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“NON NOBIS SED OBNIBUS”
By Oscar Quiros Romero

BAILANDO CON TUMORES, CONVIVIENDO CON EL CÁNCER

Por ÓSCAR QUIRÓS ROMERO

Hoy, es 29 de Junio y se cumplen dos años de la espontánea eclosión  del cáncer en mi cuerpo.

Todo sucedió de repente, sin apenas avisos, tan sólo un dolor de cabeza excesivo y continuo y alguna náusea los dos días anteriores. Incluso me acerqué al Consultorio Local donde me diagnosticaron estrés donde el Doctor de Guardia me recetó un ansiolítico para poder descansar e ir viendo la evolución del proceso. Al día siguiente, con los mismos síntomas, me extendió un volante solicitando urgentemente al personal del Hospital de La Candelaria, en Tenerife, me realizaran un escáner cerebral por había alguna lesión.

Por entonces estaba dirigiendo una Emisora de Radio en la Isla paradisíaca de La Gomera, Radio CLM – Valle Gran Rey. Tomé la “guaguita” para tomar el ferry a Los Cristianos y en el trayecto, caí inconsciente.

Cuando desperté, ya estaba en el Hospital y había llegado mi hermano al que, sin duda, le debo la vida y ya me habían implantado una válvula expandible dentro del cráneo para ir liberando líquido encefálico. Así que me trepanaron como a un faraón.

Y digo que le debo la vida, no sólo por su vertiginoso viaje y presencia, sino porque firmó y autorizó una operación a vida o muerte para que me pudieran horadar el cráneo y devolverme a la vida ya que el equipo de neurocirujanos me había, prácticamente, desahuciado debido al panorama: Hidrocefalia, dos Metástasis, cuatro tumores cerebrales y un tumor pulmonar que, además, era el primario.

Cuando ya redujeron la hidrocefalia y lo autorizó el equipo médico, volamos a Madrid y fuimos trasladados directos al Hospital Clínico San Carlos, donde volví a ser operado en la U.C.I. apenas 14 días después.

La convivencia diaria, no sólo con el cáncer, sino con cualquier otra enfermedad que merme tu actividad diaria ya sea profesional, familiar o deportiva no es fácil, mucho menos si te resta movilidad funcional o la capacidad de comunicar, el habla, la memoria o la escritura, la pérdida de reflejos y/o equilibrio, el poder conducir un vehículo con seguridad y, mucho menos, si la nueva situación produce dependencia de terceras personas para realizar acciones tan básicas como escribir, incorporarse, andar o asearse, por ejemplo.

En todo este proceso inicial es básica la ayuda exterior. Para la persona afectada es un choque brutal con una nueva realidad que supone una alteración total de tus planes a corto, medio y largo plazo. Para familiares y amigos, muchos no saben cómo reaccionar, ni cómo ayudar. Imaginaos que a una madre le diga el cuerpo médico que a su hijo le quedan quince días de vida, como fue mi caso.

Bueno, pues como veis, siempre queda una esperanza en la que podemos participar todos: Doctores, enfermeras, familia, amigos e incluso, desconocidos que, a través de las redes sociales se acercan a tí, por curiosidad o por solidaridad y se logran convertir en personas muy especiales que te dan ánimos diários, fuerza y te saben poner una sonrisa en la cara.

Una vez fuera del Hospital, ya pasado el susto inicial, viene otro proceso fundamental que es, ni más, ni menos, que crearse una nueva costumbre de vida que, sin llegar a la rutina, te permita desarrollar una vida más o menos aceptable, tranquila, productiva (si esto es posible), cómoda y feliz; evitando cualquier tipo de estrés exterior o desavenencia que te pueda sacar de ese estado de “confort” que tanto te ha costado conseguir.

Lo principal y en primer lugar, es seguir absolutamente todas las directrices, consejos y tratamientos que te marquen los neurocirujanos, los oncólogos, el psicólogo y las enfermeras y obviar los cientos de recomendaciones alimentarias y religiosas que te hacen los profanos en el tema.

Cumpliendo tus obligaciones médicas y si te acompañan los resultados: Analítica, peso, tensión, pulso, etc. y si eres autosuficiente (ciudadanamente hablando) te van a dar todo tipo de libertad de acción, tomando las debidas precauciones y cada persona, cada tratamiento, cada tumor, cada síntoma, tiene una distinta.

Simultáneamente, se deben emprender las correspondientes acciones legales en prevención de un fatal resultado. Lo más recomendable es ponerse en manos de un asesor fiscal y un abogado, puesto que es muy aconsejable emprender los trámites de una prestación social lo antes posible antes de perder el empleo, o bien, antes de que la Seguridad Social te conceda, o no, una incapacidad laboral permanente, o parcial revisable. También es afortunado hacer testamento o las últimas voluntades y si hay deudas, créditos bancarios, separaciones o divorcios pendientes, terminar de solucionarlo mediante un acuerdo amistoso y, siempre, justo.

Otro factor fundamental, y casi siempre olvidado, es el trato diario entre el paciente y el círculo familiar, o no familiar, con el que convivimos porque ahí se puede entablar una lucha de sentimientos y sensibilidades encontradas:

Evidentemente, tu pareja o tus padres quieren protegerte al máximo posible, sin caer en la cuenta de que, aparte de que sigues siendo una persona normal, con tu edad y tu experiencia de vida, pueden estar mermando tu evolución en la recuperación de la enfermedad, una evolución quizás tan necesaria como el propio tratamiento. Es más, entiendo que es parte esencial del mismo proceso de mejora: Fortalecer los músculos (especialmente los locomotores) con largos paseos diarios, uso de bicicleta estática, natación, etc). Salidas al monte, a la piscina o al mar (evitando el sol directo y utilizando cremas de alta protección solar (ISO100). Salir al cine, a cenar, a bailar, etc. Yo comprendo una cierta postura de protección, pero no una prohibición o un continuo seguimiento casi policial con reprimendas, llamadas continuas al teléfono móvil… el tuyo y el de tus amigos, persecución en redes sociales, etc. Cristina, una delicia de enfermera que me atiende habitualmente en el  Hospital Clínico San Carlos, denomina a esta falsa protección “sobrecargo” y se refiere a una sobreprotección  involuntaria de tus allegados que, además de no ayudar, puede  mermar desfavorablemente el desarrollo, la evolución real de tu enfermedad y de tu recuperación. (**)

Uno de los factores que más me ha ayudado a seguir adelante es sentirme útil. Aún a pesar de darme una “incapacidad laboral permanente” (Yo era Director de Hotel), la absoluta prohibición de trabajar y cotizar al I.N.S.S.y una pensión que roza lo ridículo, decidí seguir colaborando, de forma altruista  en otras labores y estar ocupado. Así que, en estos dos años, he seguido escribiendo y publicando la el Grupo APCS, participado en varios programas de Radio en Libertad F.M y Gestiona Radio, he publicado una modesta publicación de Arqueología e Historia, e incluso he colaborado en política en las tres últimas convocatorias electorales

En estos cuatro últimos meses, me han cambiado el tratamiento y he pasado a formar parte de un nuevo ensayo que sustituye la agresiva quimioterapia por la inmunología. La verdad, está trayendo unos resultados excepcionales en los porcentajes registrados en los países donde se ha probado, no sólo con un altísimo índice de supervivencia (85% a tres años), sino con una importante reducción de efectos secundarios. Aparte, cada cierto tiempo, chequean la evolución y el tamaño del tumor o tumores con un TAC o PET-TAC con contraste, dependiendo de la ubicación, y unas consultas al neurocirujano cada cuatro meses, para comprobar el estado de las cicatrices, craneales en mi caso.

Una reclamación si quiero hacer en nombre de los enfermos de cáncer y el personal sanitario: “Es altamente insuficiente la inversión que nuestro país realiza en investigación tanto de cáncer, como en enfermedades raras. Es intolerable la falta recursos en nuestros hospitales, con plantas enteras cerradas por falta de personal. Es inédito que unos señores y señoritas trabajen tantas horas y sean tan maltratados por el Estado y las C.C.A.A. que se vean obligados a irse fuera de España, para poder llevar una vida digna con la difícil labor que desempeñan, los estudios realizados, los conocimientos y experiencia adquiridos y la entrega total a sus pacientes. Y de todo esto, doy fe.

Pues sí, lo dicho… la enfermedad del cáncer ya no es no es ni mucho lo que era, ni en índice de mortalidad, ni en las consecuencias colaterales que conllevaban los antiguos y agresivos tratamientos de quimioterapia. Lo fundamental es llevar una vida apacible, pausada y, como dice mi doctor disfrutar todo lo que  puedas. Si tienes hambre… come. Si tienes sueño… duerme. Si quieres hacer senderismo… hazlo. Y si quieres salir bailar… baila. Pero siempre trata de hacer felices a los que te rodean y asegurate de los que rodean… te hacen feliz a tí.

Gracias por su lectura y su solidaridad. Y aquí quedo emplazado para aclarar o responder a cualquier pregunta.

(**) Si algún lector quiere saber más sobre la relación entre pacientes, familiares y Círculo de Amistades, les recomiendo especialmente el visionado de la película o la lectura de la Novela“ Bajo La Misma Estrella”

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