Festival Flamenco Madrid 2019: Hitos y joyas

By Teresa Fernandez Herrera

El maestro de la guitarra Antonio Carrión, con los cantaores Manuel Castulo y Antonio Ortega hijo en un homenaje a Antonio Mairena; la guitarra investigadora experimental de Raúl Cantizano, el baile técnico y mental de Andrés Marín, el cante de autor y culto de Rafael Jiménez Falo, la guitarra veterana de Manolo Franco acompañando a los cantaores teenagers Manuel de la Tomasa y Alonso Núñez Heredia El Purili en homenaje a Manuel Torres, Pastora Pavón, Antonio Chacón, Antonio Mairena, Juanito Mojama, Chocolate, Carbonerillo. Son algunos de los hitos que hemos visto en este Flamenco Madrid 2019.

En este año de grandes cambios en la estructura artística del festival, hemos visto mucho cante y toque del bueno en la sala Guirau de los Teatros Fernán Gómez del Ayuntamiento de Madrid.

Antonio Carrión, Manuel Castulo y Antonio Ortega hijo.

Guitarrista y cantaores, todos los tres nacidos y criados en Mairena del Alcor, (Sevilla), los tres pertenecientes a familias de tradición flamenca por varias generaciones, los tres paisanos del gran Antonio Mairena, el cantaor más grande que ha producido Mairena del Alcor, el cantaor que investigó y rescató las formas más puras del cante, distinguiendo entre cante gitano andaluz y cante flamenco, creador del Mairenismo, internacional como el que más, premiado con la Llave de Oro en Córdoba…

Así que estos tres artistas paisanos del gran Mairena no podían hacer otra cosa aquí en Madrid que dar un concierto en homenaje al cantaor. Antonio Carrión lleva las riendas del diseño del concierto y acompaña sabiamente a los dos cantaores, Castulo con su voz profundamente flamenca y estilo propio y Ortega hijo, orgulloso de un padre multipremiado, seguidor y continuador de su ilustre paisano. Los tres emocionados de esa manera que transmite esencias al público.

Francisco Moreno Galván.
(01/01/1925 – 21/06/1999)
José Menese
(03/12/1942 – 29/07/2016)

Empiezan los tres con una toná. Luego los cantaores se turnan. Empieza el más veterano, Manuel Castulo. Puro Rito y Geografía del cante, empieza por el Romance del niño gitano para emocionar a fondo al respetable desde el principio. Luego sigue por tientos-tangos, siempre a la manera mairenista, que parece que le impersona. Y después esa liviana y media liviana con música del inolvidable José Menese y letra del luchador antifranquista Francisco Moreno Galván.

Es el turno del más joven de la Casa Ortega y empieza por la Soleá al Charamusco, del último álbum de Mairena de 1983, Al calor de mis recuerdos. Después de una soleá debe estar una seguiriya y eso es lo que canta Ortega. Una seguiriya, columna del cante jondo, a la memoria de Mairena y discípulos, entre los que está su padre. Y no podía faltar el Romance del Conde Olinos transformado por Mairena en corrido gitano.

De nuevo los tres juntos en pie, por fandangos del Carbonerillo de Sevilla, que murió prematuramente de la enfermedad que arrasaba jóvenes por aquellos años treinta y cuarenta del XX. Dicen que también de desamor.

Raúl Cantizano en El baile de las cuerdas

Llorenç Barber

Raúl Cantizano entiende el flamenco como arte en constante búsqueda y evolución en conjunción con el tiempo en que vivimos, tiempo de lo efímero, de lo que se crea hoy y mañana está obsoleto. Raúl juega con el cambio de máscaras, el juego y la improvisación y sobre todo con la experimentación.  Su amigo el musicólogo Llorenç Barber le define de este modo: Es un guitarrista que cultiva transversalidades, actitudes de transformación y extensión, técnicas que permiten enlazar con lo real y cercano…un arte que sale del arte. Gracias al tozudo y resistente Cantizano por la lección de riesgos y aperturas, fundamentos de un nuevo modo…

Dicho esto, quien no conozca a este guitarrista, ya puede imaginar que su guitarra es absolutamente ecléctica. Quien no esté abierto a todas las aventuras flamencas actuales, no le entenderá, quizá saldrá corriendo de un concierto solista suyo.. Pero quien esté abierto a todo y goce de un gran sentido del humor le seguirá hasta el final. Y así sucedió el pasado 21 de mayo en la Sala Jardiel Poncela de los Teatros Fernán Gómez.

Ramón Montoya
(02/11/1880 – 20/07/1949)

Cantizano nos dijo que tiene un laboratorio donde trabaja con guitarra eléctrica y guitarra flamenca. A las dos les enchufa toda una serie de gadgets  de no fácil descripción, para arrancarlas sonidos inéditos. Hizo una sorprendente demostración con picaos y trémolos originarios de Ramón Montoya, pasando por varias fases hasta conseguir un sonido redondo y continuo. Él dice, quiero sorprenderos con la chispa de un flamenco que es muchas cosas, no solo el duende, pandero y compás…” Y a fe que lo consiguió.

Se ayuda para sus improvisaciones de proyecciones en una pantalla que cubre el fondo de la escena. Si aparecen insectos, a la guitarra le arranca sus sonidos; cuando se suceden toda una serie de mandalas, es su música la que los produce. Dice que el flamenco puede incorporarlo todo. ¿Y cuando imita sonidos de su guitarra con los labios cerrados? También sucede.

Dice que las alegrías en realidad son una jota, que la farruca es un canto celta – galaico. Vamos que Raúl lleva a la práctica con sus guitarras la teoría de que nada es lo que parece.

Francisco Contreras

Si el propio director del festival Francisco Contreras Niño de Elche nos dice en su presentación del mismo que cuando acabe esta quinta edición seguiremos sin saber qué es eso del flamenco pero que estaremos más cerca de saber cómo funciona, la música de Cantizano entra de lleno en este concepto.

Andrés Marín, Yo le canto a mi baile.

Daniel Suárez

Me dice Andrés que el festival le encargó algo íntimo, minimalista. Y el coreógrafo – bailaor – cantaor ha creado un espectáculo a su medida, quizá único para este festival, en el que él, con la guitarra de Raúl Cantizano, ¡no podía ser otra tratándose de Marín y de este original festival! y el extraordinario lenguaje musical – percusionista de Daniel Suárez, es decir, con tres mimbres ha logrado una obra maestra.

Qué decir que no se haya dicho ya de este sevillano de imaginación ilimitada, creador de espectáculos que siempre llevan su impronta personal. Voy a intentarlo. Andrés Marín canta y baila flamenco, de eso no hay duda, pero de forma tal, que siempre deja flotando en el ambiente escénico un toque vanguardista de danza del siglo XXI, a lo que sin duda ayudan los músicos que le acompañan, que también son flamencos de ahora mismo y como él conocedores profundos de la tradición. Esto crea en el espectador una sensación de espectáculo múltiple, de antaño y hogaño, de aquí y de allá y todo ello en clave state of the arts.

La obra más maestra, es el cuerpo de Andrés Marín que a punto de cumplir los 50 para octubre, tiene un cuerpo de 30. Es un junco de flexibilidad ilimitada, de conocimiento dancístico magistral, de técnica insuperable, quizá más mentalista que emocional, cuestión de porcentajes. Andrés crea esculturas en movimiento con su cuerpo. Pero es único, no se parece a nadie, quizá recuerda un poco a Vicente Escudero, aunque sí hay bailaores que se parecen a él. Como coreógrafo coordinador de los movimientos y efectos de iluminación en escena, es  un auténtico maestro. Y de manera muy particular en lo que afecta a los efectos lumínicos sobre su cuerpo, de manera especial cuando baila desnudo hasta la cintura. Consigue efectos de luz que recuerdan los chiaroscuri de Caravaggio.

Marín empezó con un recitado del Romance de los tres reyes más cante y baile de raíz flamenca. Bailó por Tarantas, martinete, saeta, jota, soleá, seguiriya, alegrías. Conciertos de Raúl Cantizano, donde volvimos a escuchar su famoso trémolo redondo y continuado y de Daniel Suárez, un concierto de percusión con el que demostró que puede si quiere dar conciertos solistas con sus instrumentos, los que tiene aquí y más. ¡Una gozada!

Rafael Jiménez Falo. El cante en movimiento.

Enrique Morente
(25/12/1942 – 13/12/2010)

Este gitano de Asturias es un increíble erudito de la historia del flamenco y un renovador del cante partiendo de la tradición más pura. Empezó a cantar en la Peña Enrique Morente de Oviedo, estudió Flamencología en la Universidad Complutense de Madrid, ha cantado por los teatros de todo el mundo con las compañías de  Mario Maya, Rafael Barón, Rafael Amargo, Antonio Canales y Belén Maya. Durante una década colaboró en los espectáculos de Enrique Morente, participó en Omega, la obra que revolucionó el cante flamenco. Ha vivido cinco años  en Nueva York, (1995 – 2000) trabajando en la Compañía Noche Flamenca. Solo ha grabado dos discos, ambos de culto, ¡Cante gitano! en 1996, con el que inicia su trayectoria como solista y El cante en movimiento en 2011, en el que se basa el concierto de esta noche del 23 de mayo 2019.

Fernando de la Rúa
José Luis López

Rafael Jimenez Falo presenta este concierto con un elenco de cante y toque casi de Big Band: Un coro ¡gregoriano! de cinco miembros, un cuarteto de cuerda, incluido el chelista José Luis López, un fijo en el trío Camerata Flamenco Project, uno de los músicos que más han aportado con su música y excelente hacer  al flamenco de nuestros días. Tres panderos cuadrados (reminiscencia de antaño) y la guitarra brasileira de Fernando de la Rúa en un guiño a la transversalidad del flamenco, Rafael Lorente al compás, al cante y al baile al final y un invitado muy especial, Rafael Estévez, ex director del Ballet Flamenco de Andalucía, que dejó el pasado diciembre por ¡impagos de la Junta! con lo que perdimos su maravillosa creación Flamencolorquiano, justo a punto de empezar el Año Lorca 2019.

Cuando aparece El Falo en el centro de la escena con cinco cantores del coro gregoriano a su izquierda, dos guitarras y dos palmeros a su fondo derecha, los tres panderos a su fondo izquierda, los que creen estar por primera vez en la historia del flamenco en presencia de un coro gregoriano, se equivocan. Enrique Morente ya utilizó este recurso y el propio Rafael Jiménez también, al menos otra vez. Aunque suena raro al inicio, -¿qué pinta un coro gregoriano en un concierto flamenco?- pues cantan en latín en una introducción a la histórica y famosísima malagueña de El Mellizo, actualizada en estilo por el cantaor y maestro de ceremonias. No es casual: Enrique el Mellizo se inspiró en cantos gregorianos para crear esta malagueña, que Rafael introdujo en su primer álbum ¡Cante gitano! Ya lo dijimos al principio: Estamos ante un erudito del cante.

Sigue con un palo casi desaparecido que fue cantado por Agujetas el Viejo y que a él place rescatar del olvido: La montañesa que lleva por título La nieve y la rosa, primer tema de su segundo y por el momento último álbum. Cuando le preguntan que cómo es posible que en su larga trayectoria haya editado únicamente dos discos, él lo tiene muy claro. No le interesa el marketing, no edita para promocionarse, edita desde y para el conocimiento de los orígenes y evolución del flamenco. Pura pureza revolucionaria.

Con el chelista José Luis López interpreta un único cante y toque, algo que tenía que ser por fuerza algo muy especial: Soleá de Alcalá (de Guadaíra) sobre la que tiene dudas en cuanto a origen, no en cuanto a intérpretes que le precedieron: La Serneta, Juan Talega, Mairena. De La Serneta, maestra y revolucionaria de la soleá en pleno siglo XIX, hace un elogio lleno de emoción. Tuvo seguidores en Manuel Torre y La Niña de los Peines, que rescataron sus soleares.

Manuel Vallejo
(15/10/1891 – 07/08/1960)
Rafael Estévez

Pero faltaba el hito de la noche, que se produjo cuando apareció el coreógrafo Rafael Estévez para rendir homenaje a Manuel Vallejo con su Pregón del Mercado por bulerías, bailando sentado, a la antigua usanza, sus pies trenzando filigranas y firmando percusiones que hoy ya no se escuchan.

De sorpresa en sorpresa vamos en este concierto que sin duda pasará a la historia del Festival Flamenco Madrid, como el landmark de 2019. Cuando se han ido todos los artistas, aparece Rafael Jiménez Falo para contarnos exhaustivamente los nombres y méritos de todos y cada uno de los componentes de su elenco. ¡Increíble y único! Sin prisa, puede que esté hablando de seguido los diez minutos que podría haber desglosado en segundos presentándolos en cada número del concierto. Genio y figura.

Y luego el fin de fiesta por bulerías con todo el elenco en pie en acústico. Grandes de lo más grande.

Y todavía quedan por ahí, cada vez menos espero, gachés que se atreven en su ignorancia a menospreciar a los gitanos.

Manolo Franco, Alonso Núñez El Purili y Manuel de la Tomasa en Contrastes.

El Purili anda rondando los 19, Manuel de la Tomasa los 21, pero los dos tienen ya una madurez cantando que asombra. ¿Cómo cantarán estos niños dentro de diez años?  Pero también asombra lo que cantan, las letras de antaño, de tiempo de sus abuelos y bisabuelos, como mucho de cuando sus padres tenían la edad que ellos tienen ahora. Y es que sus cantes vienen de la memoria de Manuel Torre, Pastora Pavón, Antonio Chacón, Mairena, Mojama, Carbonerillo… Pero es que hay que ver de donde vienen estos niños…

Manuel Giorgio Fernández, Manuel  de la Tomasa es tataranieto por vía paterna de Manuel Torre y por la materna de Manuel Vallejo, bisnieto de Tomasa Soto y Pies de Plomo, nieto de José de la Tomasa, su gran mentor. Ha heredado una voz de sonidos negros y metal claro, canta reposado, muy maduro para su edad.

Alonso Nuñez El Purili  es  de La Línea de la Concepción. También tiene un pedigrí considerable, por lo menos hasta los abuelos. Nació en el 2000 pero ya es un cantaor curtido que bebe en las fuentes de Manuel Torre y Tomás Pavón.

Manuel Franco

¿Los “Contrastes”? La veteranía del guitarrista Manuel Franco, (Sevilla 1960) un clásico de la guitarra más jonda vs la bisoñez de los cantaores. Él es payo, los niños gitanos de pura cepa. Él, Manuel Franco, está en el toque más evolucionado del flamenco, con gran conocimiento de los históricos de la guitarra. Se adapta a cualquier acompañamiento, compone, tiene premios, conoce el mundo. Ellos, similares en referencias, tienen colores de voz y formas de cantar diferentes.

Salen a cantar los dos, de pie, por tonás a palo seco. Luego se queda en solitario El Purili con el acompañamiento de Manolo Franco.  Y empieza el niño por unas tarantas de Bernarda de Utrera. Y luego se arranca por bulerías con letras de los tiempos de su bisabuelo. Esto va de homenaje a los ancestros, claramente.

Manuel de la Tomasa, gitano rubio de ojos azules por su herencia jerezana, se inspira en su primo Alonso (ambos se tratan de primos) para empezar su cante por una  soleá de su abuelo José.

Abajito del puente me parió mi mare

Y el mantonsito de mi hermana Gabriela

Me sirvió de pañales.

Luego se va a Cádiz  para cantar  por alegrías  y termina su turno por una seguiriya   de Cádiz y los Puertos de Antonio Mairena. Y le salen los ayeos casi como al maestro, pero todo se andará, que el niño tiene mimbres y mucho futuro por delante.

Un final festero, como no podía ser de otra manera, por bulerías jerezanas, recordando a todos los jerezanos ilustres. Y es que, como dice Manuel: “mi gente es una raza muy especial“.

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