Se trata de un crimen que ha conmocionado profundamente a la sociedad Española y ha generado múltiples escenas de solidaridad.

Gabriel Cruz llamado cariñosamente “Pescadito” desapareció el pasado 27 de febrero mientras realizaba un trayecto, de apenas cien metros, entre la casa de sus abuelos y la de unos familiares, en la localidad de Níjar (Almería, España), y por los motivos que aún se desconocían, el menor nunca pudo llegar a su destino.  A pocas horas de conocerse su desaparición, se llegó a pensar que podría haber sido secuestrado y no más bien que el niño se había extraviado justamente por ser un pueblo tan pequeño que él conocía bien.  Por lo que medio pueblo se volcó a las calles en busca del niño de una manera muy solidaria luciendo pancartas y grupos de rescate, además de ofrecer dinero a quien de señales del paradero del menor.  Y así, entre exhortos y llamados de sus padres quienes están divorciados, sus abuelos, y la nueva compañera sentimental del padre de nacionalidad dominicana.

Tras doce días de intensa búsqueda,  el cuerpo del pequeño apareció el pasado domingo con restos de tierra en el maletero del auto de Ana Julia Quezada, natural de República Dominicana de 43 años que mantenía una relación sentimental con el padre del niño. Procediendo a arrestar como presunta autora del crimen a la mujer el pasado domingo en Vícar (Almería) cuando transportaba el cuerpo del pequeño, siendo su objetivo trasladarlo “desde un pozo en el que se encontraba hasta otro lugar para esconderlo”.

Quezada Cruz,  sin duda era desde hacía algunos días atrás, la principal sospechosa  después que ésta encontrara “curiosamente” cerca de una depuradora la camiseta blanca interior que portaba el niño el día que desapareció.

Ahora, se ha confirmado que la sospechosa, presunta asesina del menor,  Ana Julia Quezada se ha derrumbado este martes 13 de marzo ante la Guardia Civil española durante su declaración, y en presencia de sus abogados confesó haber matado al niño.

La mujer, rendida, se ofreció a colaborar con las autoridades y ha realizado la reconstrucción de los hechos dirigiéndose a la finca de donde sacó el cuerpo del niño y de cómo acabó con la vida del menor de apenas ocho años de edad.

La Guardia Civil sospechó desde el comienzo de Ana Julia, y pidió a su pareja, Ángel David Cruz -padre del pequeño fallecido- que disimulara para poder continuar con la investigación sin levantar sospechas.

Se sabe que el magistrado instructor del caso está evaluando la posibilidad de realizar una segunda autopsia, motivo por el cual prohibió la incineración del cuerpo del pequeño y sólo autoriza su entierro.  El primer examen de autopsia practicado al niño reveló que murió estrangulado el mismo 27 de febrero, es decir, el mismo día en que desapareció.

Este martes, Ana Julia Quezada relató que la tarde del crimen salió de la casa después de Gabriel, se lo encontró y le dijo que la acompañara a la finca familiar. Una vez allí habrían discutido y acabó por darle un golpe con la parte roma de un hacha y como consecuencia del golpe, el niño habría perdido el conocimiento. Después lo mató asfixiándolo, no estrangulándolo como reveló el informe forense.

Medios de prensa destacan que los investigadores al seguirla observaron cómo sacaba de un pozo el cuerpo del pequeño envuelto en una manta y cómo lo metía en el maletero de su vehículo.

Este horrendo crimen incluso a abierto una nueva línea de investigación por la muerte de una hija de cuatro años de la presunta asesina, que apenas había llegado a España cuatro meses antes.  Hecho que sucedió hace 22 años, cuando la pequeña cayó desde el balcón de la séptima planta de un edificio, en donde se decía que la niña se cayó porque era sonámbula..

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