La disputa tecnológica entre Whashington y Pekín se “aviva” tal fuego ante la detención de la hija del fundador del gigante de las telecomunicaciones chino.

Canadá a petición de Estados Unidos, opto por detener a su ejecutiva de mayor perfil: Meng Wanzhou, quien es Directora financiera y Vicepresidenta de este grupo de telecomunicaciones chino e hija del fundador de la compañía por lo tanto candidata a heredar una de las empresas chinas con mayor proyección internacional. 

Meng Wanzhou, de 46 años forma parte de una de las familias más poderosas de China. Su padre Ren Zhengfei ingeniero y ex militar quien fundara Huawei en la ciudad de Shenzhen frontera con Hong Kong es hoy por hoy todo un ícono del proceso de apertura económica
de China, considerada el polo tecnológico en Asia. Huawei netamente de capital privado se ha labrado significativamente un mercado solvente a nivel internacional, no solo por su telefonía móvil sino en infraestructuras de telecomunicaciones de todo el mundo.con este arresto, abre un frente en las ya tensas relaciones entre Pekin y los Estados Unidos de América, quien ve posible extraditarla a dicho pais para que responda en nombre de la Empresa de su Padre, por presuntas violaciones de las sanciones de EE UU sobre Irán.

Meng no comparte apellido con su padre porque a los 16 años ella decidió adoptar el nombre de su madre al divorciarse sus padres. Algo poco habitual en el país asiático.   Tras estudiar contabilidad y trabajar durante poco más de un año en un banco estatal, Meng se incorporó a la empresa de su padre en 1993, ejerciendo como secretaria, realizando unicamente  tareas administrativas, atención telefónica pero con los años fue escalando posiciones dentro del área de contabilidad y las finanzas.

En marzo del presente año se convierte en la vicepresidenta del grupo, algo que los analistas interpretaron como un paso definitivo que la sitúa en la primera línea para la sucesión de Ren, de 74 años.

Si bien, se sabe muy poco de la vida de Meng como la de su padre, ella en contadas entrevistas como una que ofreciera en el 2013, dijo que su esposo no está vinculado con el sector que ella trabaja y que tiene dos hijos una mujer y un varón.  En esa misma entrevista se le pregunto sobre la posibilidad de que su padre la nombrara consejera delegada, a lo que ella negó rotundamente ya que aseguraba que desde que Huawei se fundó, se estableció el principio de nombramiento por méritos, no por nepotismo.

Su discreción se hizo patente el sábado pasado al ser detenida en Canada al solicitar ella misma a la justicia que prohibiera la publicación de los detalles del suceso. Fue un arresto, que se produjo el mismo día en que Donald Trump y el presidente chino, Xi Jinping, cenaban en Buenos Aires y acordaron la frágil tregua comercial. Según el medio norteamericano The Wall Street Journal, Meng Wanzhou habría sido puesta bajo custodia porque Huawei habría transferido tecnología y productos elaborados en suelo estadounidense a Irán, algo que no está permitido por la ley del país norteamericano lo que convierte a Huawei en una empresa en el ojo del huracán. 

Por todo esto, con la detención de Meng Wanzhou, esta situación enrarecida para la compañía se ha agravado con el anuncio que hizo Canadá este miércoles sobre la detención en Vancouver de Meng Wanzhou, directora financiera de la marca china de tecnología Huawei e hija del fundador de la compañía, el pasado 1 de diciembre por violar presuntamente las sanciones de Estados Unidos sobre Irán. Su detención ha añadido tensiones a las difíciles relaciones entre Estados Unidos y Pekín, que acababan de sellar una tregua en su guerra comercial.

Huawei es en parte a lo que aspira China: “El dejar atrás la producción en serie y barata para convertirse en un líder en innovación”. 

Se sabe que Ren Zhengfei fundó la compañía en 1987 con un capital inicial de 2.600 euros y que al año pasado, los ingresos de la empresa ascendieron a los 77.000 millones y su beneficio neto superó los 6.000 millones.  El grupo es también algo a lo que Estados Unidos teme: que Pekín logre la primacía tecnológica a su costa por lo que en los Estados Unidos se ha limitado en grandes escalas el negocio de Huawei, alegando motivos de seguridad nacional, basados en sospechas de que detrás de la empresa están las autoridades chinas o que sus dispositivos son usados para el ciber espionaje.

Así mismo algunos Gobiernos occidentales temen que Pekín obtenga acceso a las redes de comunicación móviles y de quinta generación (5G) a través de la tecnología de Huawei, aunque la compañía insiste en que no existe ningún tipo de control del régimen chino, el simple hecho de que su fundador haya trabajado como ingeniero para el Ejército Popular de Liberación antes de fundar Huawei es un poderoso argumento para estos gobiernos que insisten en estos vínculos, si bien nunca ostentó un cargo militar.  Japón, Australia y Nueva Zelanda son los últimos en impedir que se usen equipos de la tecnológica china para el desarrollo de la red 5G, pero, como sucede con la familia fundadora, esta, guarda sus secretos, al no cotizar en Bolsa, su accionariado y estructura corporativa son opacos no transparentes por decir algo.

Varios países europeos, con Reino Unido y Alemania a la cabeza, quieren llegar a un acuerdo para que la Comisión Europea investigue la inversión extranjera que se produzca en el ámbito de la tecnología y en infraestructuras consideradas estratégicas. Una iniciativa con la que se pretende forzar el visto bueno previo a la inversión foránea en sectores como la salud, la industria aeronáutica, los medios de comunicación y, por supuesto, la tecnología y que tiene a China como principal objetivo, aunque no se explicite su nombre.

En Reino Unido, British Telecom acaba de anunciar este miércoles que va a eliminar en los próximos dos años los equipos de Huawei que ya existen en sus redes de 3G y 4G.

Huawei, al respecto se declara “Una empresa privada íntegramente propiedad de sus empleados”, pero casi nada se sabe de los nombres y apellidos de quienes están detrás.

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