uno de los destinos del grupo. Foto: Alejandro Ramírez Anderson.

El Segundo Frente también fue uno de los destinos del grupo. Foto: Alejandro Ramírez Anderson/Cubadebate.

Gretel, una joven bailarina guantanamera es la seleccionada para depositar la ofrenda en el homenaje al bailarín español Antonio Gades.

Gretel, una joven bailarina guantanamera es la seleccionada para depositar la ofrenda en el homenaje al bailarín español Antonio Gades. Foto: Alejandro Ramírez Anderson/Cubadebate.

El Santuario de la Virgen de la Caridad del Cobre formo parte del recorrido. Foto: Alejandro Ramírez Anderson.

El Santuario de la Virgen de la Caridad del Cobre formo parte del recorrido. Foto: Alejandro Ramírez Anderson/Cubadebate.

Visita a la patrona de los cubanos. Foto: Alejandro Ramírez Anderson/Cubadebate.

Visita a la patrona de los cubanos. Foto: Alejandro Ramírez Anderson/Cubadebate.

Luis Morlote, presidente de la AHS, junto a Indira en el asenso al Pico Turquino. Foto: Alejandro Ramírez Anderson/Cubadebate.

Luis Morlote, presidente de la AHS, junto a Indira en el asenso al Pico Turquino. Foto: Alejandro Ramírez Anderson/Cubadebate.

Jóvenes que ya alcanzan la cima. Foto: Alejandro Ramírez Anderson/Cubadebate.

Jóvenes que ya alcanzan la cima. Foto: Alejandro Ramírez Anderson/Cubadebate.

En lo más alto de Cuba, el momento más esperado. Foto: Alejandro Ramírez Anderson/Cubadebate.

En lo más alto de Cuba, el momento más esperado. Foto: Alejandro Ramírez Anderson/Cubadebate.

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