Dani de Morón, ¡qué concierto!

By Teresa Fernández Herrera

Dani de Morón, el artista de la guitarra luminosa de Morón de la Frontera, (Sevilla) uno de los vértices del  triángulo mágico de la gran cantera flamenca, ofreció un conciertazo el pasado domingo en la Sala Sinfónica del Auditorio Nacional de Madrid, el segundo especial del ciclo Andalucía Flamenca, patrocinado por la Cátedra de Flamencología de Jerez de la Frontera. Estuvo acompañado por cuatro de los once cantaores que estuvieron en su último trabajo discográfico, “21” en el que se supera a sí mismo con un acompañamiento de guitarra adaptado a la voz y estilo de cada uno de los cantaores, once ejercicios de maestría con las seis cuerdas, único hasta el momento.

Cuatro voces y estilos muy distintos: Rocío Márquez, Antonio Reyes, Pitingo y Duquende. Agustín Diassera en su percusión magistral y Los Mellis, Antonio y Manuel Montes Saavedra, los mejores palmeros  de Andalucía.

Dani de Morón
el artista de la guitarra luminosa de Morón de la Frontera, (Sevilla) uno de los vértices del  triángulo mágico de la gran cantera flamenca,

Un concierto en directo con once cantaores sería imposible, -me decía Dani el pasado enero durante el Festival Flamenco de Nîmes. (Francia) “Por eso se van turnando en los conciertos de “21”. Excepcionalmente el próximo abril serán cuatro en esa sala tan especial que es la Sinfónica del Auditorio. La guitarra de acompañamiento estará al servicio de sus voces y estilos de cante. No cantan igual una bulería, pongamos por caso, Pitingo y Rocío Márquez.”

Y así fue. En Nîmes estuvieron las voces de Jesús Méndez y Duquende, en el concierto del Auditorio cuatro voces, flamencas muy puras y flamencas rompedoras. Y así será en cada concierto de “21” por esos mundos de Dios, es de suponer que durante bastante tiempo, porque “21” es aún muy nuevo, tuvo su primera presentación en la Bienal de Sevilla 2016 y tiene caña para rato.

Acompañamiento a los cantes y solos de guitarra, con composiciones del propio Dani de Morón, entre cante y cante. Todos son protagonistas, porque también hubo solos de percusión y de compás y de percusión más compás. Fueron dos horas largas de concierto que supieron a poco. Todos se turnaron en escena, excepto Dani de Morón que estuvo ahí permanentemente durante las dos horas largas y solo se levantó de su silla para presentar a los cantaores según iban entrando en escena. Dos cantes cada uno, y un final con todos por bulerías, cada uno la suya, y ahí sí se vieron cuatro estilos de cante, porque cualquier cante o canto puede acoplarse al compás del cante rey de Jerez.

El concierto.

Empezó con un solo de guitarra, una composición de autor por bulerías, Barrio C acompañado por el compás de Los Mellis. Si Dani se proponía hacer entrar en calor flamenco al respetable, sin duda lo consiguió con todos los matices de su toque, sus escalas cromáticas, sus arpegios entre falsetas, picados y rasgueos o ritmos en progresión y sobre todo con una inducción al sentimiento con el estilo personalísimo del maestro de la guitarra de Morón. Había comenzado un concierto para la historia.

Rocío Márquez, única cantaora de la noche, se arrancó con ese Romance de Córdoba, de su disco Firmamento, en glorioso rodaje desde 2017, del que ya han tenido noticia recientemente en este blog de Culturas Flamencas mediante una inolvidable entrevista, Rocío Márquez a fondo. Si no la han visto aún, ¡no se la pierdan!

Romances flamencos que según Antonio de Mairena  tienen la pureza más grandiosa de los palos flamencos. Rocío combinó recitado y cante, con el que hizo un mudo homenaje a su querido Pepe Marchena, el Niño Marchena, con el que ya caminó hace años por sus campos marcheneros.

En cada nuevo concierto de Rocío Márquez, se aprecia un matiz distinto, una progresión de registros de su voz, y es que esta versátil cantaora es maestra en técnica vocal flamenca, es la única que en una tesis doctoral presentada en la Universidad de Sevilla, ha hecho un estudio exhaustivo y específico de esta técnica, muy distinta a otras técnicas vocales. De nuevo tengo que recordar la entrevista a fondo, porque ahí está todo  lo esencial de su estudio. Y de forma notoria, cómo lo aplica a los registros de su voz,  a sus agudos, sus sostenidos increíbles, a lo cada vez más rajao de sus metales.

El Romance lo hizo a dúo con la guitarra. Luego, en unos deliciosamente informales tangos gaditanos estuvo acompañada por la percusión de Diassera y las palmas de Los Mellis. Para rematar Rocío hizo un agudo sostenido que superó a todos los anteriores. Técnica vocal.

Tres días después de este concierto, Rocío Márquez estrenaba en la Sala Roja de los Teatros del Canal, en el marco del XXIX Festival Internacional de Arte Sacro, su último trabajo, Visto en El Jueves, el mercadillo de antigüedades de la calle Feria de Sevilla. Un auténtico hit que comentaremos en otro momento como se merece.

Segundo solo de guitarra: La farruca Mi luz y mi guía, con puntos de énfasis de metal y madera del equipo de percusión. Por si alguien no lo sabe, los compositores de música flamenca son los únicos capaces de componer de memoria, sin escribir ni una nota sobre una partitura, cosa que vuelve locos a otros instrumentistas cuando comparten concierto con guitarristas flamencos. Dani de Morón me comentaba en Nîmes que él tiene dos años de solfeo, pero que jamás ha utilizado este conocimiento para componer. El resultado, lleno de belleza, simetrías o asimetrías musicales y sentimiento a raudales es asombroso, no solo en esta magistral farruca, en cada composición que toca.

Antonio Reyes,

Antonio Reyes, de Chiclana de la Frontera, de Los Puertos de Cádiz, de segundo apellido Montoya, viene como es habitual por esta geografía del suroeste de una gran tradición flamenca por ambas ramas familiares. Lleva en el cante desde los ocho años. A los trece se lo llevó de gira por Estados Unidos el patriarca de la guitarra jerezana, Manuel del Morao, con su compañía Gitanos de Jerez. Está premiado por los cuatro costados.

En el concierto deleitó con su voz flamenca, limpia, puro metal de oro, con una ronda de cantiñas puro Cái para abrir boca,  en un dúo de cante y toque de los que crean silencio profundo alrededor, para estallar en aplauso emocionado, unánime al sonar la última nota. Y después, en su segundo cante, la reina de los palos flamencos solemnes, una seguiriya que reventaba de jondura, acompañada por la guitarra con más duende, por palmas a compás y percusión a cajón.

En un concierto tan maravillosamente coordinado como este,  detrás de una seguiriya de cortar la respiración, había que relajarse por alegrías, a cargo de la guitarra solista del director de orquesta de esta noche flamenca de tronío.  Cinco minutitos de alegría, para alegrar el corazón.

Pitingo

Para el mundo del arte, José Manuel Álvarez Vélez es Pitingo. Cantaor, cantante de soul, de hits latinos y showman mundialmente famoso. Pitingo es creador de espectáculos para un público sin fronteras, para poner de pie a bailar a audiencias de todos los colores. En la noche que nos ocupa se arrancó por malagueñas,  y ahí fue flamenco al cien por cien, puro cante y toque. Y después cante y toque para una versión personalísima de una de las canciones más versionadas de la historia. Un Cucurrucucú paloma que transmitió dulzura y esa emoción que nace del alma.

Duquende, nacido Juan Rafael Cortés en Sabadell, gitano y cantaor de pura cepa. Duquende es genio y figura, además de una preciosa voz rota y oscura, flamenca al no va más. Su vestimenta es su firma, por supuesto ese sombrero que se diría que no se quita ni para dormir. Pero esta noche fue especial. Todo de negro, menos la camisa, incluido chaleco y corbata, como los gitanos antiguos. Sombrero calado hasta más allá de las cejas, barba cerrada. De perfil, recordaba a un rabino, porque además a ello ayuda su nariz. Entró, no por donde habían entrado todos y por donde le esperaba Dani, por la izquierda. Aún tenía Dani el brazo extendido hacia la izquierda, cuando hizo su aparición por la derecha. Genio y figura.

Con cantes de Levante, pues de Levante viene, aunque sea de un poco más arriba y tangos. A dúo de cante y toque, cuando se pone de pie, parece que va a levitar en cualquier momento. Duquende está más allá de la emoción, es enternecedor. Y esa guitarra sonando para él, cómplices los dos. Los tangos con  Los Mellis y Diassera un regalo para el oído.

Momentazo de guitarra solista: Dani se transforma cuando toca su granaína favorita, Dos corazones. La tocó en Nîmes y volvió a tocarla la inolvidable noche del domingo pasado. Con la granaína Dani toca sensibilidades que pueden llevar a otros mundos, a la otra historia de Granada, perdida y recordada en el tiempo. Genial.

Fin de fiesta por bulerías, con todos al cante, guitarra con toque para todos, al estilo de cada uno, todos a las palmas a compás, todos en la percusión. Como debe ser en un final de fiesta flamenca. Todos por bulerías, en cuatro estilos muy diferentes. Se llevó la palma Rocío Márquez al cantar a compás de bulería en homenaje a su tocaya Rocío Jurado, la más grande. Que derroche de versión con una voz que se desgarraba por momentos de Se nos rompió el amor. Rocío nos rompió el corazón.

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