España se esta quedando sin profesores de Matemáticas al quedar cientos de plazas por cubrir en este nuevo año lectivo, y la falta de estos profesionales da por conclusión que hoy por hoy “Ser profesor de matemáticas ha dejado de interesar a los matemáticos, dejándo en la orfandad a futuros científicos y tecnólogos y es así como cada vez más hacen falta profesores de matemáticas en el Reino de España a pesar de existir más de una treintena de facultades”.  Se presume que la causa de este gran vacío se deba a perdida de la vocación, otras opciones y por no sentirse valorados por la sociedad.  Tal parece que hoy por hoy en España los únicos que valoran y respetan a estos profesionales por su manera de pensar y razonar son las empresas privadas. 

150628223523_matematica_1_624x351_thinkstockSi bien estudiar matemáticas nunca algo muy llamativo para las mayorías de los estudiantes españoles, son muchos los que la realizan pero por la gran demanda del mercado laboral que supera con creces la oferta de candidatos, con interesantes y suculentos salarios que junto a los titulados en Estadística, los matemáticos son los licenciados más demandados por su habilidades para instituciones científicas, bancos, aseguradoras, empresas informáticas e instituciones públicas. Tanto que su demanda de profesionales cualificados supera con creces la oferta de aspirantes.

En España, las facultades de Matemáticas llevan varios años ofertando dobles titulaciones, como Informática con Matemáticas, que preparan considerablemente bien a estos profesionales. Una buena muestra de lo que conlleva la nueva situación se ha puesto de manifiesto en el sector bancario que precisan de empleados con un perfil que los capacite para manejar ingentes cantidades de datos sobre el mundo de sus clientes (big data). Pretenden diseñar todo tipo de productos individualizados a base de cruzar todo tipo de información. Por eso necesitan más profesionales con conocimientos científicos.

Estamos por ende frente a una Revolución que ha afectado por lo tanto al sector de la educación, cuya labor tradicional del licenciado en matemáticas era la de dar clase a las generaciones posteriores, pero la competencia con la nuevas empresas parece haber desgastado esa función. 

Hace años y no sólo en España, siempre se solía decir que una buena salida laboral para los licenciados en Matemáticas era la docencia, sin embargo ahora estos brillan por su ausencia y esto se debe a que las Empresas los ocupan en cargos interesantes en el sector de las tecnologías un sector cada vez más en pleno auge.

Sin lugar a dudas es una situación que preocupa en España principalmente.  Así mismo el portavoz de la FESPM (Federación Española de Profesores de Matemáticas) Agustín Carrillo comenta que desafortunadamente «La enseñanza está siendo la última opción para muchos ingenieros o arquitectos, que ya no lo hacen por vocación» coincidiendo con el Presidente de la RSME ( Real sociedad Matemática de España) Francisco Marcellán quien asegura que hoy «Dan clase de matemáticas como descarte de otras opciones».

En conclusión tenemos que la falta de profesores o docentes nos da como propuesta al  docente reconvertido quien no impartirá la clase con la misma pasión que el licenciado en matemáticas, apreciando que solo un tercio de los profesores que en la actualidad en España imparten sus clases no son graduados en esta materia lo que es peor para el gran común denominador de alumnos que en si no ven a las matemáticas con buenos ojos sino como una materia que tienen que tomar por obligación en muchos de los casos.  Teniendo así que en los primeros cursos de la ESO (Enseñanza Secundaria Obligatoria), el nivel de matemáticas de cualquiera de los titulados en las 80 carreras que permiten impartir clase de esta materia sería adecuado. Pero no en 4º de ESO y en bachillerato, ya que como según lo aclara el decano de la UPC. “En estos cursos debería de ser un matemático, o también un físico, porque el nivel es alto y los profesores han de estar muy preparados”. además del motivo más prosaico, pero también importante: el amor por las matemáticas.  ya que “Para que esta disciplina enganche a los estudiantes, hay que enseñarla con entusiasmo, y esto sólo se hace si te gusta de verdad, algo que comparten todos los titulados en Matemáticas” ya que puede ser que un arquitecto o un informático no sientan esta pasión de los matemáticos por los números, y a la hora de la hora, al dar clase, se nota.

Según PISA, Programme for International Student (Informe del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes) a un 60% de estudiantes españoles les interesan las matemáticas, pero sólo el 31% disfruta realmente de sus clases, debido a que la forma de enseñar la materia no es adecuada o el profesor no transmite esa chispa o ese entusiasmo que la materia en sí requiere.  Pero este problema del profesorado no se restringe a la ESO ya que se sabe que sólo un 30% de los maestros de primaria vienen del bachillerato científico, el resto del bachillerato humanístico, donde no hay matemáticas, o el de ciencias sociales lo que da como resultado a personas que no han hecho matemáticas desde el 4º de ESO por lo que alrededor del 24% de los alumnos españoles están rezagados en matemáticas, lo cual significa que, como mucho, pueden extraer la información relevante de una única fuente y pueden utilizar algoritmos, fórmulas o procedimientos básicos para resolver problemas que incluyan números enteros. Según PISA España sí flojea en la franja de excelencia.

Países con menos carga lectiva que España -con más de 520 horas de matemáticas en ESO- obtienen mejores resultados. La clave está, según el informe de la OCDE, Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos​ (organismo de cooperación internacional, compuesto por 37 estados), …”En la calidad y predisposición del profesorado, y en la forma de enseñar las matemáticas”

En Catalunya, Teresa Pijoan, directora general de Educación Secundaria de Ensenyament, apunta precisamente a esta necesidad de hacer las matemáticas interesantes para todos los alumnos, diciendo: “El problema no es el profesorado, que es muy bueno, sino la didáctica”. Las matemáticas no necesitan, pues, más horas, sino más literatura, en el sentido del arte de la expresión. Así mismo lo decía el escritor Emili Teixidor con la lectura, el amor a las matemáticas “es como contagiar cualquier otra convicción profunda: sólo se puede conseguir sin imposiciones, por simple contacto, imitación o seducción. No se trata de llenar ningún vaso vacío, sino de prender en una zarza el fuego que nos agita. Por el simple contacto de una llama”.

Como fuere España se encuentra en un gran dilema.

 

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