PANAMÁ: DAVID VEGA “EL ESCRITOR”

David Vega
Panamá

PLANETA LITERARIO, hoy se complace en presentar una breve e importante “antología” de escritos y poemas y algo más de David Vega desde Panamá, que como el mismo lo dice: “Llevo en el ADN el escribir, componer, cantar, heredados de mi madre”.
David es todo un artista de la pluma y del intelecto y ahora mismo se encuentra preparando 2 libros, uno de poemas y otro de reflexiones los que espera pronto poder compartir con todos y dar asi su aporte para hacer un poco mejor este hermoso mundo.

David gusta de escribir y componer sobre la vida, el interior, las situaciones, ver las cosas en positivo, y por supuesto también escribir sobre el amor, el dolor, la amistad. Así mismo nos manifiesta: “Soy consciente de una única fuente creador, y que todos somos parte de ella, por esto considero a todos por igual, ni más ni menos, que existe un antes y un después, y que vivimos hoy para aprender”.

Despertares.

Suceden momentos en cada vida en que se dan sacudidas, golpes que tocan las puertas internas del alma, entran y nos dejan un dolor profundo. Son momentos en el que nos cuestionamos el porqué de las cosas, el porqué de la vida, qué sentido tiene todo, y sucede que no obtenemos respuestas en ese momento, y nos llegan las depresiones, el piso se nos mueve, y perdemos hasta la fe que creíamos fuerte y sentida. Son momentos de sombras, lágrimas, soledad, remordimientos y de sentirnos víctimas del mundo.

Se dan y tenemos la oportunidad de aprovecharlos para encender la luz interna, todo está en decidir aprender del dolor, de los golpes, reconocer que todo lo pasado ha sido buscado, todo lo hemos atraído nosotros mismos. Cuesta mucho al principio aceptar nuestros errores, que cada uno provocó el tropiezo, pero una vez asumidas las responsabilidades, empiezan a caerse las vendas: ¡aparece nuestra luz! El reconocer que fuimos los hacedores del pasado, que nuestro presente sólo lo podemos entender y disfrutar nosotros y que el futuro será nuestra responsabilidad, nos hace asimilar que tenemos el poder de cambiar nuestra vida hacia mejor.

Es lo que llamamos despertar, es el nuevo inicio, es nacer otra vez, pero con la diferencia de que todo empieza a tener significado, todo por qué se llena de respuestas. Y comienzan los cambios, y empezamos a entender, más bien a sentir. Las palabras no llegan a explicar el sentir, que ya está en consonancia con el espíritu. Hay una sincronicidad entre el alma, la mente, el cuerpo, funcionamos y vivimos acorde a nuestra esencia. Ya sabemos de qué podemos ser capaces, ya sabemos que no terminamos aquí, ya sabemos que para dar amor, hay que sentirlo primero por nosotros mismos. Y ya sabemos que somos el centro de nuestro camino, a eso hemos venido, a experimentar y aprender con la misión principal de ser felices.

Descubrimos que no estamos aquí para sufrir, sino para reír, el sacrificio no es el objetivo, ¡la abundancia sí! La felicidad no es un premio, son los pasos que se dan y con cada escalón que subimos en nuestra escalera evolutiva, hay más luz interna que brota, por lo que llenamos nuestra realidad de afuera, con más de nuestra verdad interna. Y reconocemos que Dios, fuente, universo no es un ente que está arriba o lejos, está muy cerca y está dentro, porque él está en nosotros y nosotros somos parte de él, y esta verdad es una bendición. Esto me ha sucedido a mí, lo comparto, porque como dije, he vuelto a nacer, pero ahora ¡YO SOY!

Así defino tus ojos!

Son esperanza verde con algo de oscuridad, y los quiero! Sonríen en tu rostro de flor, luceros grabados en mi alma, cantándome mi noche, allí quiero encontrarme tus ojos, dejarlos en mí ruta como vencedores de mi nostalgia!

Esperanza verde, esmeraldas del viento, luces en mi voz, ladrones de mi orden, ya son habitantes de mis sueños, ellos escriben con su mirada mi paisaje más despierto, mientras recibo el mundo que muestran y que celebro!

Así yo los hallo dueños de mi pensamiento más fiel, llenando mis huecos de caricias con su razón pura. arando mi tierra con la dulzura que desbordan tus ojos. yo aspiro a disipar su oscuridad con mi beso y mi piel!

De todas las sorpresas que fascinan cuando nos cruzan, encontré tus ojos, acaso tristes, dulces como tu aroma, con tanta duda del mundo, algún miedo que no se va, quisiera yo ser conquistador de tu pena, tu libertador!

Ojos de mi cielo, acompañados de tu boca de verso, vas rimando mi corazón con un deseo que nace libre, con el que reconozco tu pasión en mi espejo ardiente, para dejarme pintar de tu cuerpo mientras lo estreno!

Ojos verdes, esperanza para siempre!

Mi verdad

Mi verdad es magia y ruta, imperfecta y es verde, nace cada día desde mis piedras y desde mi luna. La colmo de mi paso, desato en ella mi esperanza, veo cómo crece. Niña prodigio, mi árbol de luces.

Seca mi miedo, atiende mi caída, me hace canción. Vaga natural, armada de mi lámpara simple y real. Así es ala y puente, es maravilla y es confianza, ¿Acaso es premio? Soy y la tengo, mi sol y madera.

De mi verdad navego a mi fortuna, crezco, camino, allí donde sólo hay ecos, despierta mi eternidad. La mía es tan clara, como esos sueños que defino, absoluta no, sólo mía, he aquí mi sed y mi boca.

Desde la piel y por mis hombros, mi voz agradece. Porque vivo desde ella, grito mi sol, mi espacio. No quiero tu razón, quiero mi aventura y paisaje, quiero ser yo, ahora me muestro, ahora me canto.

Mi verdad, sin prisas, descalza, camina a la luz. No busco opacar otros brillos ni llenarme de oro. Quiero encontrarme tranquilo, lucero de mí mismo, presentando de testigo a la pureza de mi verdad.

Tan solo encuentro mi verdad cuando la busco.

Bonaire

Piedras de paraíso, olas de fuego calor de agua ¿A dónde se fueron tus hijos? Se llevaron a tu sangre con sangre y los hicieron parte de otro eco. Borraron tu pasado más tuyo cuando robaron tu comienzo y perdiste la libertad de tierra al ganar aquellos que fueron tus hijos las cadenas amargas del cobre.

Luego heredaste el dolor, llegaron hombres con dueño, a sufrir viviendo más que vivir, con las llagas tan hondas, que se quedaban sin lágrimas las voces esclavas de la sal, manos quebradas, gritos perdidos en el agua, que el agua podía ser muerte si no lograbas amar la enfermedad. Vinieron de España, vinieron de Holanda, y Francia e Inglaterra, a clavarte los pies a la cruz, y dejaron golpes en el alma, y no sé si ya no están.

Entonces llegó la calma, aparente estado de vida, cambiaron los colores del viento empezaste a volverte pura hasta llenarte de nuevos hijos, aunque pocos, ahora todos tuyos los propios y los de lejos, todo el que ame un cielo puede hacerse un techo con tu mar.

Y ahora eres natura, presencia de vida extrema, el aire cuidando cada ave naranja los dioses pendientes de tu sal, tus hijos creando sobre el dolor la alegría de beber en tu paraíso y cada día se llenan los perdones de aquel pasado que hirió tanto; han tirado los lastres tan lejos, que te has vuelto agua bendita conteniendo los más maravillosos misterios bajo el mar ahora en calma

Bonaire, que tocaste mi alma, ¡gracias por demostrarme tu esperanza!

Las dudas.

Las dudas siempre surgen y se dan cuando hay una discrepancia, un modo de ver, una aspiración, una motivación, distinta entre lo que pensamos y lo que sentimos, entre lo que la mente recibe de afuera y considera que debemos atender, y lo que nuestro corazón nos muestra de nuestro adentro que tenemos que explorar y profundizar.

Es una lucha de día a día, poco a poco irlas llenando de nuestra luz y convertirlas en confianza. Una duda no es de por sí mala o buena, lo importante es lo que hagamos con ella; nos llenamos de temores o bien buscamos dentro el entender por qué nace esta duda.

Si quiero hacer algo distinto porque a mí interior le gusta pero no es bien visto en mi exterior, surge una duda, surge una presión. Si quiero escribir, cantar, danzar, escalar, hacer amigos, sonreír sin motivos, porque nos nace de nuestro adentro pero no es compartida afuera, surge una duda, hay incomprensión.

Cuando entendemos, descubrimos y asumimos que nuestro tránsito por este mundo, que puede ser mágico si lo intentamos, debe basarse en uno mismo, en el sentir interno, y que lo que sucede afuera estará lleno de verdades ajenas o de nuestros sueños, y que es una decisión de cada uno, y nos encaminamos por esta última opción, la trascendental, las dudas dan paso a la confianza, confianza en uno mismo, en que todo es posible, en que ser feliz es una decisión, en que brillar es una aceptación.

Si tenemos una duda hoy, ¿qué la genera? ¿Es por temor, por miedos, por el qué dirán? ¿O es una duda surgida de adentro, que no estamos seguros de si es de nuestro corazón o nuestro ego? Para que se dé la confianza, la respuesta debe ser reconocida y dada por nosotros mismos.

Estas incertidumbres pueden aportar a nuestro caminar, pero debemos desapegarnos de ellas, liberarlas de nosotros y llenar esos espacios con la confianza en nuestra propia luz. Porque luego de liberadas y convertidas en seguridad plena y propia, nuestro mundo, nuestra realidad será cada vez más el reflejo de nuestra verdadera naturaleza y esencia: ¡Nuestros Sueños! ¡Paso a paso, día a día, sonrisa a sonrisa, vayamos disipando dudas y llenando nuestro afuera de nuestra confianza de luz!

Gracias por los recuerdos.

Tengo una amiga, que mece tranquila su voz, pero llora su luna sin luz. Ahora que escucho su sonrisa, ¿Qué falta para que alumbre su estrella? Le regalo mi armonía, le quito las nubes a su boca, le doy mi palabra, ¿Qué hago para su lágrima, cómo escondo su pena del alma, su niebla?

Ella es la flor, es la memoria que lleno de sus días de lloviznas y besos. Ella es canción, es el verso que no logro alegrar, y que inunda mi paso. Ella es valor, su risa despierta los más dulces contactos del cielo soñado. Ella es, ella es, fruta y nostalgia, verdad y locura, ternura y desvelos.

Mi amiga produce las horas que rimo, los golpes que evoca mi destino. Yo la protejo del sol y del día, si ellos no aceptan que su tarde sonría. Del aire un adagio, reduzco mi sombra y abarco su mundo que gira. Ahora que me mira, la toco sin verla, la observo sin aliento, aleluya.

Acaso yo pueda apagar su penumbra, acaso su ruta me entregue su don. Acaso yo llueva por ser su esperanza, acaso su pelo se enrede sin dudas. Acaso resuelva el presente de su beso, para hacerlo mi clara mañana. Acaso amiga, me mires dentro, y logre mezclar mi noche y tu silencio.

Amiga, te espero en mi bosque, ya vienen las noches, y tú las abres.

Ahora yo me hago cargo.

De mi dolor, de mi color gris, de mi guillotina de sueños, yo me encargo, y mi luz enciende mi alma que alumbra. De todos los NO, de tu sombra si quiere opacar mi ruta, yo me encargo, perdono, pinto mi sonrisa y sigo mi verso.

De los miedos, peones de sobra para mi horizonte propio, yo me encargo, con mis barcos de papel, mi triunfo diario, cada gota de sudor que se nutra de mi gozo y mis rimas, porque me encargaré de mis lunas, serán mi queso azul.

De cada mañana oscura, cada tornado que no me apruebe, yo me encargo, fruto de mis soles, mi querer sin piedras. ¡Brota luz! ¡Brilla vida! Ahora que camino, grito y saludo, ¡Oh! Felicidad! Sólo tuve que decidir y apareciste, bendita luz.

De mi caída repentina, de mi sudor incorporado de rencor. Yo me encargo. Todo lo grito y todo lo evoco desde mi sed. Ya lo canto, ya lo digo: Yo soy mi propia lluvia, soy ola y eco. Todo lo puedo, porque yo me encargo, yo domo mi abismo.

Yo me encargo, todo los golpes y todas las arenas, son libres. No las quiero en mí, cenizas perdidas, brisas duras, ya no son. Todos mis soles, lo que abrazo y pregono, la chispa y cordura. De lo bueno y lo malo, de la sal y el dulce, solo yo me encargo.

Y por esto, aunque imperfectas, las estrellas son mías.

Te veo venir.

Te acercas del mar de estrellas, tocando mi oscuridad, haciéndome recordarte, quitando más rabias y nieblas, viento De la eternidad.

Ya llegas del viaje nuevo, ahora que puedo hablar, que ya reconozco el aire, la venda ha perdido fe y más, vuelvo, a mi libertad.

Se transforma el canto en el muelle de los sueños, ya camino los cielos que renacen de mi puerta. Y aunque aún haya ecos de sombra te veo venir.

No hay muro que aguante al alma, ni abismos que se hagan dueños, hermano, que ya estoy listo, abriéndome a mi interior y más, brillo, en la inmensidad.

Las adicciones.

Empiezo definiendo que para mí una adicción es algo, alguien, una circunstancia, que tenemos con nosotros, que no soltamos y que no nos permite ser libres. Está claro para mí que si tenemos alguna, es porque aún nos hace falta, hay algo que no hemos logrado aprender. Hay dos tipos de adicciones principales: las externas, o sea las físicas como las dependencias al alcohol, drogas, comida, los juegos de azar, etc; y las internas, como el querer sufrir, el miedo, los temores, el necesitar sentirse víctimas, el preferir quedar bien afuera que adentro, y muchas más.

En el caso de las adicciones externas, siento que se dan cuando tenemos vacíos o creemos tenerlos dentro. Buscamos algo afuera que nos haga olvidar ese hueco o esa falta que nos atemoriza. Estas dependencias externas que nos encadenan son condenadas muchas veces sin que siquiera quienes juzgan traten de comprender su origen. En el caso de las adicciones internas, éstas surgen cuando no nos atrevemos a abrir los verdaderos ojos, no queremos mostrar lo que en verdad somos. Es difícil aceptar una adicción interna, sobre todo cuando sentimos que sin ellas dejamos de vivir. Estas dependencias internas, muchas son justificadas por el entorno y la sociedad, parece lógico que sintamos miedos, temores, que merezcamos castigos, que queramos estar en confort sin dar ningún paso, que estos pasos los dé otro.

Somos propensos a juzgar y rechazar quien padece una adicción externa, y no somos conscientes que igualmente muchos de nosotros de alguna manera cargamos una o varias dependencias quizás más dolorosas y pesadas que las que criticamos. Y dado que estas últimas “anomalías”, son bien vistas por el estatus quo, se torna más profunda la solución al problema. Y es más difícil porque toca ir en contra de la corriente, de lo usual, corresponde dejar de oír las voces ajenas y externas y dar paso a la que es la verdadera: la voz interior. Dado que tenemos programas mentales que cargamos sin darnos cuenta con nosotros, que nos recuerdan los posibles castigos y pecados por pensar con propia voz, desprenderse de cada adicción interna es por lo menos al principio un cambio drástico de actitud, y luego se convierte en una serie de decisiones, que cambian la visión de la vida, de fatalidad a felicidad, de abismos a caminos.

El romper paradigmas establecidos, aquellos que se deben aplicar para evitar castigos no sentirnos culpables, son obstáculos muy duros de saltar o eliminar. Los consejos bien intencionados de quienes siguen padeciendo adicciones internas igualmente nos llegan como más muros que doblegar.

Con todo lo anterior, soy un convencido como dije al principio de que las adicciones son necesarias hasta que demos un paso adelante y aprendamos sus motivos. Entre tanto, demos un paso a la vez, que sin darnos cuenta primero sabremos cuáles tenemos y sin presionarnos, iremos soltándolas una a una, con la alegría que surgirá de descubrir que vamos siendo mejores cada día. Por cada piedra que se deja, queda el espacio para mostrar más de lo que hay dentro: el verdadero ser.


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