De este gran actor se ha dicho muchas cosas entre ellas muy controvertidas ya que no fué sólo un gran actor que marca un antes y un después en el mundo del Espectáculo (cine) si no que también lo hace en la Política.
220px-Firma_de_Charles_Chaplin.svgSir Charles Spencer Chaplin,  fue un actor cómico, compositor, productor,director y escritor británico. Adquirió popularidad gracias a su personaje Charlot en múltiples películas del período mudo.   A partir de entonces, es considerado un símbolo del humorismo y el cine mudo.   Para el final de la Primera Guerra Mundial, era uno de los hombres más reconocidos de la cinematografía mundial.
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Los padres de Charles Spencer Chaplin eran cantantes y actores de variedades de origen judío que, en su momento, alcanzaron un razonable éxito. Especialmente la madre, Hannah Hili, hija de un zapatero, menuda, graciosa y con una agradable voz. El niño nació a las ocho de la tarde del 16 de abril de 1889 en la calle londinense de East Lane, Walworth,   Sin embargo, una carta descubierta en 2011 alegaba que había nacido en una roulotte de Black Patch Park, un campamento gitano de Smethwick.. Por aquel entonces no era un buen momento para la familia.   El padre, Charles, había abandonado el hogar en pos de su afición alcohólica, y Hannah se vio obligada a mantener por sí sola a sus hijos Sydney y Charles. Estaba en la cumbre de su carrera artística con el pseudónimo de Lily Harvey, pero comenzaba a fallarle la voz. En 1894, durante una función en Aldershot, su gorjeo se quebró en medio de una canción. El empresario envió a escena al pequeño Charles, de cinco años, que imitó la voz de Lily incluyendo el desfallecimiento final, para gran diversión del público. Ése fue su debut artístico.

El fracaso y la falta de dinero trastornaron la salud mental de Hanna Hill, que comenzó a dar muestras de extravío. Ella y los niños pasaron a vivir en el asilo de la calle Lambeth. Sydney y Charlie asistieron un tiempo a la escuela para niños pobres de Hanwell, sufriendo su severa disciplina y las burlas de los niños más afortunados. En 1896 el estado de Hannah obligó a recluirla en un sanatorio frenopático. Al año siguiente, Charlie se unió a los Eight Lancashire Lads (Los ocho muchachos de Lancashire), un grupo de actores juveniles aficionados que hacían giras por los pueblos. Más tarde formó parte de otras compañías ambulantes, ya profesionales aunque muy modestas. En 1898 murió el padre, mientras Charlie Chaplin era ya un experto actor infantil. En 1901, con doce años, representó el rol de protagonista en Jim, the Romance of a Cockney, y cuatro años más tarde realizó una gira con The Painful Predicament of Sherlock Holmes. El año 1906 fue afortunado para el joven cómico. Se inició con un contrato en el Casey Court Circus como una de las primeras atracciones, y finalizó con otro contrato para la célebre compañía de pantomimas de Fred Karno, en la que también actuaba Stan Laurel.

Los comienzos en Hollywood

A los diecinueve años Charlie vivió el primero de sus numerosos e intensos romances, al enamorarse perdidamente de la joven actriz Hetty Kelly. Con Fred Karno el futuro Charlot había perfeccionado y diversificado sus notables recursos mímicos, y el director lo incluyó en la troupe que realizaba una gira a París en 1909 y al año siguiente otra de seis meses por Estados Unidos. Fue la época en que Mack Sennett obtuvo un gran éxito con sus filmes cortos de bañistas y policías, basados en corridas, gesticulaciones exageradas, palos y peleas con tartas de crema. Sennett adivinaba las posibilidades cinematográficas de la mímica más refinada y compleja de Chaplin, y cuando éste realizó su segunda gira en 1912 lo convenció para que se incorporase a su productora, la Keystone.


Chaplin en A Night in the Show (Charlot en el teatro)

Charlie Chaplin llegó a Hollywood en la primavera de 1913, y comenzó a trabajar en noviembre. El 2 de febrero de 1914 se estrenaba su primera película, Making a Living (Ganándose la vida, también conocida como Charlot periodista). En ese mismo año rodó 35 films de un rollo (cortos de entre doce y dieciséis minutos de duración), escritos y dirigidos por Sennett, el propio Charles u otros directores. Todavía sus caracterizaciones eran sólo esbozos del vagabundo ingenuo y sentimental que le daría fama en todo el mundo, pero como Chaplin interpretaba en cada uno un oficio o situación distinta, se los bautizaría luego como Charlot bailarín, Charlot camarero, Charlot de conquista, Charlot ladrón elegante, etc. El éxito fue arrollador, y en 1915 la productora Essanay le robó a Sennett su estrella por un contrato de 1.500 dólares a la semana. Cifra fabulosa para un cómico de cine mudo, que en Keystone venía cobrando diez veces menos.

Con la Essanay, Chaplin pasó a escribir y dirigir los catorce films que rodó ese año. Tenían ya una duración de dos rollos, una trama más complicada que introducía toques románticos y melancólicos en la receta humorística, y un guión meticulosamente estructurado y ensayado. Chaplin era el protagonista absoluto (en alguno en rol femenino), y en la mayoría de ellos su partenaire era Edna Purviance. Cabe recordar A Night in the ShowThe ChampionThe Night Out y sobre todo The Tramp (El vagabundo), en la que redondeaba el personaje que luego se conocería como Charlot. Él mismo contaría después que fue escogiendo casi al azar -como lo haría un vagabundo real- el sombrero, el bastón, los anchos pantalones, la chaqueta estrecha y los zapatones. El resultado fue el atuendo más famoso y perdurable en la historia del cine.

La celebridad de Chaplin y su personaje era ya universal (el nombre de Charlot se lo daría en 1915 el distribuidor de sus filmes en Francia), y el exitoso mimo cambió nuevamente de productora en 1916. Con la Mutual realizaría doce películas en dos años, entre ellas The Pawnshop (El prestamista), Easy Street (La calle de la paz) y especialmente The Immigrant (El inmigrante), las tres con Edna Purviance. A principios de 1918 la First National contrató a Charlie Chaplin por la cifra récord de un millón de dólares anuales. Fue también el año de la primera de sus bodas con jovencitas casi adolescentes. Su matrimonio con la actriz secundaria de diecinueve años Mildred Harris, celebrado el 23 de octubre, duraría hasta 1920 y el divorcio le costó a Charles 200.000 de sus preciosos dólares.

También en 1918 realizó una gira para vender bonos de guerra junto a otras dos superestrellas de la época: Mary Pickford (llamada «La novia de América») y el galán acrobático Douglas Fairbanks. Con la First National filmó doce películas entre ese año y 1922, algunas tan clásicas en su filmografía como A Dog Life (Vida de perro) yShoulder Arms (Armas al hombro). Y también la que se considera su primera obra maestra, en la que cinceló su estilo tragicómico, crítico y sutilmente conmovedor: The Kid (El chico), con Jackie Coogan, la infaltable Purviance y seis rollos de duración. En 1921 regresó por primera vez a Europa para el estreno de esa película y recibió una recepción multitudinaria, al tiempo que la severa crítica europea lo consagró como un genio del cine.


Chaplin en El circo (1927)

Ya en 1919 Chaplin, Pickford y Fairbanks, junto al director David W. Griffith (sin duda otro genio del cine) habían constituido la productora independiente United Artists, pero Chaplin no trabajó para ésta hasta no acabar su contrato con la First National. En 1923, con productora propia, sólida fortuna personal y una suntuosa mansión en Beverly Hills, se sintió al fin con las manos libres para desarrollar sin ataduras su creatividad. Ese año dirigió, sin actuar, la excelente A Woman of Paris, con su admirada Edna y Adolphe Menjou. El multifacético creador tenía ya treinta y cinco años, y el 24 de noviembre de 1924 contrajo matrimonio en México con la jovencísima actriz Lolita McMurray (o Lita Grey), de sólo dieciséis años. La unión duró hasta 1927 y Chaplin obtuvo de ella sus dos primeros hijos (Charles Spencer y Sydney Earle) y pagó un millón de dólares al divorciarse de su Lolita.

En esa época inició la gran trilogía final del personaje de Charlot, rodando en 1925 The Gold Rush (La quimera del oro), de la que en 1942 realizó una versión sonora narrada por su voz y con música propia. Ya en 1927 se estrenó la primera película sonora, El cantor de jazz, con Al Jolson, pero Chaplin seguía fiel al cine mudo cuando en 1928 realizó The circus (El circo), película que él mismo consideraba menos lograda que las que integraban la trilogía, pese a ser un magnífico filme cómico. Por esta película recibió su primer Oscar de la Academia en 1929. Dos años más tarde estrenó City Lights (Luces de la ciudad), paradigma de la ternura y la desolación de su alter ego cinematográfico, con inclusión de escenas sonoras y música de Chaplin.

En 1932 realizó un nuevo y extenso viaje a Europa, donde en una recepción conoció a la actriz francesa Paulette Goddard. Ambos prosiguieron juntos el itinerario de lo que llegó a ser una gira mundial, y al año siguiente Paulette sería su pareja en el último film de la trilogía: Modern Times (Tiempos modernos), una ácida parábola sobre el maquinismo industrial y las miserias del capitalismo.

Al desatarse la guerra y la invasión alemana sobre Europa, Chaplin filmó, en 1940, The Great Dictator (El gran dictador), una divertida y feroz parodia del nazi-fascismo, en la que el actor se desdoblaba en un Charlot transformado en peluquero judío y un Hitler mitómano y paranoico que anunciaba la disposición de Chaplin a encarnar nuevos roles, sin bombín ni zapatones. Lo acompañaba la Goddard, cuyo personaje llevaba el nombre de la madre de Charles (Hannah), fallecida en 1928. Chaplin y Paulette se distanciaron en 1941 y poco después el cineasta se vio envuelto en un proceso por la paternidad de la hija de la actriz Joan Barry, llamada Carol Ann. Condenado en abril de 1942 por violación de la Ley Mann, debió hacerse cargo de la manutención de la niña. El escándalo no le impidió casarse a sus cincuenta y cuatro años, con la hija del insigne dramaturgo Eugene O’Neill, una hermosa joven de dieciocho años llamada Oona, que permanecería a su lado el resto de su vida.

El patriarca de Vevey

Tras rodar Monsieur Verdoux en 1947, Charles Chaplin cayó bajo la ola del maccarthismo que tenía como blanco a intelectuales y artistas de Hollywood. La crítica social que rezumaba su obra, sumada probablemente a su origen judío y al hecho de ser extranjero (nunca se nacionalizó), lo llevaron a comparecer en 1949 ante el inquisicional Comité de Actividades Antinorteamericanas. Al año siguiente, mientras él y su familia viajaban por Europa, se ordenó a las autoridades de inmigración que lo retuvieran a su regreso. Chaplin decidió no volver jamás y se instaló en una lujosa residencia en Corsier-sur-Vevey, en la plácida ribera del lago suizo de Léman, frente a Ginebra. Oona se encargó de liquidar sus asuntos económicos y profesionales en Estados Unidos.

Inglaterra ofreció a su hijo pródigo un sitio para continuar su trabajo. En 1952 rodó en Londres Limelight(Candilejas), magnífica y sentimental rememoración de sus días de cómico ambulante, y dos años más tarde recibió el Premio Internacional de la Paz. Su resentimiento contra Estados Unidos se reflejó en A King in New York (Un rey en Nueva York), filme de 1957 cuyos altibajos no ocultan el corrosivo humor chapliniano. El gran cineasta era ya un anciano patriarcal y vitalista que comenzaba a escribir sus memorias en 1959. A los setenta y ocho años fue padre de su octavo hijo con Oona, Christopher, nacido en 1962, y en 1964 se publicó en Londres su autobiografía,Historia de mi vida.


Chaplin con su última esposa, Oona O’Neill

Ya octogenario, Chaplin tenía todavía ánimo y energías para escribir y rodar una última película, A Countess from Hong Kong (La condesa de Hong Kong, 1966). Pese a contar con dos protagonistas de lujo como Sofía Loren y Marlon Brando, y al propio director en el rol menor de un camarero, el filme no tuvo éxito y quizá no lo merecía. La mano maestra de Chaplin conservaba cierta elegancia, pero el tema era trivial y el estilo claramente anacrónico. El anciano creador debió de advertirlo, porque no volvió a insistir.

Charles Chaplin vivió todavía una década en su refugio de Vevey, rodeado de sus hijos y acompañado por la leal Oona. En 1972 aceptó un breve retorno triunfal a Hollywood, para recibir un Oscar por la totalidad de su obra. En 1976 Richard Patterson rodó The Gentleman Tramp (El vagabundo caballero), inspirada en su autobiografía, que incluía escenas familiares en Vevey filmadas por el director de la fotografía, el español Néstor Almendros. Otro español, el cineasta Carlos Saura, se casó con Geraldine, la hija de Oona más consecuente con el oficio de su padre. Éste murió a los ochenta y ocho años, el día de Navidad de 1977. Dejaba un total de 79 películas filmadas en más de cincuenta años de actividad como actor y director. En la casi totalidad de ellas fue también autor del guión, y del diálogo y la música en las sonoras. Además de las ya mencionadas, cabe agregarCarmen (1916), según la novela de Merimée; The Vagabond (El vagabundo), 1916; A Day’s Pleasure (Un día de juerga), 1919; Pay Day (Día de paga), 1922, y The Pilgrim (El peregrino), 1923, entre las más apreciadas por la crítica y celebradas por el público.

¿Sabía usted que Charles Chaplin era Gitano?

El famoso actor inglés, que dio vida al memorable Charlot, convirtiéndose en un imprescindible para los amantes del cine, era hijo de una cantante de cabaret -gitana- y de un actor de la misma etnia.

Hasta donde se ha logrado saber, este misterioso pueblo al que no sólo debemos a Chaplin sino que a toda una larga lista de artistas y otros personajes relevantes de la cultura, llegó a Europa desde el Norte de la India, específicamente de la región del Punjab y el Sinth, huyendo de las conquistas musulmanas y las invasiones mongolas.

Al cruzar Persia, los inmigrantes procedentes de distintas tribus se casaron y unieron entre sí, dando origen al pueblo Dom o Rom. A medida que el tiempo pasó, fueron evadiendo las hambrunas, los hunos, las guerras y persiguiendo, al mismo tiempo, el anhelo de encontrar un lugar donde establecerse. Fue el surgimiento de un pueblo nómada, cuya bandera tiene en el centro una rueda roja que simboliza los carros sobre los que solían desplazarse. Es posible que, en busca de un clima soleado, atravesasen el Bósforo para establecerse en el sur de Grecia o pequeño Egipto , y es incluso factible que el primer territorio europeo pisado por este pueblo haya sido Corfú. Desde allí, se fueron extendiendo por toda Europa. Al llegar a la Península Ibérica, se identificaron como provenientes del pequeño Egipto. Alfonso V de Aragón les da un salvoconducto para cruzar su reino, y desde entonces se les comienza a conocer como egiptanos, antecedente inmediato de la palabra castellana “gitano”. Ellos a sí mismos se dicen Romà, en su propia lengua, el romanò.

Al principio, fueron bienvenidos en las tierras ibéricas. Incluso en Andalucía, llegaron a integrarse de tal manera que gran parte de su música y su tradición literaria – siempre oral – dio origen a formas castellanas que hoy en día se consideran la quintaesencia de lo Andaluz. Palabras tan castizas como chaval  provienen del idioma romanò. Sin embargo, la generalidad de Europa les comienza a mirar con malos ojos: no les pueden controlar, vagan de un lugar a otro y pronto comienzan a transformarse en el chivo expiatorio de los crímenes que pudiesen cometerse mientras ellos estaban de paso. Ya en ese tiempo, aparece la leyenda de que los gitanos raptan a los niños – o, peor aún, que se los comen. De todo ello, surge un extraño argumento literario que consiste en el rapto del hijo (o hija) de un noble, que se cría entre gitanos pero que, finalmente, logra ser reconocido en algún momento por su progenitor, generalmente gracias a que el mentado heredero tiene ciertas características en su forma de ser que le hacen distinto a la chusma con la que pasa sus días; esencia que, a su vez, han intentado los raptores doblegar por todos los medios, sólo para ver sus esfuerzos reducidos a un sonado fracaso.  El raptado no sólo parece un noble sino que,  efectivamente, es un noble. Suponer lo contrario sería subversivo, y aceptar que alguien que no es un noble pueda, asimismo, parecerlo y actuar como tal con toda la naturalidad que brinda la autenticidad, implicaría una igualdad de facto entre la sangre plebeya y la sangre azul.

El primero en explotar este último argumento, es Víctor Hugo en Nôtre Dame de Paris, novela que, seguramente, muchos conocen de pasada por la versión edulcorada – y con final feliz incluido- que produjo la factoría Disney. En el original, la gitana Esmeralda descubre que es hija de una prostituta; la chica es devuelta por los gitanos a su mundo como una mujer honorable que, finalmente, muere por culpa de la lascivia de un representante de la alta sociedad – un malvado archidiácono.  El libro, con jorobado incluido, resultó ser un escándalo para la época. Igualmente, Sir Arthur Conan Doyle da un tratamiento ennoblecedor a este pueblo vilipendiado, en su novela The Speckled Band. Allí, muchos de los personajes muestran abiertamente prejuicios anti romaníes. En la obra, se produce una muerte en extrañas circunstancias y todo el mundo culpa a los zíngaros del deleznable asesinato. Finalmente, Sherlock Holmes encuentra al culpable (que resulta ser un miembro de la muy honorable sociedad británica) y, de paso, lava la manchada inocencia de un grupo humano que ha sido  injustamente acusado.

No obstante, son muchos y, quizás demasiados, los ejemplos de aquellos que se hicieron eco del prejuicio, sin darse la molestia de probar el principio sobre el cual cimentaban su historia. Recurriendo la consabida técnica retórica de “… como ya todos sabemos“, daban por cierto el estereotipo de una manera tan natural y tan segura, que ni el genial Cervantes logró librarse de ello, utilizando en varias oportunidades el recurso dramático de infundir preocupación por puertas inseguras, o ventanas abiertas, ya que había gitanos acampando en las afueras del pueblo. El resultado de todas estas historias, mejor o peor contadas por escritores de profesión o por alcahuetas de barrio, y repetidas hasta la saciedad a lo largo de casi seiscientos años, es la conformación de una estructura rígida desde la cual se hace muy difícil, por no decir imposible, salir. Un gitano que busque trabajo o pertenencia en un grupo que no es el suyo, lo tiene muy difícil – precisamente porque, al ser gitano, se le suponen una serie de atributos: ladrón, charlatán y mentiroso podrían encabezar la lista, seguidos de desordenado, sucio y bueno para armar la fiesta. El resultado será, por lo general, que la persona en cuestión se quedará sin poder acceder a trabajo o redes sociales más amplias, y muchas veces tendrá que recurrir a la mendicidad para lograr subsistir – o al robo, si la necesidad aprieta. Y como sin dinero no hay moda que se nos plazca en arreglarnos la figura, es muy probable que acaben por vestir de una manera que a ciertas personas con la nariz demasiado respingada les parecerá desordenada o sucia. Por otra parte, comparte este grupo social características comunes a todos los grupos y etnias marginales y excluidas del mercado social y laboral oficial: altas tasas de alcoholismo o drogadicción; una frustración enorme que acaba por manifestarse en violencia u otros trastornos de la conducta social; una autoestima por los suelos, que aniquila cualquier atisbo de esperanza y que conforma una imagen personal deplorable, labrada en los miles de momentos en que, por simple comparación, pudieron concluir que ellos no estaban “dentro” del grupo que siempre remataba todas las fiestas bailando con la más bonita. En resumen: abulia, desesperanza y embriaguez. Al menos, entre borrachos nadie les discriminará. Basado en estos estereotipos e imágenes socialmente construidas a lo largo de siglos, Hitler los metió en campos de concentración, y los gaseó e incineró junto a judíos y homosexuales.

Como colofón, una cosa aún peor: tal pareciera que no sólo son gitanos los gitanos. Todo lo que acabo de exponer se ajusta como un guante, por ejemplo, a la realidad mapuche. Dicho sea de paso, ¿cuántos de los lectores de este artículo sabrán que el Estado de Chile tuvo, a finales del siglo XIX, una política expresamente dirigida a alcoholizar al pueblo mapuche, con tal de facilitarse el trabajo de ir poco a poco reduciéndolos a comunidades cada vez más pequeñas y, al mismo tiempo, ir quitándoles sus tierras y socavando su resistencia mediante la atomización de su tejido social? ¿Sabían, acaso, que el Nguillatún nunca incorporó el alcohol, y que éste fue un agregado del hombre blanco, para poder embrutecerles y facilitar el engañarles en los tratos que se celebraban?

Un agregado, y con esto ya quiero concluir: muchos de nosotros, sabiéndolo o no, desde nuestro rol de escritores, hemos acabado por apuntalar los prejuicios sobre los gitanos, los mapuches y todo el resto de la humanidad. ¿No ha pensado acaso, estimado lector o simpática lectora, que quizás sea Usted un gitano o una india indeseable para más de alguno que le esté mirando en este momento? Y, ya lo podemos verificar en la historia, dará igual si es usted realmente indio o gitano porque, para nombres, ya podemos regodearnos: momios, comunistas, vende patrias, antirrevolucionarios, judíos, machorras viciosas, maricones degenerados, inmigrantes extracomunitarios, negros asquerosos, catalanes agarrados, vascos separatistas, palestinos asesinos, mujeres adúlteras, musulmanes islamistas, cristianos infieles… Basta con que esté usted en el bando equivocado en el momento menos oportuno, y que quien la haya agarrado con el grupo al que usted pertenece, tenga el suficiente poder como para no sólo querer borrarle de la faz de la Tierra, sino que proceda efectivamente a aislarle, deportarle, ejecutarle, gasearle o incinerarle, siempre justificando estas atrocidades como necesarias para garantizar la supervivencia de la sacrosanta civilización encargada de hacer la limpieza de tal detritus humano. Agreguemos, por otra parte, que podemos afirmar sin temor a equivocarnos que, si bien puede haber algún culpable de algún delito menor entre los deportados, estoy seguro de no habrá ninguno inculpado en las estafas millonarias que han significado que Europa y todo el Hemisferio Norte se encuentre, en estos días, con la soga al cuello producto de la crisis económica sembrada por Bancos, Constructoras e Inmobiliarias.

Había pensado en dedicar mi artículo de hoy a revisar y comentar un gran poema de Paul ValéryEl Cementerio Marino. Mas, prefiero honrar con estas líneas de amargo recordatorio y denuncia a este poeta francés que se negó a prestar sus manos al régimen colaboracionista de Vichy en la II Guerra Mundial -que deportó a judíos, gitanos y homosexuales a los campos de concentración del Tercer Reich- y que luchó contra los nazis desde la Resistencia, hasta su muerte en 1945. Frente a la actual política francesa de expulsión de los gitanos rumanos, se le caería al poeta la cara de vergüenza. Los gitanos rumanos volverán a su Rumania de origen, pero allí no lo tendrán mejor. Se les tratará, en el mejor de los casos, como ciudadanos de segunda o tercera categoría -siendo, en todo derecho, ciudadanos europeos- y serán recluidos en ghettos miserables, verdaderos basureros infestados de ratas. ¿Se les acusará ahora de querer huir de las infecciones y de querer satisfacer esa mala costumbre que consiste en llevarse un pan a la boca todos los días? Todo esto, frente a la inacción de la Unión Europea – a la que Francia y Rumania pertenecen.

Quizás nos haga falta recordar que, así como Chaplin y muchos más, los gitanos, los mapuche y todos los pueblos que conforman el género humano deben luchar por sacarse de encima las tristes fotografías con que el poder intenta ocultar su dignidad y presentar como ofensa su derecho a realizarse plenamente, para entregar al mundo toda la riqueza que, desde siempre, ha habitado en el fondo de sus almas. Demasiado tiempo nos han engañado con todos estos cuentos de pésima literatura, para distraernos o justificar las ganancias y bajezas de los de siempre. Y además, y por otra parte, acaso nos haga falta recordar a nosotros, los que hacemos uso de la palabra, que también tenemos una responsabilidad social que asumir en la lucha por un mundo más justo.

Hallan manuscrito de Chaplin sobre obra que nunca realizó

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Un manuscrito inédito del actor, cineasta y escritor británico Charles Chaplin (1889-1977) con anotaciones sobre un proyecto inspirado en el bailarín ruso de origen polaco Vaslav Nijinsky(1890-1950) que nunca llegó a realizar, ha sido encontrado por la Filmoteca de la ciudad italiana de Bolonia.

Las páginas de ese manuscrito, que publica hoy en su página web el diario romano “La Repubblica”, muestran las anotaciones en sucio del cómico británico sobre una posible nueva obra, protagonizada por el personaje de un bailarín llamado Naginsky, su mujer, un viejo amigo y un antiguo colega de profesión, entre otros.

“El tema de la obra es que una carrera no supone la realización de los deseos del hombre, sino solo un camino que conduce a su destino”, escribe Chaplin en una de las páginas encontradas tras una investigación con motivo del 60 aniversario de su filme Limelight (Candilejas), que ha permitido además encontrar cuatro fotografías desconocidas en las que aparecen Chaplin yBuster Keaton.

“Naginsky, el gran genio del ballet ruso, era un hombre sencillo, tímido y con dificultad para expresarse, de orígenes humildes. Era hijo de un zapatero pobre que no se podía permitir darle la educación que deseaba. Esto hizo a Naginsky tímido y dubitativo siempre que intentaba expresarse, pues era consciente de su gramática, y sensible al sonido de su voz poco musical”, añade.

Chaplin y Nijinsky se conocieron en Los Ángeles (EEUU) en 1917 cuando el bailarín ruso, que se encontraba de gira en la ciudad con su compañía de baile, hizo una visita al cineasta británico durante el rodaje de Easy Street (Charlot en la calle de la paz).

La vida de Nijinsky inspiraría a Chaplin para crear una obra sobre un gran bailarín como queda recogido en ese manuscrito, pero esta finalmente no se materializó, aunque sí le permitió incluir alguno de los temas en Limelight.

Todos los detalles de este hallazgo, de cuyo lugar y momento exacto no se han dado detalles, se presentarán mañana en el marco del Festival El Cine Reencontradon que organiza la Filmoteca de Bolonia (norte de Italia).

Hallada película desconocida de Chaplin

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Un internauta de Essex (Reino Unido) que navegaba por la página de subastas eBay decidió comprar una lata antigua de las que se usan para guardar rollos de película. Pagó poco más de 3,5 euros. En su interior, para su sorpresa, encontró una bobina de negativos titulada Charlie Chaplin in Zepped, informa el diario británico The Guardian.

Morace Park, que así se llama el afortunado, acudió a su vecino, antiguo empleado del comité británico para la clasificación de películas. Ambos empezaron a tirar del hilo sobre el origen de este filme que ni los más eruditos filmógrafos de Chaplin conocían.

La película, que dura unos siete minutos -señala The Guardian- es una mezcla de secuencias de Chaplin y animación que “recuerda a Monty Python”. “Comienza con Chaplin y luego se convierte en un paisaje onírico. Se ve un bombardeo con un zepelín y a Chaplin tomándole el pelo. En aquella época el zepelín era un instrumento de terror”, señala Park.

Su conclusión es que el filme, un rollo de película de nitrato en 35 milímetros, pertenecía a la propaganda para la I Guerra Mundial. Su objetivo sería quitar a la gente el miedo a un ataque aéreo, como los que había lanzado Alemania sobre Reino Unido desde el comienzo de 1915.

El director de documentales Hammad Khan está rodando en Los Ángeles un documental sobre este insólito hallazgo.

El Gran Dictador (1940), fue una película rodada en plena Guerra Mundial. Los acontecimientos han cambiado, pero las circunstancias siguen siendo las mismas. Sólo cambien la esvástica por el $. Los dictadores se guarecen tras las alargadas sombras de corporaciones y bancos.

Chaplin al final de la película sorprende con un manifiesto tremendamente emotivo donde expone el horror de la guerra. Un discurso para la historia.

La película es una sátira del fascismo, y en particular de Adolf Hitler y su Nacionalsocialismo.

La Segunda Guerra Mundial comienza el 1 de septiembre de 1939 y el rodaje comienza el 9 de septiembre de 1939 en un gran hermetismo por las presiones que estaba recibiendo para no filmarla de la embajada alemana y de su productora United Artist, que había recibido amenazas de boicot.

La política estadounidense era neutral en ese entonces y se “desalentaban” producciones antihitlerianas. Pese a esto y a que las críticas de la prensa fueron negativas en particular con su discurso final, fue la película que más recaudó de las que realizó. Por esta película y por sus ideas sería perseguido por el Comité de Actividades Antiestadounidenses, teniendo luego que exiliarse de EEUU.

Chaplin interpreta en la película a dos personajes. Esta cinta fue el primer filme sonoro, con diálogos, de Chaplin.

La película no se estrenaría en Alemania hasta 1958, aunque esta era una de las películas predilectas que tenía Hitler en su cine particular, y obtuvo sus mayores éxitos después de 1945.

Al conocer años después el horror de los campos de exterminio, Chaplin afirmó que no hubiera realizado la película de saberlo, aunque muestra gran intuición sobre el tema al realizarla, con una fuerte carga de moralidad y llena de parodias y críticas hacia un sistema político tan fuerte como era el nacionalsocialismo.

Chaplin al final de la película sorprende con un manifiesto tremendamente emotivo donde expone el horror de la guerra.

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