Y ENTONCES SE HIZO CANTO…

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“¡Percanta que me amuraste/ en lo mejor de mi vida/ dejándome el alma herida/ y espinas en el corazón…!/ Sabiendo que te quería,/ que vos eras mi alegría/ y mi sueño abrasador…./ Para mí ya no hay consuelo/ y por eso me encurdelo,/ pa’olvidarme de tu amor”.

Esta es la primera estrofa del tema que creó el tango canción -la relación directa, formando una sola expresión, entre música y poesía, ésta escrita con un argumento en tres partes o dos y un estribillo- que cambió radicalmente a la música popular de las ciudades del Plata tal como se la conocía entonces.


Pascual Contursi,

Esa letra, que echa mano de un lunfardo adecentado, fue escrita por Pascual Contursi, compositor, guitarrista y cantor de azarosa vida que lo llevó a ser titiritero y vendedor de zapatos y que logró sus primeros éxitos cantando temas camperos y algún tango prostibulario en Montevideo “pasando la queta” (recolección de propinas del público). Fue precisamente aquí cuando inició una costumbre que lo conduciría a su mayor éxito: ponerle letra a tangos instrumentales de otros autores.

Lo hizo con “El flete”, de Greco, “El matasanos” de Canaro y “Champagne tangó”, del uruguayo Aróztegui: recibió la más cruel indiferencia de los amantes del género hasta que, a fines de 1916, escuchó en la capital uruguaya el tango “Lita”, del pianista Samuel Castriota. Sin pedirle autorización le agregó unos versos y modificó el nombre –primero un efímero “Percanta que me amuraste” y luego el inmortal “Mi noche triste”-; la molestia de Castriota se diluyó por una gestión cordial que hizo Gardel. ¿Y por qué justo Gardel, que nunca había cantado un tango hasta ese momento? Sencillo: Contursi, que lo cantó en Montevideo, intuyó un éxito en otra voz y a comienzos de 1917 se lo dio a aquel gordito de fama creciente, quien, entusiasmado por los versos y desconfiando de los resultados, lo presentó en actuaciones en vivo con su compañero José Razzano y, finalmente, lo grabó en abril de ese año. También lo cantó en 1917 la actriz Manolita Poli, con la orquesta de Roberto Firpo, en un cuadro del sainete “Los dientes del perro”, de José González Castillo.

La interpretación de Gardel fue la que catapultó a “Mi noche triste” a la fama, al punto de que este tema obtuvo el consenso de representar el nacimiento del tango canción. Por primera vez había un argumento con incorporación de sentimientos como la melancolía y la tristeza: su poesía está construida en décimas octosílabas, más propias del canto rural pampeano, especialmente la milonga.

Audio:

Sin embargo, ¿no hubo antes tangos cantados? Claro que sí; discurrieron, previo a “Mi noche triste”, al menos dos etapas de tangos cantados: la del tiempo primigenio y de creaciones híbridas, aquella de lugares de negros y de prostíbulos, y luego la de los inicios de la Guardia Vieja.

En la primera etapa eran estribillos procaces, según José Gobello “herencia de cantos africanos y más tarde del cuplé español”, del tipo de “Entrada prohibida”: “De L’Abbaye la piantaron/ y la razón no le dieron,/ pero después le dijeron/ que fue por falta de higiene,/ pues la pobrecita tiene/ una costumbre asquerosa:/ que no se lava la cosa/ por no gastar en jabón”.

Al inicio de la Guardia Vieja aparecieron letras más desarrolladas; algunas tuvieron el destino del rápido olvido, caso de este tango descubierto por Víctor Borda: “Cacé un estrilo a la gurda/ hace cosa de unos días/ porque algunos me batían/ que la mina se iba a alzar./ Yo me había vuelto reo/ con los leones remendados/ y el funche se me había

quedado/ lo mismo que un acordeón,/ y los pobres caminantes/ se iban jodiéndome a gritos:/ ¡Pucha que sí! ¡El bacán maldito/ marcha para el cajón!”; otras perduraron pero los entendidos siempre han dicho que eran poemas sin un argumento desarrollado, y todas auto referenciales, aunque hayan precedido al estelar tango de Contursi: “El choclo” (1903), “La morocha” (1905), “El taita” (1907) y “Cuerpo de alambre” (1910), entre otros.

Pascual Contursi –padre de José María, letrista que superó largamente la calidad de su progenitor- murió a los 34 años, producto de una tuberculosis que contrajo en París y que le alimentó una precoz demencia senil. Fue en el Hospicio de las Mercedes, en mayo de 1932.

“Mi noche triste” tuvo otra letra, de Alicia, hija del cantor, sencillamente espantosa, y hasta conoció una película con su nombre y una parodia pornográfica irreproducible, obra de dos irresponsables: Corrao y Triay. Felizmente para él, Contursi ya había volado a tocar tango con los ángeles

(6ª. Columna)

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