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Charlas de Café con Arturo Haro

Resiliencia.

Hola, un gusto estar otra vez por estos rumbos escribiendo para ustedes, el día de hoy con un intenso calor así que después de saborear mi café por la mañana, que no perdono, me preparé un té de limón frio y me dio la pauta y comodidad para empezar a escribir, hoy en especial sobre “Resiliencia” un tema muy usado en la actualidad pero que a veces nos pasa de noche y no conocemos su significado y como nos puede ayudar a salir bien de esas situaciones apremiantes o de dolor sobre las cuales transitamos. Entonces hablemos de “RESILIENCIA”…

 

La resiliencia es una capacidad que nos permite afrontar as crisis o situaciones potencialmente traumáticas y salir fortalecidos de ellas. La resiliencia implica reestructurar nuestros recursos psicológicos en función de nuevas circunstancias y de nuestras necesidades. De esta manera, las personas resilientes no solo son capaces de sobreponerse a las adversidades que les ha tocado vivir, sino que van un paso más allá y utilizan esas situaciones para crecer y desarrollar su máximo potencial.

Para las personas resilientes no existe una vida dura, sino momentos difíciles. Y no se trata de una simple disquisición terminológica, sino de una manera diferente y más optimista de ver el mundo ya que son conscientes de que después de la tormenta naturalmente llega la calma. De hecho, estas personas a menudo sorprenden por su buen humor y nos hace preguntarnos cómo es posible que, después de todo lo que ha pasado, puedan afrontar la vida con una sonrisa en los labios.

 

La práctica de la resiliencia: Cómo podemos ser más resilientes?

La resiliencia no es una casualidad innata, no esta impresa en nuestros genes, aunque sí puede haber una tendencia genética que puede predisponer a tener un “buen carácter”. La resiliencia es algo que todos podemos desarrollar a lo largo de la vida. Hay personas que son resilientes porque han tenido en sus padres o en alguien cercano un modelo de resiliencia a seguir, mientras que otras han encontrado el camino por sí solas. Esto nos indica que todos podemos ser resilientes, siempre y cuando cambiemos algunos de nuestros hábitos y creencias. De hecho las personas resilientes no nacen, se hacen, lo cual significa que han tenido que luchar contra situaciones adversas o que han probado varias veces el sabor del fracaso y no se han dado por vencidas. Al encontrarse al borde del abismo, han dado lo mejor de sí y han desarrollado las habilidades necesarias para enfrentar las diferentes retos de la vida.

 

Qué caracteriza a una persona resiliente?

Las personas que practican la resiliencia:

  • Son conscientes de sus potencialidades y limitaciones. El autoconocimiento es un arma muy poderosa para enfrentar las adversidades y los retos y las personas resilientes saben usarla a su favor. Estas personas saben cuáles son sus principales fortalezas y habilidades, así como sus limitaciones y defectos. De esta manera pueden trazarse metas para objetivos que no solo tienen en cuenta sus necesidades y sueños, sino también los recursos de los que disponen para conseguirlas.

  • Son creativas. Las personas con alta capacidad de resiliencia no se limitan a intentar “pegar el jarrón roto”, es consciente de que ya nunca volverán a ser los mismos. El resiliente hará un mosaico con los trozos rotos y transformará su experiencia dolorosa en algo bello o útil. “De lo vil, saca lo precioso”.

  • Confían en sus capacidades. Al ser conscientes de sus potenciales y limitaciones, las personas resilientes confían en lo que son capaces de hacer. Si algo los caracteriza es que no pierden de vista sus objetivos y se sienten seguras de lo que pueden lograr. No obstante, también reconocen la importancia del trabajo en equipo y no se cierran en sí mismas, sino que saben cuándo es necesario pedir ayuda.

  • Asumen las dificultades como una oportunidad para aprender. A lo largo de la vida enfrentamos muchas situaciones dolorosas que nos desmotivan, pero las personas resilientes son capaces de ver más allá de esos momentos y no desfallecen. Estas personas asumen la crisis como una oportunidad de generar un cambio, para aprender y crecer. Saben que esos momentos no serán eternos y que su futuro dependerá de la manera en que reaccionen. Cuando se enfrentan a una adversidad se preguntan: “Qué puedo aprender yo de esto?”.

  • Practican el mindfulness o consciencia plena. Aún sin ser conscientes de esta práctica milenaria, las personas resilientes tienen el hábito de estar plenamente presentes, de vivir en el aquí y ahora y tienen una gran capacidad de aceptación. Para estas personas el pasado forma parte del ayer y no es fuente de culpabilidad y zozobra, mientras que el futuro no les aturde la cuota de incertidumbre y preocupaciones. Son capaces de aceptar las experiencias tal y como se presentan e intentan sacarles el mayor provecho. Disfrutan de los pequeños detalles y no han perdido su capacidad de asombrarse ante la vida.

  • Ven la vida con objetividad, pero siempre a través de un prisma optimista. las personas resilientes son muy objetivas, saben cuales son sus potencialidades, los recursos que tienen a su alcance y sus metas, pero eso no implica que sean optimista. Al ser conscientes de que nada es completamente positivo ni negativo, se esfuerzan por centrarse en los aspectos positivos y disfrutan de los retos. Estas personas desarrollan un optimismo realista, también llamado optimalismo y están convcencidas de que por muy oscura que se presente la jornada, el día siguiente puede ser mejor.

  • Se rodean de personas que tienen una actitud positiva, las personas que practican la resiliencia saben cultivar sus amistades, por lo que generalemente se rodean de personas que mantienen una actitud positiva ante la vida y evitan aquellos que se comportan como “vampiros emocionales”. De esta forma, logran crear una sólida red de apoyo que los pueden sostener en los momentos difíciles.

  • No intentan controlar las situaciones. Una de las principales fuentes de tensiones y estrés es el deseo de querer controlar todos los aspectos de nuestra vida. Por eso, cuando algo se nos escapa de entre las manos, nos sentimos culpables e inseguros. Sin embargo, las personas resilientes saben que es imposible controlar todas las situaciones, han aprendido a lidiar con la incertidumbre y se sienten cómodos aunque no tengan el control.

  • Son Flexibles ante los cambios. A pesar de que las personas resilientes tienen una autoimagen muy clara y saben perfectamente qué quieren lograr, también tienen la suficiente flexibilidad como para adaptar sus planes y cambiar sus metas cuando es necesario. Estas personas no se cierran al cambio y siempre están dispuestas a valorar diferentes alternativas, sin aferrarse obsesivamente a sus planes iniciales o a una única solución.

  • Son tenaces en sus propósitos. El hecho de que las personas resilientes sean flexibles no implica que renuncien a sus metas, al contrario, si algo las distingue es su perseverancia y su capacidad de lucha. La diferencia estriba en que no luchan contra molinos de viento, sino que aprovechan el sentido de la corriente y fluyen con ella. Estas personas tienen una motivación intrínseca que les ayuda a mantenerse firmes y luchar por lo que se proponen.

  • Enfrentan la adversidad con humor. Una de las características esenciales de las personas resilientes es su sentido del humor, son capaces de reírse de la adversidad y sacar una broma de sus desdichas. La risa es su mejor aliada porque les ayuda a mantenerse optimistas y sobre todo, les permite enfocarse en los aspectos positivos de las situaciones.

  • Buscan la ayuda de los demás y el apoyo social. Cuando las personas resilientes pasan por un suceso potencialmente traumático su primer objetivo es superarlo, para ello, son conscientes de la importancia y apoyo social y no dudan en buscar ayuda profesional cuando lo necesitan.

La resiliencia en los niños.

Si queremos que nuestros hijos afronten las dificultades de la vida con fortaleza, es importante educarles en la capacidad de ser resilientes. Para ello es fundamental nuestro ejemplo, no sobreprotegerles y sobre todo creer en ellos. No se trata de evitar que se caigan, sino de enseñarles a levantarse y para ello tenemos que confiar en que ellos pueden. Por supuesto, tampoco se trata de exponerles a peligros o ambientes agresivos, “para que se hagan más fuertes”, afortunadamente no estamos en Esparta. Aportar la seguridad y protección es necesario. Algo importante que podemos preguntarle a los niños cuando tienen un contratiempo si queremos que aprendan a desarrollar resiliencia es ¿Qué puedes sacar de bueno de esto que ha ocurrido?. Con esto les estaremos ayudando a formar esas conexiones emocionales que los ayudaran cuando crezcan a evitar frustraciones y aprender de las caídas, es decir a ser “Resilientes”

Como verás el tema es amplio y se requiere mucha comprensión de nuestro entorno pero sobre todo de un análisis exhaustivo de autoconocimiento que nos ayude a entender en donde nos encontramos y que podemos hacer para ser resilientes, así que a trabajar; prepara ese café que te gusta, digamos un latté sabor crema irlandesa y a desarrollarla. Ahh antes de que se me olvide te comento que lo anterior está tomado de lo que escribió Rosario Linares.

Saludos y hasta la próxima.

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