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Fotos: AP

“Decenas de personas han resultado heridas este jueves a consecuencia de un accidente múltiple en el que se han visto involucrados más de un centenar de vehículos en el condado británico de Kent, según ha informado la cadena de televisión británica BBC.

Pese a que en un primer momento se informó de que la cifra de heridos podría ascender hasta los 200, la Policía ha revisado el balance a la baja. Entre los heridos hay ocho en estado grave.

La causa del accidente parece haber sido la espesa niebla existente en la zona, y algunos medios y testigos indican que los vehículos continuaron chocando durante alrededor de diez minutos a causa de la escasa visibilidad.”

Fuente: Libertad digital

Es de imaginar el terror que habrán tenido que experimentar en sus propias carnes los conductores que se encontraban en esta zona de Inglaterra, a tan desafortunada hora. Por un momento habrán creído vivir un sueño, con aires de pesadilla por supuesto, protagonistas de una historia para nada ficticia, pero que podría recrear las novelas del escritor de thrillers por excelencia, Stephen King, y es que es precisamente la protagonista de este accidente, la que también diera título a una de las novelas más exitosas del rey del miedo escrito, la niebla.

En la novela, de la niebla negra y espesa salían tentáculos que atrapaban a los vecinos del pueblo. En esta ocasión, no han sido tentáculos de un ser extraño los que han sorprendido a los conductores del condado deKent, sino el humo, la desolación y la angustia de un accidente automovilístico sin explicación aparente, al que se veían abocados cientos de personas en mitad de la nada, como atrapados en una  tela de araña, invisible pero atroz, impalpable pero imposible de huir de ella.

No es la primera vez que la niebla es causante de alguna desgracia de este tipo. Por algo los aviones no vuelan cuando hay niebla. Sin embargo, las estadísticas dicen que sólo un 1% de los accidentes los causa la niebla. Cuando estamos dentro de una nube, decimos que lo hacemos para soñar, pero por desgracia, esta nube en forma de niebla no procura ningún sueño reparador, y exige, por el contrario, la precaución de no hacer nada. Sólo esperar a que pase.

Aunque es difícil librarse de un accidente de esta naturaleza, hay que recordar la importancia de circular a una distancia prudencial del vehículo que nos precede. Este consejo es aún más importante si circulamos con visibilidad reducida, bien por causa de una lluvia muy copiosa, o por culpa de una niebla muy densa.

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