‘Tomatito’. Guitarra flamenca y otros lenguajes

By Teresa Fernandez Herrera

Él es José Fernández Torres, más conocido como Tomatito, guitarrista flamenco de culto. No pudimos reunirnos en Córdoba, donde estuvo hace tres días en el Festival de la Guitarra, en un concierto nocturno en el Teatro de la Axerquía, moderno teatro romano en la orilla del Guadalquivir, con vistas de la Mezquita iluminada. Era un concierto con José Mercé, de su gira basada en el disco De Verdad, publicado en octubre 2018, con el que ambos hacen una reivindicación del flamenco de raíz.

Joaquin Rodrigo

Así que nos reunimos tres días más tarde en Madrid. Comienzo preguntándole por el Concierto de Aranjuez que interpretó ayer  en el Teatro de la Zarzuela, uno más de la gira de conciertos que lleva dando en su versión para guitarra flamenca. Un homenaje más al maestro Joaquín Rodrigo, en este mes de homenajes al gran compositor fallecido el 6 de julio, hace veinte años.

Es una obra compuesta por Rodrigo para guitarra clásica y orquesta. Es un reto musical para un guitarrista. Yo no leo música, así que tuve que traerme a casa a un clásico amigo mío, para que me ayudara con la digitación, con las notas musicales que había que dar, con los silencios y aprender todo de memoria. Es todo un reto, que ya asumió Paco de Lucía en 1991. Lo único que tengo que hacer es adaptar la interpretación a como soy yo, la misma música, pero con mi forma de transmitirla. Cada artista lo adapta a su personalidad y a su manera. Pero musicalmente no se mueve nada. Notas musicales, silencios están ahí, solo que en este caso suena flamenco, que es otro sonido, otra pulsación.

Teresa. Me hubiera encantado estar en ese concierto o en otros tuyos de esta obra. Continuarás gira, supongo…

Tomatito. En septiembre sale el disco  y este año no tengo previstos más conciertos. He hecho una pequeña gira previa a la salida del disco. El concierto de ayer con la Orquesta de la Comunidad de Madrid se grabó en directo  por Universal Music, pero la grabación que sale en septiembre es de estudio y ya está entregada hace tiempo.

Teresa. Tú y Mercé con De verdad y vuestra ya larga gira de conciertos. ¿Cómo surgió la idea de grabar como acompañante al toque de un cantaor después de tanto tiempo?

Tomatito. Sí, es  cierto. Por circunstancias no había vuelto a grabar un disco con un cantaor. Pero también es cierto que tocar para el cante es algo tan importante que no se puede perder. El cante es el instrumento natural de la vida, está por encima de todo, los negros esclavos cantaban y allí no había guitarra, solo había un cante…No he grabado en este largo lapsus con nadie porque no ha coincidido. Mercé es como un hermano mío, y viene todos los años al Festival Flamenco de Fondón, en Almería  y siempre estábamos tocando como amigos, hasta que me dijo, oye ¿porqué no hacemos un disco juntos? Así que se vino a mi estudio en Aguadulce, Almería y allí grabamos el disco, del que he sido productor.

Teresa. El solo de jazz que hiciste en el concierto de Córdoba…

Audio

Tomatito. Es una pieza que esa noche dediqué a Vicente Amigo que estaba en el concierto y  que grabé con Michel Camilo en el 2000. Se llama Two Much Love  y está en nuestro álbum de jazz titulado Spain, dedicado a Paco de Lucía. Michel lo hizo en la película de Fernando Trueba, Two Much de 1995. Lo llevo en mi repertorio porque creo que aunque soy un guitarrista flamenco, mi música ya es universal. Hago temas de Piazzola y de otros compositores con los que he compartido músicas. Yo a los puristas les digo, ‘usted no sabe nada de flamenco’.

La guitarra como instrumento no tiene idioma, es la ventaja que tenemos. De la letra, un cantante foráneo ni se entera. Imagina, empiezas a cantar ¡Ay mare de mi alma! (cantando) ¿cómo va a enterarse si no sabe español?. La ventaja de la música instrumental es que es un lenguaje universal. Y entonces yo ya puedo hacer lo que quiera. He hecho blues, me expreso ya musicalmente como quiero.

El jazz y el flamenco son dos músicas de raíz, el jazz viene de los esclavos negros y el flamenco del sufrimiento gitano, de la fragua, la forja, la herradura y esas cosas.

Teresa. Los años que pasaste con Camarón, desde que eras un principiante con la guitarra hasta convertirte en un guitarrista reconocido. Esa historia que cambió tu vida, desde vuestro encuentro en la Taberna Gitana de Málaga, pasando por La Leyenda del Tiempo, hasta el 2 de julio de 1992.

Tomatito. Es lo mejor que me ha pasado en mi vida. Yo nací en Almería, una tierra más bien pegada a Murcia, a los cantes de las minas, que a Andalucía. El flamenco era más Málaga, Sevilla, Cádiz. La cosa rítmica y la cuna del flamenco viene del oeste de Andalucía, de Andalucía la Baja.  Y mi padre, cuando vio las facultades que tenía,  nos llevó a toda la familia a Málaga. Y allí, cuando tenía trece años me metí en el tablao La Taberna Gitana, y allí venía un jovencísimo Camarón con Paco de Lucía, que entonces eran inseparables. Nuestra época, hablo de la mía, fue desde que yo tenía quince o dieciséis años, que me fui con él y ya nunca más nos separamos.

Camarón de la Isla, Paco de Lucía y José Fernández Torres “Tomatito”

En casa, como de etnia gitana,  siempre había discos de Camarón, yo era un crío y cuando fui haciéndome mayor entendí la importancia de tocar para él. Él era un poco mayor que yo.  Para mí ha sido el mejor cantaor de todos los tiempos.

La Leyenda del Tiempo fue el primer disco que hice con él que no estaba Paco.  Lo produjo Ricardo Pachón  que era el productor de Camarón.

Teresa. Algo tan distinto que fue un antes y un después en la historia del cante… Y¿en la historia de la guitarra?

Tomatito. Para mí sí. Pero Paco ya había sentado las bases mucho antes.     

Paco de Lucía.

De su enfermedad, ni nos dimos cuenta. Era tan buena persona que no quería que sufriera nadie. Fue visto y no visto. No se vio venir para nada. Te lo digo yo, que estuve allí. Vino a Badalona porque en el 92 no se trataba esto en muchos hospitales y ahí eran especialistas. Se han dicho tantas cosas que no son ciertas. Yo me tiré con él desde los quince años hasta que se fue y no reconozco mucho de lo que se ha escrito sobre él.

Teresa. Aprovecho estar contigo como testigo directo y porque en cierto modo viene a cuento, para comentarte lo del concierto del Colegio Mayor San Juan Evangelista de Madrid, aquel 27 de enero de 1992. ¿Es cierto que no se sentía con fuerzas  para darle?

Tomatito. No, no es cierto. En esa historia no ha estado nadie, son habladurías de cierta gente. Eso no fue así. Fue que él cobraba un caché muy grande y él donde quería ir iba y donde no quería ir no iba. Con el Johnny* no había contrato, es que Alejandro su director era muy amigo nuestro. ¿Cómo crees que podía haber contrato pagándole algo que no tenía nada que ver con su caché de dos y tres millones de pesetas por concierto hace 27 años? Sencillamente no podía haber contrato.  No te puedes fiar ni de la Biblia, que también miente, imagina cierta prensa.

Él, si era o no era consciente de su gravedad se lo callaba.  Después de esa fecha de enero del Johnny grabó un disco entero, Potro de rabia y miel**  ¿No podía hacer un concierto que dura una hora y si podía grabar un disco entero?. Hay muchos tópicos sacados de contexto.

Teresa. La letra de La Leyenda del Tiempo es el comienzo del tercer acto de la obra más surrealista de Federico García Lorca, Así que pasen cinco años. Otras fuentes me han confirmado que su elección fue idea de Ricardo Pachón. Pero tu confirmación será la definitiva.

TomatitoSí, fue Ricardo Pachón quien seleccionó esa letra y título, pero la música es de Camarón y mía. Otro que no fuese él, canta La Leyenda del Tiempo y lo echan de España. El disco en origen era feísimo, pero Camarón me dijo, ‘no te preocupes, que lo damos unas vueltas y lo arreglamos’. Y al final  quedó de otra manera, porque como venía el disco no se podía hacer. La música es de Camarón y mía. Repito. Camarón es quien puso música a la letra de Lorca, a su manera.

Teresa. Seguimos hablando de ti, de tu arranque como solista tras la desaparición de Camarón, aunque ya habías grabado dos discos antes,  Rosas de Amor en 1987 y Barrio Negro en 1991, en el que participó Camarón con los tangos La Voz del Tiempo y que definitivamente consolidas tras su paso a la otra orilla.

Tomatito. Claro, es que tenía que ganarme la vida. Me quedé solo, los cantaores no me llamaban, así que a la fuerza era el momento de dar un paso adelante.  Dios me echó a la tierra para tocarle a  Camarón. Después, yo era joven y tenía sí o sí que continuar con mi carrera, porque en 1992 nadie daba un duro por mí.  

Teresa. Y ese fue el punto de inflexión en tu carrera como concertista que te ha traído hasta aquí, con un currículo internacional de escándalo.

Tomatito. Si, desgraciadamente, sí. Porque yo hubiera querido seguir con Camarón toda mi  vida.

Teresa. Cambio de tercio, hablemos de tu vida en Aguadulce, en tu casa familiar, con tu estudio de grabación, tu hijo de veinte años, Tomate, tu hija Mari Ángeles, tu nieta Aitana que ya apunta maneras de bailaora…

Tomatito. Somos una familia gitana y nuestra música siempre es el flamenco. Los juguetes que hay en la casa son instrumentos musicales. Guitarras, un cajoncito para los niños pequeños, algo normal. Dejo que cada uno haga lo que quiera, el que quiera estudiar que estudie la carrera que le guste…

No, mi hijo no ha estudiado en el conservatorio, aunque no se puede decir que sea autodidacta, porque ha estudiado la guitarra en casa, la ha mamado. En su caso es más fácil que para otros chiquillos.

Teresa. ¿Cómo se compone magistralmente sin estudios de música? Hasta bandas sonoras de películas…Tu currículo como compositor es enorme.

Tomatito. Igual que un ciego, que no ve pero se le desarrolla un sexto sentido. Él salva escollos donde uno que ve se cae. Tampoco es componer de memoria. Yo, por ejemplo, me voy grabando pequeñas partes y luego si, las aprendo de memoria.  No se compone con la mano. Se compone con ésta (se señala la cabeza) y con éste (se señala el corazón). Los que saben, en vez de grabarlo lo ponen en una partitura. Ellos y yo componemos con métodos distintos.

Teresa. Tienes un museo con sesenta guitarras. Cada una con su historia, supongo.

Tomatito. No les pongo nombre, solo a una que se quemó en Suiza la llamo la quemá.  Tengo la Sanchís que es el constructor, la Felipe Conde, es decir, las tengo por autores, por luthiers. No, no te creas que las he usado en conciertos, estoy tocando con la mía desde 2013, flamenco y clásico. Todas tienen su cosita, por ejemplo las de tocar a Camarón.  El que las toca es mi niño, pero yo toco la mía y ya está.

Teresa. Maestro Tomatito, reconocido mundialmente, respetado y admirado. Todo eso como resultado de trabajo intenso, de amor a la guitarra, de una vida construida paso a paso, palo a palo.

Tomatito. Posiblemente sí, porque sigo vivo y trabajando. Puede que se nazca artista, pero si no trabajas día a día, no tienes tu recompensa. Con casi todo y sobre todo con la guitarra. Ningún artista perdura por serlo.

De mi futuro no tengo ni idea. (reímos) Tengo el presente. Todos los años saco música nueva en discos nuevos para mis conciertos mundiales.

¿Primicia? La salida al mercado del Concierto de Aranjuez en septiembre. El año que viene lo presentaré en conciertos.  Seguramente lo presentaré en Europa, en el Teatro de la Filarmónica de Berlín, donde he actuado varias veces, ¡aún no con la orquesta titular! Quizá me inviten a alguno de sus ciclos clásicos, quizá para flamenco, Cuando escuchen el disco, a ver si les interesa.

Mi niño, ahí está el hombre. A la gente le gusta como toca y ya tiene publicado un disco solista. Es responsable, estudia y yo le llevo por el buen camino. Si es más alto y más guapo que yo, si  tocase peor, es que no habríamos hecho ná.

Con veinte años tiene ya dos niños. Tengo trece nietos. Nietos casados también. Lo próximo ya, bisabuelo.  Todos nos hemos casado jovencillos y estoy contento de ver las nuevas generaciones. Más que de gitanos, es más bien de época antigua, porque antes los payos tenían una jartá de niños y ahora no tienen casi ninguno.  

Conservamos el buen trato a nuestros mayores, ninguno va a un geriátrico. Yo no lo consentiría. Somos piña, sobre todo con los padres. Algo que no ha aprendido la comunidad paya. No concibo que mis hijos me dejaran tirado en mi vejez, con un ‘papá no tengo tiempo’, o ‘papá no puedo, estoy trabajando’, o ‘me voy con el perro y la señora de vacaciones’. Nosotros devolvemos el amor que hemos recibido.

¡Olè, Maestro!

*Colegio Mayor San Juan Evangelista. Madrid.

** (Publicado en 1992 tras 14 meses de grabación que coincidió con la aparición de la enfermedad que acabó con su vida meses más tarde. Con Tomatito y Paco de Lucía. Él mismo dijo en una entrevista a El País que su voz ya se notaba enferma en ese disco y eso está grabado)

 .

Un comentario en “‘Tomatito’. Guitarra flamenca y otros lenguajes

  1. He leido tu entrevista al gran Tomatito, y de verdad que es grande no sólo como Músico y gran Guitarrista que es de lo que se trata este artículo que lo retrata. Así mismo, he podido percibir su gran sensibilidad y su respeto hacia la familia, el respeto por lo padres en algo que como el igualmente comparto. Bien dicho OLÉ Y OLÉ TÚ Tomatito. Que tu músicaa se oiga por el mundo porque sublimas los sentidos.

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