frida

Para las que no la conocen o saben poco de ella, fue la tercera hija del fotógrafo alemán Guillermo Khalo y Matilde Calderón mexicana de ascendencia española , su nombre de pila era  Magdalena Frida Carmen Kahlo Calderón,  Conocida como Frida Kahlo,  gran pintora Mexicana casada con el célebre  muralista mexicano Diego Rivera.  la vida de Frida estubo marcada por el  infortunio de una enfermedad infantil “poliomelitis”  dando inicio a una serie de sucesivas enfermedades, lesiones diversas, accidentes y hasta 32 operaciones.  Esta primera enfermedad la obligó a permanecer nueve meses en cama y le dejó una secuela permanente: la pierna derecha mucho más delgada que la izquierda. Animada por su padre y como parte de su rehabilitación Frida practicó diversos deportes, algunos poco usuales en la sociedad mexicana de su época para una niña, como fútbol o boxeo. llegándo a  someterse hasta a 32 operaciones quirúrgicas.  Sin embargo, la evidente limitación motriz, así como las constantes operaciones quirúrgicas y tratamientos médicos hicieron que Frida se desarrollara de modo diferente y con frecuencia se viera impedida de participar con otros niños.   Varios de los cuadros que luego pintara en su vida adulta reflejan la temática de la soledad de su infancia.  Sus pinturas giran en torno a su vida y a su propio sufrimiento algo más de 200 obras entre autorretratos en las que proyectaba sus dificultades para sobrevivir.  La obra de la  Kahlo está influenciada por su esposo, con el que compartió su gusto por el arte popular mexicano de raíces indígenas, inspirando a otros pintores mexicanos del periodo post-revolucionario.  En 1938 André Breton la invitó a exponer en Nueva York sus pinturas. tratando de convencerla que eran “surrealistas” pero ella decidió que estas tendencias no correspondían con su arte ya que ella decía que no pintaba sueños sino su propia realidad.  Hasta entonces había pintado solo privadamente y a ella misma le costó admitir que su obra pudiese tener un interés general. Aunque gozó de la admiración de destacados pintores e intelectuales de su época como Pablo Picasso, Wassily Kandinski, André Bretón, Marcel Duchamp.    Las obras de la Khalo alcanzaron fama y un verdadero reconocimiento internacional después de su muerte, a partir de la década de los setenta.

 

Un ejemplo que se cita con frecuencia de las pinturas de la Khalo, es la obra de 1938 Cuatro habitantes de Ciudad de México, un óleo sobre metal que muestra una pequeña niña sentada sobre una superficie en altura y ataviada con indumentaria deTehuana. La niña parece abandonada y triste, chupándose el dedo con desolación. Otro cuadro de ese mismo año (Niña con máscara de muerte o Ella juega sola)  que Frida pintó en dos versiones muestra a una pequeña niña de unos cuatro años de edad con una máscara de calavera. Si bien se trata aquí del Día de los Muertos, una celebración que en México tiene una carácter de fiesta popular, también se ha comentado el sentimiento de soledad que a pesar de ello transmite la pequeña de este cuadro, quien se supone que representa a la propia Frida.

Mientras la relación de Frida con su madre estuvo marcada por sentimientos ambivalentes de amor y odio, la relación con su padre siempre fue de mucho cariño y cercanía. Y se hizo aún más estrecha tras la enfermedad de poliomelitis de Frida, siendo principalmente el padre quien la acompañó en sus ejercicios y la guio en los programas de rehabilitación

En su juventud, se sabe que fué alumna del Colegio Alemán hasta 1921 y que allí habría obtenido su certificado escolar.  Sin embargo, las actas del colegio no brindan una prueba de ello, ni tampoco tenía Frida el dominio del idioma alemán correspondiente, tal como ella misma escribió en una carta — en idioma inglés — de 1949 a Hans-Joahim Kahlo, donde intentaba averiguar sobre sus ancestros y familia en Alemania.

En 1922 entró en la Escuela Nacional Preparatoria de Ciudad de México, la más prestigiosa institución educativa de México, que recientemente había comenzado a admitir estudiantes de sexo femenino. Eran solo 35 mujeres entre un total de dos mil alumnos. Entonces aspiraba a estudiar medicina en el futuro. En esta escuela conoció a futuros intelectuales y artistas mexicanos, como Salvador Novo, y formó parte de un grupo conocidos como Los Cachuchas, que se llamaban así por las gorras que usaban. A este grupo solo pertenecían dos mujeres: Carmen Jaime y ella.  Los demás eran todos hombres que en sus vidas de adulto tuvieron éxito intelectual o profesional en la sociedad mexicana: Agustín Lira, Miguel Lira, Alfonso Villa, Manuel González Ramírez, Jesús Ríos y Valles, José Gómez Robleda y quien se convirtiera en su novio, Alejandro Gómez Arias. Los cachuchas eran rebeldes, se autodefinían como un grupo crítico de la autoridad, protestaban contra las injusticias y se movilizaban por las reformas del sistema escolar. Pero además se divertían y gastaban bromas en la escuela con gran entusiasmo. Su actividad y posición política calzaba en algún espacio entre las ideas anarquistas y revolucionarias románticas.

En 1925 tomó clases de dibujo en el taller de grabado de Fernando Fernández Domínguez copiando grabados de Anders Zorn.  Por ese año, el 17 de setiembre sufrió un grave accidente cuando el bus en que ella viajaba fue arrollado por un tranvía, quedando aplastado contra un muro y completamente destruido.   Su columna vertebral quedó fracturada en tres partes, sufriendo además fracturas en dos costillas, en la clavícula y tres en el hueso púbico. Su pierna derecha se fracturó en once partes, su pie derecho se dislocó, su hombro izquierdo se descoyuntó y un pasamanos la atravesó desde la cadera izquierda hasta salir por la vagina. Al respecto, Frida comentaba que habría sido esta la forma brutal en la que había perdido su virginidad. La medicina de su tiempo la atormentó con múltiples operaciones quirúrgicas (por lo menos 32 a lo largo de su vida), corsés de yeso y de distintos tipos, como asimismo diversos mecanismos de “estiramiento”.  En su convalecencia comenzó a pintar de forma contínua.  En setiembre de 1926 pintó su primer autorretrato al óleo que dedicó a Alejandro Gómez Arias su novio de aquel entonces.  En este primer autorretrato emprendió una dinámica que continuaría el resto de su existencia: reflejar en sus cuadros los sucesos de su vida y los sentimientos que le producían.

Le escribe a Alejandro Gomez Arias, el escritor que se alejó de Frida después del accidente: “¿Por que estudias tanto?,¿Que secreto buscas? La vida pronto te lo revelará.Yo ya lo sé todo, sin leer ni escribir. Hace poco, tal vez unos cuantos días era una niña que andaba en un mundo de colores, de formas precisas y tangibles. Todo era misterioso y algo se ocultaba; la adivinación de su naturaleza constituía un juego para mi.¡Si supieras lo terrible que es alcanzar el conocimiento de repente, como si un rayo dilucidara la tierra!Ahora habito un planeta doloroso,transparente como el hielo. Es como si hubiera aprendido todo al mismo tiempo, en cosa de segundos. Mis amigas y mis compañeras se convirtieron lentamente en mujeres. Yo envejecí en algunos instantes, y ahora todo es insípido y raso. Sé que no hay nada detrás, si lo hubiera lo vería…“

En 1927 su pintura se volvió más compleja. En ese año pintó el Retrato de Miguel N. Lira, un óleo sobre lienzo de 99,2 X 67,5 cm donde muestra a su compañero cachucha en un fondo muy particular y simbólico lleno de objetos y signos que aluden a su nombre. Apenas un año más tarde realizó el retrato de su hermana Cristina con líneas muy puras y tonos muy suaves.

Por esta época, Frida ya había comenzado a frecuentar ambientes políticos, artísticos e intelectuales. A través de Germán de Campo, un dirigente estudiantil muy admirado por Frida, conoció al comunista cubano Julio Antonio Mella quien vivía exiliado en México con su pareja estadounidense, la fotógrafa Tina Modotti, a través de quienes Frida entró en contacto con el pintor Diego Rivera. Frida y Tina trabaron rápidamente amistad y esta última empezó a llevar a Frida a las reuniones políticas de Partido Comunista de México, organización de la que ya formaban parte varios de sus amigos cachuchas y a la que también se incorporó formalmente Frida. Diego Rivera era militante del Partido Comunista desde 1922

 

Frida conoce a Diego Rivera a través de Tina Modotti.  Un día Frida, se animó a visitarlo espontáneamente, mientras trabajaba en una serie de murales para el edificio de la Secretaría de Educación Pública, con el objeto de mostrarle sus propios trabajos. Diego quedó impresionado con sus cuadros y la animó a seguir pintando. Desde entonces fue constante invitado a la casa de los Kahlo.  La artista contrajo matrimonio con Diego Rivera, su relación consistió en amor, aventuras con otras personas, vínculo creativo, odio, un divorcio en 1939 y un segundo matrimonio un año después.

 

Frida_Kahlo_Diego_Rivera_1932

Les llamaban el Elefante y la Paloma, pues Diego era enorme y obeso mientras que ella era pequeña y delgada. Por otra parte, Frida, debido a sus lesiones, nunca llegó a tener hijos, cosa que tardó muchos años en aceptar.  En 1930 Frida estuvo embarazada por primera vez y debido a la posición anómala del feto y a las secuelas del accidente de 1925 en la pelvis de Frida, el embarazo de tres meses fué interrumpido.  Por aquel entonces, también otros médicos opinaron que probablemente Frida nunca podría tener hijos.

A pesar de las aventuras de Diego con otras mujeres (que llegaron a incluir a la propia hermana de la pintora ) y de las propias infidelidades de Frida la pareja lograba complementarse en muchos aspectos.

El traje tradicional mexicano consistente en largos vestidos de colores y joyería exótica que vestía Frida fue una sugerencia de Diego y se convirtió, junto a su semblante cejijunto, en su imagen de marca. Él amaba su pintura y fue también su mayor admirador. Frida, por su parte, fue la mayor crítica de Diego.

 

El ambiente político de México para los simpatizantes de izquierda se volvió complicado por lo que los encargos de murales a Diego Rivera iniciados por el ministro de educación de aquel entonces cesaron.  La fama y reputación de Rivera había crecido en Estados Unidos por lo que los encargos comenzaron a llegar lo que origino su cambio de residencia al vecino país del norte, pasando la mayor parte del tiempo en New York y Detroit en donde le encargaron unos murales para el Museo a Diego Rivera.  Frida pintó Aparador en una calle de Detroit muy influenciada por Giorgio de Chirico.  Se vuelve crítica con la forma de vida estadounidense y lo dejó reflejado en sus pinturas de entonces.  En agosto de 1932 contempló un eclipse solar incorporando a sus cuadros el dualismo noche y día convirtiéndose en un elemento iconográfico frecuente y recurrente de su obra.

 

Encontrándose en esta ciudad Frida sufrió otro aborto. Y mientras duraba su proceso de recuperación Frida pintó su autorretrato Aborto en Detroit.  realizado en un estilo más penetrante, inspirado en los pequeños cuadrosvotivos del arte popular mexicano que recibían el nombre de retablos. Esta pintura era totalmente independiente de lo que hacía su esposo. Rivera, consciente del valor de la obra y de este periodo, dijo: «Frida empezó a trabajar en una serie de obras maestras sin precedentes en la historia del arte, pinturas que exaltaban la cualidad femenina de la verdad, la realidad, la crueldad y la pena. Nunca antes una mujer había puesto semejante atormentada poesía sobre la tela como Frida en esta época de Detroit.»

Volvieron a México en 1935. Rivera tuvo un romance amoroso con Cristina, su cuñada y  hermana menor de  Frida.   Frida inició otras relaciones amorosas tanto con hombres como con mujeres que continuaron el resto de su vida.  Rivera tuvo violentos celos sobre las relaciones extramatrimoniales de su esposa aunque llevaba mejor las relaciones lésbicas de Frida que las heterosexuales.

 

Entre 1937 y 1939 el revolucionario ucraniano León Trotsky vivió exiliado en la casa de Frida en Coyoacán, junto a su mujer. Allí Frida tendrá un romance con el líder comunista.  Después del asesinato de Trotsky a manos del miembro de la NKVD estalinista Ramón Mercader, Frida fue acusada como autora del mismo.  Esto la llevó a estar arrestada pero finalmente fue dejada en libertad al igual que su marido.
En 1938 el poeta y ensayista del surrealismo André Bretón calificó su obra de surrealista en un ensayo que escribió para la exposición de Kahlo en la galería Julien Levy de Nueva York. No obstante, ella misma declaró más tarde: “Creían que yo era surrealista, pero no lo era. Nunca pinté mis sueños. Pinté mi propia realidad”.

En 1939 Frida Kahlo terminó un autorretrato donde reflejaba sus dos personalidades: Las dos Fridas. En este cuadro, asimilaba la crisis marital, a través de la separación entre la Frida en traje de tehuana, el favorito de Diego, y la otra Frida, de raíces europeas, la que existió antes de su encuentro con él. Los corazones de las dos mujeres están conectados uno al otro por una vena, la parte europea rechazada de Frida Kahlo amenaza con perder toda su sangre. Ese mismo año expuso en París en la galería Renón et Collea gracias a Bretón. Su estancia en la capital francesa la llevó a relacionarse con el pintor malagueño Picasso y a aparecer en la portada de la revista francesa Vogue.

 

El 6 de noviembre de 1939 Kahlo y Rivera se divorcian, tras una serie de infidelidades, donde el asunto más doloroso para Frida es la relación entre Diego y su hermana. Frida regresó entonces temporalmente a su casa de Coyoacán. Es un período de ánimo depresivo en el que la artista consumió excesivamente alcohol como manera de aliviar sus sufrimiento físico y psíquico. Hay dos producciones pictóricas importantes en este período de separación: Las dos Fridas y Dos desnudos en un bosque

Rivera viajó a San Francisco en junio de 1940 y Frida lo sigue pocos meses después, tras el asesinato de Trotski para someterse en esa ciudad a una nueva operación quirúrgica con el cirujano Leo Eloesser, quien ya la había tratado diez años antes, en la primera estadía de la pareja en San Franciso. Tras recuperarse de esta operación, viajó a Nueva York.

Tras el divorcio, Frida y Diego continuaron compartiendo gran parte de la vida social, artística y política que los unía. Frida llegó en septiembre a San Francisco y solo dos meses más tarde, la pareja decide volver a casarse. El nuevo acuerdo amistoso consistirá en vivir juntos, compartir los gastos, continuar con la colabporación artística y excluir de su relación la vida sexual de pareja.  Durante estos años, el reconocimiento artístico a su obra se fue incrementando, especialmente en EE.UU. Intervino en importantes exposiciones colectivas en el Museo de Arte Moderno de Nueva York, en el Instituto de Arte Contemporáneo de Boston y en el Museo de Arte de Filadelfia.  A partir de 1943 dio clases en la escuela La Esmeralda del México, D. F..  En 1950 debió ser hospitalizada en Ciudad de México permaneciendo en el hospital un año.

 

En 1953 en México se organizó la única exposición individual en su país durante la vida de la artista. En una de las críticas se dijo: «es imposible separar la vida y obra de esta persona…sus pinturas son su biografía».  La exposición fue en la Galería de Arte Contemporáneo. La salud de Frida estaba muy deteriorada y los médicos le prohibieron concurrir a la misma. No obstante, llegó en una ambulancia, asistiendo a su exposición en una cama de hospital. Los fotógrafos y los periodistas se quedaron impresionados. La cama fue colocada en el centro de la galería y Frida contó chistes, cantó y bebió la tarde entera. La exhibición había sido un rotundo éxito.

Ese mismo año le tuvieron que amputar la pierna por debajo de la rodilla debido a una infección de gangrena. Esto la sumió en una gran depresión que la llevó a intentar el suicidio en un par de ocasiones. Durante ese tiempo, escribía poemas en sus diarios, la mayoría relacionados con el dolor y el sufrimiento.

En febrero de 1954 Frida escribió explícitamente en su diario acerca de sus ideas suicidas. Describiendo como una gran tortura los dolores físicos y psíquicos de los últimos seis meses (tras la amputación) señaló que aunque continúa pensando en quitarse la vida, lo único que la retiene es Diego Rivera, a quien no desea abandonar porque tiene “la vanidad” de creer que ella le hará falta. El 19 de abril de 1954 ingresó al hospital inglés tras un intento de suicidio y aunque escribió en su diario que ha prometido no recaer, el 6 de mayo, tras un nuevo intento, tienen que hospitalizarla nuevamente. Sin embargo, el ánimo y la valentía la acompañarán hasta el final: Movilizándose en silla de ruedas, el 2 de julio participó, junto a Diego de Rivera y Juan O’Gorman en una manifestación de protesta contra la intervención estadounidense en Guatemala

Frida Kahlo murió en Coyoacán el 13 de julio de 1954.  No se realizó ninguna autopsia. Sus restos fueron velados en el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México y se cubrió su féretro con la bandera del Partido Comunista Mexicano, un hecho que la prensa nacional criticó profusamente. Su cuerpo fue incinerado en el Crematorio Civil de Dolores y sus cenizas se conservan en laCasa Azul de Coyoacán, el lugar que también la vio nacer.

Su último cuadro también se exhibe en el Museo Frida Kahlo. De trata de un óleo sobre masonita que muestra varios cortes de sandías en tonos muy vivos. En uno de estos trozos y junto a su firma se puede leer «VIVA LA VIDA. Coyoacán, 1954, México». Las últimas palabras en su diario fueron: “Espero alegre la salida y espero no volver jamás”

 

 

La mayoría de los trabajos de Frida Kahlo son obras de pequeño formato, algunas de ellas se enumeran a continuación:

  1. Autorretrato con traje de terciopelo,1926, óleo sobre lienzo, 79,7 X 60 cm.
  2. Retrato de Miguel N. Lira, 1927, óleo sobre lienzo, 99,2 X 67,5 cm.
  3. Retrato de Cristina, mi hermana, 1928, óleo sobre madera 99 X81,5 cm.
  4. El tiempo vuela (autorretrato),1929, óleo sobre fibra dura, 86 X 68 cm.
  5. Frida y Diego Rivera o Frida Kahlo y Diego Rivera, 1931, óleo sobre lienzo, 100 X 79 cm.
  6. Henry Ford Hospital o La cama volando, 1932, óleo sobre metal, 30,5 X 38 cm.
  7. Autorretrato en la frontera entre México y los Estados Unidos, 1932, óleo sobre metal, 31 X 35 cm.
  8. Mi nacimiento o Nacimiento, 1932, óleo sobre metal, 30,5 X 35 cm.
  9. Allá cuelga mi vestido o New York, 1933, óleo y collage sobre fibra dura, 46 X 50 cm.
  10. Autorretrato con collar, 1933
  11. Mis abuelos, mis padres y yo, 1936, óleo y témpera sobre metal, 30,7 X 34,5 cm.
  12. Recuerdo o El corazón, 1937, óleo sobre metal, 40 X 28 cm.
  13. Autorretrato con mono o Autorretrato con changuito y collar de serpientes, 1938, óleo sobre fibra dura, 40,6 X 30,5 cm.
  14. Lo que vi en el agua o lo que el agua me dio, 1938
  15. El suicidio de Dorothy Hale, 1938/39, óleo sobre fibra dura, 60,4 X 48,6 cm.
  1. Dos desnudos en un bosque, originalmente La tierra misma, 1939
  2. Las dos Fridas, 1939, óleo sobre lienzo, 173,5 X 173 cm.
  3. Autorretrato con pelo cortado, 1940, óleo sobre lienzo, 40 X 27,9 cm.
  4. Diego en mi pensamiento o Pensando en Diego o Autorretrato como Tehuana, 1943, óleo sobre fibra dura, 76 X 61 cm.
  5. Pensando en la muerte, 1943, óleo sobre lienzo montado sobre fibra dura, 44,5 X 36,3 cm.
  6. La columna rota, 1944, óleo sobre lienzo montado sobre fibra dura, 40 X 30,7 cm.
  7. Retrato de Doña Rosita Morillo, 1944, óleo sobre lienzo montado sobre fibra dura, 76 X 60,5 cm.
  8. Moisés o Núcleo solar, 1945, óleo sobre fibra dura, 61 X 75,6 cm.
  9. Árbol de la esperanza mantente firme, 1946, óleo sobre fibra dura, 55,9 X 40,6 cm.
  10. El venado herido, 1946, óleo sobre fibra dura, 22,4 X 30 cm.
  11. Autorretrato con el pelo suelto, 1947, óleo sobre fibra dura, 61 X 45 cm.
  12. El abrazo de amor de El universo, la tierra (México), Yo, Diego y el señor Xólotl, 1949, óleo sobre lienzo, 70 X 60,5 cm.
  13. Diego y yo, 1949, óleo sobre lienzo montado sobre fibra dura, 28 X 22 cm.
  14. Sandías «Viva la Vida» , 1954, óleo sobre masonita, 72 X 52 cm.
  15. El marxismo dará la salud a los enfermos, 1954, óleo sobre fibra dura, 76 X 51 cm.

 

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«La pintura ha llenado mi vida. He perdido tres hijos y otra serie de cosas que hubiesen podido llenar mi horrible vida. La pintura lo ha sustituido todo. Creo que no hay nada mejor que el trabajo»

Frida Kahlo
«En vida, Frida Kahlo fue sobre todo la exótica flor en el ojal de Diego Rivera.
Tras su muerte en 1954, por largo tiempo se guardó silencio sobre ella y recién a comienzos de los años ’70 fue redescubierta en el contexto del movimiento de liberación de las mujeres. Desde entonces se han realizado numerosas exposiciones de sus obras y variados homenajes a la mujer y a la artista Frida Kahlo y su fama se ha incrementado permanentemente.
En cuanto a su impacto, hace tiempo que ya superó con creces a Diego Rivera»

La importancia de su obra pictórica, la complejidad de su vida y su influencia en la cultura mexicana de la postrevolución, donde se gestó el movimiento muralista encabezado por su esposo, han sido muy estudiadas desde múltiples perspectivas y hay publicados muchos estudios críticos sobre ello. Su personalidad se forjó en una trayectoria vital plagada de enfermedades que le producían un continuo dolor así como en unas relaciones personales con otras personalidades culturales de primer orden. Su obra refleja esa trayectoría vital, su propia fantasía y la tradición popular mexicana, incluida la de los exvotos y también la prehispánica. Para Araceli Rico, Frida es el enfermo creador (que) experimenta el drama de su existencia en el rechazo a los demás, esforzándose por mantener una situación favorable a la realización de su trabajo creativo. Frida admiraba la pintura revolucionaria y la consideraba necesaria en su tiempo, pero era consciente que su pintura no lo era, así escribió: Mis cuadros están bien pintados, no con ligereza, sino con paciencia. Mi pintura lleva el mensaje del dolor. Creo que cuando menos a unas pocas gentes les interesa. No es revolucionaria, para qué me sigo haciendo ilusiones de que es combativa; no puedo. Por tanto su obra no puede asociarse al nacionalismo revolucionario que practicaba su esposo Diego Rivera más bien se trata de una obra arraigada en el arte popular. Según A. Rico observamos en Frida Khalo una preocupación por la búsqueda de sus orígenes como individuo que pertenece y se empeña en descubrir la tradición cultural. Es así que en sus composiciones está evocando todo un mundo de costumbres, de creencias, de objetos, en fin, de maneras de ser y de sentir. Un aspecto inquietante de su obra es la frecuente disociación de ella misma en varios de sus autorretratos, esta dualidad puede nacer tanto de su propia historia como de la fantasía del pueblo mexicano. 

Para Raúl Mejía, Frida forjó su propio mito y leyenda con la creación de su propio personaje que aparece en la mayoría de su obra. Fuertemente transgresora en muchas de las normas y convenciones de su tiempo, decidió también ser la protagonista de sus pinturas. En lugar de realizar un dulce trabajo, como podía esperarse de una mujer de su época, construyó una obra llena de singularidad con un fuerte contenido dramático tanto en los temas como en las representaciones de sí misma.

Frida se mostró en sus pinturas coexistiendo tanto con la vida como con la muerte, especialmente en sus frecuentes operaciones quirúrgicas siendo constante la presencia de su dolor. En La columna rota su cuerpo aparece cubierto de clavos. También se muestra como productora de vida y energía, o como fuente de amor y de sentimientos. El tema de las relaciones y el afecto aparece frecuentemente en su obra, especialmente su gran amor Diego. Pero sobre todo es el personaje que creó de ella misma el motivo principal y protagonista de sus cuadros. Su mensaje con el paso del tiempo sigue manteniendo toda su vigencia como un grito de denuncia contra la opresión.

En su diario que escribió a partir de sus 35 años, relató sus vivencias tanto de su última década como de sus primeros años. Escribió sobre sus pensamientos, su sexualidad, la fertilidad, sus sufrimientos físicos y psíquicos. 

También contribuyó a la creación del mito del personaje de Frida su forma de vestir y de arreglarse, frecuentemente ataviada con vestimentas, collares y abalorios inspirados en el folclore mexicano tanto precolombino como del periodo colonial. Fue su marido, Diego Rivera, quien le recomendó que se vistiera así y diera esa imagen. Otro factor complementario en la formación de su mito es la iconografía que creó de ella en la colección de fotografías que realizó el fotógrafo estadounidense Nicholas Muray, uno de los primeros en introducir la fotografía en color en Estados Unidos.

 

Frida se convierte en el símbolo del “feminismo”

En la sociedad de su tiempo, donde la supremacía de lo masculino constituía el sentido común, la mujer jugaba un papel que claramente la supeditaba al varón. Frida encarnó un nuevo tipo de mujer: autosuficiente, fuerte y de características sexuales andróginas. En el México de entonces de tendencia machista, esta mujer adoptó actitudes y rasgos varoniles. Se representó en su obra con un físico fuertemente ambiguo con algunos rasgos masculinos exagerando sus cejas y su incipiente bigote.

Fue de las primeras pintoras que expresó en su obra su identidad femenina desde su propia óptica de sí misma como mujer, rechazando la visión de lo femenino que se dibujaba desde el tradicional mundo masculino. Ella fue una de las que contribuyó en la formación de un nuevo tipo de identidad para la mujer y es reconocida, hoy, como un símbolo

 

Sin duda, ha sido la literatura el espacio donde la obra de Frida Kahlo ha tenido el mayor impacto, principalmente en las últimas dos décadas, inspirando a escritores de variados géneros.  La escritora mexicana Elena Poniatowska en su obra Las siete cabritas («Diego estoy sola. Diego ya no estoy sola»  incluye un cuento en el que intenta ponerse en el lugar de Frida, narrando sus pesares en primera persona. En el género poético hay ejemplos también en otros idiomas y continentes, como muestra el libro de poesía de Pascale Petit, publicada en Londres bajo el título deThe Wounded Deer. Fourteen Poems After Frida Kahlo. En cada uno de estos poemas, Petit se refiere a un cuadro diferente de Frida Kahlo. Por último, hay una amplia serie de novelas inspiradas en la vida de Frida Kahlo, así como también en la pareja Frida y Diego y variadas biografías noveladas en varios idiomas, como por ejemplo: Barbara Krause (2000) Diego ist der Name der Liebe : das Schicksal der Frida Kahlo[Diego es el nombre del amor: el destino de Frida Kahlo], Rauda Jamis (2000), Bárbara Mujica (2003), J.M.G. Le Clezio (2002).

 

La vida de la Khalo ha sido llevada a la pantalla grande en varias oportunidades siendo la más reciente en el 2002 magistralmente interpretada por su compatriota Salma Hayek.

 

En la música se le han dedicado temas a Frida Khalo como la  del vocalista de Red Hot Chili Peppers,  Anthony Kiedis le dedicó el tema  “Scar Tissue”.  La canción Viva la Vida, del grupo británico Coldplay toma su nombre en honor a una frase que aparece en una de las obras de Frida.   Pedro Guerra le pone música a un poema suyo, para crear la canción “El Elefante y la Paloma”.   El grupo mexicano Tijuana No  le dedicó también una canción, “Pobre Frida”.  En el año 2007 la cantante mexicana Natalia Kruz incluyó en su álbum titulado “La Última Palabra / Guendanabani”, una canción llamada “Frida Kahlo”.

 

Y Frida Khalo sigue siendo noticia……………..

Revelan intimidad de Frida Kahlo en 200 fotografías inéditas

Frida Khalo en la Casa Azul, de Coyoacán.

Frida Khalo en la Casa Azul, de Coyoacán.

 

La intimidad, la herencia, sus amistades y las pasiones de Frida Kahlo serán reveladas en el Museo Frida Kahlo en 200 fotografías elegidas de las 6 500 que tenía el archivo abierto en 2007 tras estar resguardado desde el fallecimiento de la artista.

La dirección del museo indicó que la exposición “Frida, sus fotos” será inaugurada mañana y estará exhibiéndose hasta mayo próximo, con originales que luego serán guardados para evitar su desgaste por un largo período.

Sin embargo, se informó que los admiradores de la artista mexicana podrán acceder a las 200 fotografías exhibidas en “Frida, sus fotos” y otras 300, en un libro que se editará en enero próximo en varios idiomas.

Pablo Ortiz Monasterio, curador de la muestra, dijo que aunque el propósito no fue hacer una biografia con la exposición, finalmente las 200 fotografías muestran un perfil de la vida de la artista que permiten extraer algunas conclusiones nuevas sobre su obra.

Ortiz señala que la pasión por lo retratos de Frida “no la hurta sino que la hereda” porque esa misma pasión por el autorretrato la muestra su padre Guillermo Kahlo en decenas de fotografías expuestas en la primera sala.

También, afirma el curador, que la pasión de Frida por la ropa típica es claramente una influencia del vestir de Matilde Calderón, la madre oaxaqueña de Frida.

Cada una de las seis salas tiene un título y muestra una historia íntima de la artista: “Los padres de Frida” abarca la familia hasta el abuelo oaxaqueño también fotógrafo como su padre; “La Casa Azul” muestra su vida en ella; “El cuerpo Roto” hace referencia a su vida luego del accidente; “Los amores de Frida” permiten ingresar al mundo íntimo de las amistades y “El ojo de Diego” la obsesión de la fotógrafa, la mujer y un ojo del artista Diego Rivera que nos mira directo, serio.

Cinco de los salones fueron montados en una casa contigua a la Casa Azul, ubicada en el barrio Coyoacán de la Ciudad de México, y que es utilizada por primera vez.

Entre las fotografías que acompañaron a Kahlo además de las propias y las de su padre Guillermo Kahlo, se encuentran obras inéditas sobre la artista de destacados fotógrafos como Tina Modotti, Man Ray, Martin Munkacsi, Edward Weston, Pierre Verger y Manuel Alvarez Bravo.

Carlos Phillips Olmedo, director general de los Museos Frida Kahlo, Diego Rivera y Dolores Olmedo, subrayó que la importancia de la muestra es que permite introducirse en el mundo de Frida y al mismo tiempo revalorarla.

(Con información de DPA)

 

Vestidos de Frida Kalho a la luz después de medio siglo

Exposición

Su guardarropa que hoy es un verdadero tesoro, no solo era una exaltación a la mexicanidad y casi una convicción política.

 

Frida Kahlo redimensionó con su personalidad al textil mexicano, vestía huipiles y conjuntos tradicionales.

Y eso es lo que se muestra en “Las apariencias engañan, los vestidos de Frida Kahlo”, el título de la exposición que se inauguró esta semana en la Casa Azul, la residencia de la pintora en la ciudad de México, que hoy es un museo.

La muestra devela algunos de los artículos personales de la mexicana hallados en 2004 al interior de un baño de la casa tras permanecer cerrados por 50 años por instrucciones de Diego Rivera.

El contenido de la exposición despliega el estilo y la personalidad de Frida. Desde aparatos ortopédicos hasta rebozos, faldas, blusas, enredos, mantos, zapatos, medias, corsés, enaguas, accesorios y vestidos.

La curadora de la muestra, Circe Henestrosa, asegura que la pintora supo ocultar con esta ropa las secuelas de un accidente de tránsito y de la polio que padeció.

“Si te das cuenta, los adornos de sus vestidos se concentran del torso para arriba. Si se le tenía de frente, distraía las miradas de sus piernas y su cuerpo… Las apariencias engañan”, explicó.

EL CONTENIDO

Se exhiben sus aparatos ortopédicos, un gabinete de artículos diversos y una decena de sus vestidos coronados por tocados creados por el especialista italiano Ángelo Seminara.

“El reto fue crear looks diferentes inspirados en los peinados de Frida a través de diferentes épocas de su vida”, detalló.

Colaboró también en la exposición, la diseñadora británica Judith Clark, quien concibió la museografía: “Lo que hice fue traducir la personalidad de Frida a través de estos objetos, pero sin intimidar al espectador”, indica: “Se trataba de ver cómo se enfrentaba a su discapacidad, cómo la vivía dentro de su contexto”, detalló.

Entre los vestidos que se exhiben, todos originales, restaurados, está el que lució en 1937 para la portada de la revista Vogue.

“Nos enfrentamos al reto de mostrar los vestidos a manera tradicional, pero a la vez con un toque contemporáneo”, explica Clark. A tono con la propia Kahlo, quien acostumbraba intervenir las telas con elementos personales, como zurcidos, añadidos o mezclas de atuendos de distintas regiones.

La muestra optó por presentar los vestidos, pero con peinados más arriesgados. Por ejemplo, Seminara diseñó para uno de los conjuntos un tocado que simula a un ave, en referencia a las alas que siempre deseó la artista para escapar del dolor y el sufrimiento.

En la restauración de las prendas participó Renato Camarillo Duque, quien cuenta que el guardarropa fue hallado en buen estado, sobre todo los textiles mexicanos, elaborados en un algodón cuya resistencia era mayor a las telas finas europeas. Cuenta que, en lo general, su guardarropa fue hallado en buen estado, sobre todo los textiles mexicanos, elaborados en un algodón cuya resistencia era mayor a las telas finas europeas.

Una excepción fue una falda totonaca de organdí con puntadas en hilo de artisela, que requirió una intervención mayor, a diferencia de los conjuntos tehuanos, que presentaban, a lo mucho, decoloraciones.

Algunas prendas estaban invadidas por elementos que decidieron respetarse, como unos zapatos con restos de pintura. “Esos signos se han respetado, se han dejado como evidencia”, destaca el restaurador.

Con esta muestra se busca explorar y profundizar la relación de Frida Kahlo y la moda, así como su identidad expresada a través de su imagen visual.

Y se centra, según Henestrosa, en dos significados clave: etnicidad y discapacidad. Etnicidad, porque encarnó la mexicanidad basándose en lo indígena, un concepto menospreciado ayer y hoy en este país. Y discapacidad, porque Frida dominaba su cuerpo dañado mediante su ropa.

La exposición se realiza con el apoyo de la revista Vogue México, BMW, The Anglo Mexican Foundation, las embajadas de Estados Unidos y Francia, Fundación Bancomer, Fundación Japón, Lasalle College of the Arts, Montblanc, University of the Arts London y Valention Parfums.

Frida Kalho

EL HALLAZGO

El guardarropa de la artista, fallecida en 1954, tiene también su dosis de surrealismo mágico: permaneció 50 años guardado en un cuarto de baño y varios baúles y roperos. Allí las relegó el testamento de Diego Rivera, que exigió 15 años de veto en un intento de preservar la intimidad de la pareja.

La albacea, Dolores Olmedo, se tomó el deber de preservar el legado con tanta seriedad que mantuvo cerrados los cuartos hasta su muerte en 2002. “Mi mamá pensó: ‘Si Diego quiere que se cierren, vayan a saber qué haya ahí dentro’”, explicó su hijo, Carlos Phillips, director del Museo Diego Rivera-Anahuacalli y del Museo Dolores Olmedo. Dos años después, un equipo abría por fin las habitaciones, “llenas de polvo”.

De los baños y los baúles salieron durante meses 6,000 fotografías, casi 200 prendas de vestir y montones de medicamentos, corsés, documentos, joyas… Trujillo recuerda aquel colosal descubrimiento como un evento emocionante que trae de nuevo la imagen de la pintora mexicana. Y reafirma la influencia de la pintora en la cultura pop y en el diseño internacional, que se evidencia en diseñadores como McQueen, Gaultier, Riccardo Tisci, Rei Kawakubo o Viktor & Rolf.

Frida vive y la prueba es que la revista Vogue, quien ya publicó en 1937 una foto de Frida tomada por Toni Frissell, también participará en la exhibición y lanzará un número dedicado a la artista, con su icónica y poderosa imagen en portada.

UNA VIDA DE SUFRIMIENTO

La vida de Frida Kahlo estuvo cruzada por el infortunio de una enfermedad infantil y por un grave accidente en su juventud que la mantuvo postrada durante largos periodos, llegando a someterse hasta a 32 operaciones quirúrgicas.

Su obra pictórica gira temáticamente en torno a su biografía y a su propio sufrimiento. Pintó unas 200 obras, principalmente autorretratos, en los que proyectó sus dificultades por sobrevivir. La obra de Kahlo está influenciada por su esposo, Diego Rivera, con el que compartió su identificación por el arte popular mexicano de raíces indígenas que inspiró también a otros pintores mexicanos del periodo posrevolucionario.

Expuso individualmente su obra en Nueva York (1938) y en París (1939). Hasta entonces había pintado solo privadamente y a ella misma le costó admitir que su obra pudiese tener un interés general. Aunque gozó de la admiración de destacados pintores e intelectuales de su época como Pablo Picasso, Wassily Kandinski, André Bretón o Marcel Duchamp, su obra alcanzó fama y verdadero reconocimiento internacional después de su muerte.

Fue descrita por André Breton como surrealista, pero ella misma negaba esta clasificación al considerar que no pintaba sueños, sino su propia realidad.

(Con información de El Heraldo)

Exposición

 

 

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