Ramadán, el mes sagrado

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La media luna indicó la hora cero y la ciudad comenzó a vivir el noveno mes del calendario musulmán. A partir de este 11 de julio, solo la huida del sol le devolverá la vida a Islamabad.

El Ramadán es el mes sagrado para los hijos del profeta Mahoma, donde la fe y los credos retan a la resistencia del cuerpo. A fuerza de ayuno se aprende sobre paciencia y humildad, sui géneris práctica que debe conducir a un estado de paz y purificación del alma.

Desde el alba hasta la puesta del sol, la inmensa mayoría de los moradores de esta “ciudad habitada por el islam” no comen, ni beben y hasta se les prohíbe satisfacer otros carnales apetitos.

El llamado a la oración desde las mezquitas, que aquí se escucha por todos lados, rige el tiempo y hasta la posibilidad de tener luz eléctrica. El Gobierno de la República Islámica de Pakistán prometió asegurar el servicio en las horas priorizadas para el rezo, justo en una época donde los apagones ahogan el país.

En las calles, tanto hombres como mujeres ralentizan su andar. Ser fiel a las obligaciones religiosas implica sufrir la fatiga, principal causa de los accidentes del tránsito durante estos 30 días.

Dicen que en el ocaso es un suicidio andar por la calles, los choferes apresuran la marcha para acercarse a sus casas, a los restaurantes o establecimientos donde se expenden alimentos. Allí sacian desesperadamente el hambre y la sed.

Este es un período de limitaciones y de excesos también: por el día no se come, pero en las noches se disfruta de suculentos platos, incluso, aquellos con menos suerte y dinero garantizan sus alimentos. Cuentan que durante toda la tarde las mujeres, especialmente las amas de casa, que por estos lares son muchas, preparan el “Iftar” (banquete que rompe el ayuno): tan cerca de la tentación y tan lejos del placer.

Hasta el Mercado contribuye: los diarios anuncian que los precios bajarán, ver para creer que realmente el mes sagrado está presente en la mente y el corazón de esta tierra de Asia sur.

Durante los próximos 29 días, los musulmanes estarán pendientes de la luna y en espera del ocaso del último día del Ramadán. Luego de las penas del ayuno viene el Eid al-Fitr, tres días de celebración y regocijo para el mundo islámico, donde se reparten dulces y bebidas sin alcohol en mezquitas y hogares.

Insha’Allah (si Alá quiere) este Ramadán terminará tal y como se inicia: “con las puertas del cielo abiertas y las del infierno cerradas”.

Mientras dura el período menstrual, la mujer se abstiene del ayuno y el rezo, excepción reservada también para los ancianos "débiles", niños y embarazadas.

Mientras dura el período menstrual, la mujer se abstiene del ayuno y el rezo, excepción reservada también para los ancianos “débiles”, niños y embarazadas.

Luego de practicar el ayuno prolongado viene el Eid al-Fitr.

Luego de practicar el ayuno prolongado viene el Eid al-Fitr.

Durante el Ramadán solo se come de noche.

Durante el Ramadán solo se come de noche.

Las cinco oraciones diarias se prolongan por más tiempo.

Las cinco oraciones diarias se prolongan por más tiempo.

Ramadán-2013

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