Judío

El aumento del islamismo radical en las regiones de Oriente Próximo y el norte de África genera nuevas tensiones religiosas. Después de las elecciones en Egipto, numerosos judíos optan por huir de ese país por temor a ser perseguidos.

Según la leyenda, siglos atrás el rey judío Salomón, harto de las controversias entre egipcios e israelitas, se casó con una hija del faraón y puso fin a todas las disputas y a la discriminación. Al menos así lo pensaba. Antes la población judía de Egipto contaba con más de 80.000 personas y ahora son apenas 20.000.

“Claro que tengo miedo, trato de no salir de la casa”, relata Celine, una judía egipcia. Tiene razones para ello. Los Hermanos Musulmanes, que ahora encabezan el Gobierno egipcio, se rigen por la ley coránica, quieren la liberación de Palestina, y han lanzado una campaña contra los judíos.

Estos días es difícil encontrar a un representante de esa religión en las calles de El Cairo y aún más difícil, hablar con ellos. Es hasta peligroso preguntar por la dirección de una sinagoga. No siempre fue así, y durante muchos siglos esta comunidad formó parte de la sociedad egipcia, eran padres e hijos, profesores y aprendices, doctores y pacientes.

Ahmad ha recogido las memorias de muchos de los hebreos que una vez vivieron en la capital de Egipto. “Muchos judíos habitaban en este lugar, todos eran mis amigos, pero salieron a principios de los cincuenta. A veces me visitan y siempre hablamos de los buenos tiempos, los antiguos”, recuerda Ahmad.

Fue un judío quien le enseñó su profesión actual, así como también era una judía el amor de su vida. Pero su actitud hacia el problema no es muy popular en Egipto. El curso político del nuevo poder parece no coincidir con los acuerdos de paz. “No son demócratas como dicen, tienen planes futuros para una guerra con el país pequeño”, sostiene Celine.

Este país pequeño es Israel, que ahora encabeza el listado de los principales enemigos para muchos egipcios. “Israel es un Estado racista que no respeta los acuerdos, los judíos israelitas no son bienvenidos en Egipto”, aclaman varios jóvenes durante las protestas en El Cairo.

“No seguiremos ningún acuerdo. Yo odio a Israel y su presencia en la región crea peligro”. “Israel es un cáncer, es nuestro principal enemigo. Ahora, después de la revolución de enero, es posible anular el acuerdo de paz con ellos”, reclaman otros. Al escuchar a estos ciudadanos no resulta extraño que mucha población hebrea haya huido a la “tierra prometida” y otros países. Lo raro es cómo pueden seguir aquí personas como Celine, a las que ya no les queda nada más que sus fotos y sus recuerdos.

Hace dos semanas varias familias judías recibieron amenazas que les exigían abandonar la península en 48 horas o en caso contrario serían asesinados. Según denunció el cura local, el padre Rafail, el martes pasado una de las tiendas de los coptos fue disparada por parte de hombres enmascarados, sin registrarse víctimas.

Según los activistas y fuentes de la Iglesia, las familias que abandonaron sus viviendas en la actualidad se encuentran en casas de sus amigos y parientes en Al Arish, a unos 45 kilómetros de Rafah. “La gente tiene miedo de volver a Rafah y de enviar a sus hijos a los colegios”, afirmó el padre Rafail.

Ahora estas familias piden a las autoridades que les ofrezcan alojamiento temporal en Al Arish o que protejan sus casas en Rafah, según el clérigo. Los cristianos locales, que llevan viviendo en el Sinaí ya dos mil años, percibieron estas amenazas como una reacción de los musulmanes a la película que denigra al profeta Mahoma creada en EE.UU.

No obstante, no es la primera amenaza a la seguridad de los cristianos en Egipto. Después de la ‘primavera árabe’ y el derrocamiento de Hosni Mubarak que trataba de evitar el extremismo religioso, la situación se ha vuelto muy dramática para los coptos. Se han registrado varios ataques contra los templos, incendios de iglesias y homicidios de cristianos. Alrededor del 10% de la población de Egipto es copta, es decir, de 8 a 9 millones de personas y, según denuncian los activistas, de hecho en la actualidad esta gente está indefensa.

Hace dos semanas todos ellos recibieron amenazas que les exigían abandonar la península en 48 horas o en caso contrario serían asesinados. Según denunció el cura local, el padre Rafail, el martes pasado una de las tiendas de los coptos fue disparada por parte de hombres enmascarados, sin registrarse víctimas. Según los activistas y fuentes de la Iglesia, las familias que abandonaron sus viviendas en la actualidad se encuentran en casas de sus amigos y parientes en Al Arish, a unos 45 kilómetros de Rafah. “La gente tiene miedo de volver a Rafah y de enviar a sus hijos a los colegios”, afirmó el padre Rafail. Ahora estas familias piden a las autoridades que les ofrezcan alojamiento temporal en Al Arish o que protejan sus casas en Rafah, según el clérigo. Los cristianos locales, que llevan viviendo en el Sinaí ya dos mil años, percibieron estas amenazas como una reacción de los musulmanes a la película que denigra al profeta Mahoma creada en EE.UU. No obstante, no es la primera amenaza a la seguridad de los cristianos en Egipto. Después de la ‘primavera árabe’ y el derrocamiento de Hosni Mubarak que trataba de evitar el extremismo religioso, la situación se ha vuelto muy dramática para los coptos. Se han registrado varios ataques contra los templos, incendios de iglesias y homicidios de cristianos. Alrededor del 10% de la población de Egipto es copta, es decir, de 8 a 9 millones de personas y, según denuncian los activistas, de hecho en la actualidad esta gente está indefensa.

Con información de Russia Today

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