mecano_madonna_blur_2

“Hasta el momento no existe ninguna artista de la música capaz de reinventarse en el tiempo como lo sabe hacer ella… y hoy no sabemos si es la Reina del POP o si el ADN del POP se llama MADONA.”

La cantante se luce en su nueva gira con un show y una puesta notable en escena para variar…

MIAMI.- “Oh my god, Oh my god, Oh my.” Como un mantra, Madonna repite cinco, siete, tal vez diez veces la frase más provocativa de su show. Nuevamente, la(s) iglesia(s) es su propósito y su blanco; al fin de cuentas es la usina de la que se ha nutrido en su carrera. También lo es el erotismo y allí está ella provocándonos encantadoramente. Porque en el MDNA Tour están todas las Madonna posibles.

Si tapamos con un dedo la M inicial visualizaremos mejor la clave: DNA es la sigla en inglés de ADN y eso es lo que representa este espectáculo para la cultura pop. Una síntesis sabrosa, violenta, caótica, precisa y crítica de nuestros usos y costumbres, contada en dos horas, 20 canciones con coreografías y una puesta impactante. Allí donde la tecnología nos hace abrir la boca está la inteligencia de la protagonista para mantenernos en estado de alerta.

EL CIELO Y EL INFIERNO

En tiempos en que las divas del pop optan por llevar sus espectáculos al extremo de la teatralización -al punto de emular una gran puesta al estilo de Broadway, como Gaga y su castillo, Madonna recoge el guante y hace de esta tendencia un uso fino, con la cruz clavada en nuestras frentes como conductora, la provocación como modo de expresión y el señor “todo pop-deroso” erigido como rector supremo. Campanadas, monjes rojos, porta incienso gigante y, en tres enormes bloques-pantalla, la imagen de una iglesia. La misa está por empezar y aquí nadie bosteza. Suenan cantos gregorianos; se luce la banda vasca Kalakan.

GATUBELA RUBIA

Rodeada por seis bailarines musculosos que sólo visten calzas, Madonna en clave Gatúbela rubia canta “Girl Gone Wild”. Los músicos se ubican en una tarima, a la derecha del escenario. Unos acordes de “Material Girl” se filtran con timidez.

DE ARMAS TOMAR

Con “Revolver” llega el segmento gánster. MDNA y cuatro bailarinas secuaces se disponen a dar pelea. La balacera se sucede y la jefa decide refugiarse en el Paradise Hotel, más cerca del infierno que de la tierra prometida (“Gang Bang”). Ahora, en una de sus camas húmedas yace una Madonna tan peligrosa como sexy. Tiene los días contados; aunque intente distraernos con “Papa Don’t Preach”, no logrará sortear a los cuatro verdugos que, amenazantes, se dirigen a detenerla.

EL SOLEIL EN ESCENA

El cuadro anterior aún no terminó, guardó una sorpresa para el final. En escena se despliegan cuatro cordeles que simulan ser unas cercas electrificadas. Madonna canta “Hung Up”, camina sobre la cerca como equilibrista consumada y termina tendida en el piso con sus piernas colgando. Clap, clap, clap.

GUITAR-HERO

La rubia vuelve con una guitarra entre manos para cantar “I Don’t Give A”, la tercera canción de MDNA que incluye en el tramo inicial del show. Camina por la pasarela y se para en el extremo que divide el escenario del público y se eleva sobre él. Desde las pantallas, canta Nicki Minaj vestida de monja. La cantante de R&B, revelación 2011, es su nueva protegida.

LAPIDARIA

Los bailarines están en escena, Madonna sólo en off y las pantallas devuelven imágenes de un cementerio. Desde una lápida se puede leer Love Is Above… (el amor está por encima).

2 ADOLESCENTES

Con “Express Yourself” llega el pop-art. Latas, tortas, el signo pesos y la Madonna porrista de blanco y rojo, surcada por un ejército de colegialas y granaderos. La teenager blonda que quería llevarse el mundo por delante contrasta con esta mujer de 54 que logró vivir su propio sueño americano. Las dos están muy cambiadas y ésta, que saca a relucir su experiencia, su ironía y su sarcasmo, luce encantadoramente joven y vital. Nosotros nos preguntamos. ¿Cómo hace esta tipa?

LA NUEVA BRITNEY

Como Britney Spears en el pasado -y Christina Aguilera; quién no recuerda los besos que Madonna les dio a ambas por tevé-, Nicki Minaj es la cantante más mimada por la ex Chica Material en estos días. Con “Give Me All Your Luvin'” las voces de MIA y Nicki Minaj aparecen desde el álbum. La Minaj vuelve a lucirse desde las pantallas.

CARNAVAL DE ALMAS

Canta “Open Your Heart”, y los tambores de Kalakan suenan en sincronía con los latidos del corazón. Más tarde “Masterpiece” hace su aparición con un coro gospel. En el horizonte se asoma una Marylin maliciosa que une “Justify My Love” con “Vogue”. Los locos años 20 parecen estar volviendo. Todo se vuelve más espeso, más erótico, más sensorial. Llegar al nirvana es cuestión de minutos. Claro que ella cortará el clima(x) volviendo a “debatir” con la(s) iglesia(s). Los atuendos de varios credos se suceden como desfile de Carnaval. Del gospel a la fiesta electrónica, hay un solo paso y de la hiperproducción de cada uno de los cuadros y los vestuarios a esta Madonna que cierra con sonrisa gigante y zapatillas, hay una historia de 30 años compactados en 120 minutos.

POSICIÓN TOMADA

Antes del final, Madonna se detiene para interactuar con el público. Se refiera al recrudecimiento del conflicto en Medio Oriente y pide exorcizar la estupidez de la guerra con un fuerte y aliviador “Fuck You”. La descarga, cuasi punk, contrasta con lo que veremos más tarde. Un “Like a Virgin” en versión de Broadway, con MDNA entonándola de espaldas al público. Un piano de cola irresistible la acompaña. Ella se acuesta sobre él y trae el recuerdo del personaje que interpretó en Dick Tracy.

LA PUESTA

No es el paso número once, pero merecería serlo. El fondo del escenario está cubierto por tres enormes bloques de LED en los que se proyectan las imágenes que completan cada uno de los cuadros. En escena, una serie de cubos sirve para producir un impacto mayor en las coreografías. Son parte del piso, pero pueden elevarse en cualquier momento y sus paredes proyectar imágenes complementarias a las de las pantallas. También el piso se abre en varios pasajes para ocultar los objetos que ya no se usan o para que la mismísima Madonna desaparezca ante nuestra vista.

El MDNA TOUR hará su paso por el hermano país de Argentina del 13 al 22 de diciembre.

LAS MIL CARAS DE LA ARTISTA TODOTERRENO

Los vestuarios son parte fundamental de un show muy visual

  • Blanco sobre negro 
    Máscaras 
    De Occidente a Oriente, los credos más populares desfilan sobre el escenario. Son parte del carnaval de máscaras que eligió la cantante para retratarlos.
  • Asesina 
    Provocación 
    La imagen de Madonna pisando una cruz impacta tanto como ver a la blonda cantante disparar en escena. Como Lady Gaga, pero con mucha más vehemencia.
  • Dame la M 
    Porrista 
    Con la ironía a flor de piel, Madonna se viste de colegiala porrista para alentar al público y para retratar el “sueño” de muchísimas adolescentes norteamericanas. El pop-art se cuela a la perfección en el cuadro.

 

Fuente (Sebastián Esposito | LA NACION)

Anuncios