13419043_1355445717805192_993275801515070499_n

PLANETA LITERARIO

Con Ma. Gloria Carreón Zapata

Veo las gotas de lluvia besar el suelo y el sonido del agua al caer se asemeja a precipitaciones de lamentos desprendidos de las nubes. Truena desde lo alto al ver al hombre deshumanizado. Cada chispa de agua la asimilo con la lágrima de un niño que sufre, de un niño cuando inconsolable llora, al darse cuenta que su futuro expira, al ver atenuados por el humo los colores de la aurora.

 

En tanto el cielo vierte chubascos de penas, las hojas de los árboles se mecen en complicidad con el viento que, instintivamente, pasea en forma de rocío o de niebla, como tratando de atacar el tóxico pestilente que deteriora el ambiente, en lo que la esperanza arrulla los sueños del infante despierto.

 

La lluvia ácida de sustancias nocivas recorre distancias. Los ríos, lagos y mares gimen de pena, y de pompa y circunstancia, se dirigen al funeral de los peces. El verde dehesa, color de la espesura vulnerable, hasta las plagas sepulta y sus aves en protesta, graznan de dolor. En tanto el hombre  sigue soñando con un mañana mejor indiferente a lo que ocurre a su alrededor. Sólo las gotas de soledad y avaricia acarician su ánima insatisfecha.

 

¿Qué le pasa al terrenal cada día más deshumanizado?, su ilimitada maldad, ha sido capaz de sembrar mortandad sin tocarse las entrañas ni detenerse a pensar, en el futuro de la infancia y de los aún no natos, que seguramente serán los grandes hombres del mañana.

 

Autora: Ma. Gloria Carreón Zapata.

Anuncios