Unionenses: Encarnación Fernández, la esencia de los cantes mineros

By Teresa Fernandez Herrera

Encarnación Fernández Fernández, gitana, nacida en Torrevieja (Alicante) en 1951, residente en La Unión (Murcia) desde los tres años de edad. Miembro de una saga, la Casa de los Fernández, que ya suma tres generaciones. Su padre, vendedor ambulante y guitarrista Antonio Fernández, ella misma y su hijo Antonio Muñoz Fernández, guitarrista, Bordón Minero a los trece años. Debe de ser un caso único en la historia de los premios del Concurso del Cante de las Minas de La Unión.

En la historia de Encarnación Fernández hay claramente un anverso y un reverso de la medalla. Comenzamos con el anverso.

Premiada como nadie: Dos veces Lámpara Minera en 1979 y 1980. La primera, si no la única mujer en conseguir dos veces este premio, el más importante y la razón de la existencia de este concurso. Antes de conseguirlas, en concursos anteriores del Cante de las Minas, ya había ganado segundos y terceros premios. Y junto a las Lámparas, premios por malagueña, cartagenera, minera, taranta, levantica, cantes de madrugá.  Es quizá la única artista que ha ganado todos los premios del Cante de las Minas.

Más premios: El Melón de Oro del Festival Flamenco de Lo Ferro (Murcia) en 1988. Castillete de Oro honorífico en el Festival del Cante de las Minas de 2015.  Premio Los Mejores del Diario La Verdad  de Murcia en el Festival de la Unión de 2017, como referente de los Cantes Mineros y por toda su trayectoria. Hija Predilecta de La Unión. Placa conmemorativa con su nombre en la Avenida del Flamenco de La Unión. Fue Presidenta del Jurado de los concursos en 2011.

Está considerada por la crítica especializada junto con los cantaores, el unionense Pencho Cros y el cartagenero Antonio Piñana como mayor exponente del cante por mineras. Ella y Pencho Cross son los pilares de la recuperación de los cantes mineros. Ella es la cantaora más grande de Levante. Ha cantado con Fernanda de Utrera, Camarón de la Isla, La Paquera de JerezCarmen Linares, José Mercé, José Menese…Es profesora de cante de la Fundación del Cante de las Minas.

El reverso de la medalla comienza con la escasez increíble de discografía. Solo un disco en solitario en los años ochenta, hoy descatalogado, El cante hondo de Encarnación Fernández. Un disco junto a Paco Rabadán, una Misa Minera también descatalogado. ¡Raro! Tenemos preciosas remasterizaciones en CD de cantaores  de su edad y mayores que ella. Lo único que tiene hoy en día es una participación con su hijo Antonio Muñoz como guitarrista con una soleá, en un disco coral de la Asociación El Malacate Flamenco de La Unión, que preside Paco Paredes, el hijo flamencólogo del Niño Alfonso.

Me encuentro con Encarnación Fernández a la que conozco desde mis primeros tiempos en La Unión, allá por 2016, en la Escuela de Flamenco de la familia. Su hijo es profesor de guitarra, ella de cante, su sobrino Guillermo Fernández que es pianista, es también el jefe de grabación del estudio que tienen en uno de los espacios de la escuela.

Empezamos por lo más reciente que ha hecho. Su actuación el pasado mes de mayo en el Círculo Flamenco de Madrid, en la sala Off Latina, acompañada a la guitarra por su hijo Antonio Muñoz. Le digo también que es la primera artista que entrevisto para el ciclo Unionenses.

Sí, hace tres meses en la sala Off Latina de Madrid. Canté por todos los palos, cantes mineros, levantica, malagueña, rondeña, cantiñas, bulerías y toda una serie de cantes  de madrugá. Hice un concierto de hora y cuarto sin interrupción. Y de guitarrista tuve a mi Antonio, mi hijo. Somos un equipo, nos entendemos muy bien. Mi hijo toca muy bien y me acompaña muy bien, como a mí me gusta, que vayan al grano. Tú sabes que acompañar es muy difícil, que es importante integrar el cante y el toque.  

Alguna vez me ha acompañado mi sobrino Guillermo al piano. Cuando me dieron el Castillete honorífico en el Festival de 2015. Me acompañaron Antonio mi hijo, mi sobrino Guillermo, un sobrino que toca el cajón y los palmeros, que también eran sobrinos míos. Fue un gran concierto.

Encarnación, se que has cantado por toda España, por supuesto por toda la zona de Levante, Andalucía, Madrid, Barcelona, Santander, Valladolid, Zamora, Cáceres y otros puntos de Extremadura. Pero ¿has cantado fuera de España?

Pues no…no…He montado en todo, incluso en barco, pero el avión me da mucho miedo. Sí, ya sé que es muy seguro pero ¡el miedo es libre!

Hace un par de días, hablando con Paco Paredes de la esencia de los cantes mineros, me dijo que hoy por hoy, tú eres la esencia de estos cantes.

El cante de las minas hay que llevarlo muy dentro y conocerlo muy bien.  Yo he vivido el tiempo de los mineros, los he escuchado cuando cantaban al salir de la mina, que no es como se canta hoy. Aquel fandango minero no era lo que se canta hoy. Entonces salían del trabajo, se metían en los bares de aquí,  se tomaban sus copas y cantaban lo que sentían.

Claro que estoy hablando de … Uf, no sé, por lo menos de cuarenta años atrás. De cuando solo estaba ya abierta la mina Agrupa Vicenta que como sabes ahí se ha quedado para que la visite la gente con visitas guiadas y para actuaciones. No solo la del festival, hay otras actuaciones, siempre para cantar flamenco. Bueno…se cantan Mineras, porque los que vienen de fuera lo intentan, pero lo que es la minera, la cartagenera, los cantes viejos de madrugá, todo eso lo desconocen, porque es un cante que se ha vivido aquí. Son cantes de haberlos vivido aquí.

La verdad es que estos cantes tienen una estructura musical y letras diferentes, no tienen nada que ver con los palos desde  Málaga, Sevilla, Cádiz, Huelva y para arriba, hacia Extremadura.

No, estos cantes tienen su identidad. El Taranto que es de Almería, no se canta igual por cantaores de fuera. Ni Fosforito que vino una vez a cantar en Almería y yo estaba ahí también, lo cantaba con el sentimiento de la tierra.…

Encarnación vayamos a otro tema. Estoy sorprendida de que con la carrera que tú tienes no tengas una discografía importante. Ya sabes que los discos se hacen para presentarlos en giras y las giras promocionan la venta de esos discos. Eso y las presentaciones cuando salen al mercado. Y que tu único disco en solitario esté descatalogado y no se haya remasterizado en CD.

Si es que yo ni me he enterado de la grabación de mis discos. Lo sé porque lo veo, porque alguien lo ha comprado y lo veo. Y me he preguntado, ¿cómo han hecho para grabar esto, si yo no me he enterado?. Así pasan las cosas.

Pero bueno, desde que tu hijo es tu representante, las cosas habrán cambiado.

No, tampoco se había enterado. Él se ha enterado ahora, como yo.

No te has ocupado de rentabilizar tu cante…

No, no. Yo es que aquí en La Unión cuando me llaman a cantar voy y ya está.

Cuando vas a otros sitios al menos grabarán tus conciertos. Los conciertos se graban en vivo …

Sí lo graban, lo graban.

Pero El cante hondo de Encarnación Fernández y la Misa Minera con Paco Rabadán estarán registrados en la SGAE. O lo habrán estado los años que estuvieron catalogados…

No sé. Es que no estoy muy puesta en esas cosas. No he puesto interés.

Y ahora tienes grabada una soleá acompañada por tu hijo a la guitarra en un disco del Malacate Flamenco, que está a la venta. Dios mío, tú eres tan representativa, tan importante en la conservación  de los cantes mineros. Tú, Pencho Cros y Antonio Piñana y mira lo que han conseguido ellos…

¿Sabes que pasa? Que tampoco yo le he dado tanta importancia Ýo soy así, muy sencilla. Cuando me llaman para cantar voy la primera, pero tengo que estar muy bien preparada para cantar como yo quiero. Pero sin darme importancia. La gente dice que soy la primera en los cantes mineros. Sí, claro, cuando canto, canto por contrato y me cotizo bien.

Una vez en Mairena del Alcor, en Sevilla, (1988) me había presentado a un concurso y me dijeron que no me daban el premio porque los cantes que yo había hecho no los conocían.  Yo me quedé pará. ¿Cómo es posible, que ustedes que son el jurado,  no conozcan mis cantes?  No sé qué pasó, me sentí muy mal.

Al volver a La Unión, me apunté al Festival de Lo Ferro, a última hora, cuando ya iban a cerrar las inscripciones. Y me hicieron un hueco. Yo necesitaba cantar para quitarme de encima lo que había pasado en Mairena. Me presenté y gané. El premio especial del Melón de Oro.

Muchos artistas me han dicho que ganar un premio aquí en La Unión es como un lanzamiento para sus carreras. Y tú tienes dos Lámparas Mineras, dos. ¿Qué te ha faltado para situarte a un nivel que sin duda mereces?

Lo mío no sé si es que está más ignorado, no sé, Con dos Lámparas Mineras yo no he tenido esa suerte. Hace muchos años me llamó un representante de artistas y yo por ignorancia o por lo que sea, no quise que me llevara. Luego quiso llevarme Antonio Montoya y tampoco…No sé que pasó con mi padre.

¿Tú  no has tenido un representante para ti?

Exactamente. (con énfasis)  Y es que he atendido a mi casa más que a mi carrera. Mi vida es el cante pero …yo, mi casa…soy una mujer muy de mi casa. De mi marido, de mis hijos, ahora de mis nietos…

¿Y tú eres feliz así?

Siii… (dubitativa)  Si, soy feliz pero me gustaría que me pusieran un poquito más de atención…Me gustaría tener un poquito más de tiempo para mi.  Han pasado tantos años así…bastantes años…qué se va a hacer. No me lo he tomado muy a pecho…a ver, me gusta cantar, pero nunca he pensado en tener un manager…Y mi padre ha sido muy raro, él siempre tenía la voz cantante y yo siempre le he hecho caso. Mi padre que era guitarrista, y guitarrista de primera.

Bueno, yo creo que cómo él siempre ha querio estar conmigo …Mi marido me ha apoyado mucho. No sé. Como la gente dice que canto tan bien…Eso me ha pasado a mí también, que ser artista, mujer y flamenca pues…no por mi marido, fíjate. Él me apoya, me empuja, “Encarnación tienes que ir por aquí, por allá.  Pero mi padre no…”Déjalo, si te llaman, que te llamen directamente.” Nunca ha querido que estuviese ahí.

¿Y ahora Antonio como representante tuyo?

No es que sea representante mío, es que como ahora él sale más que yo para afuera, pues le llaman a él. Yo salía antes mucho más, el doble, pero ahora el que sale es él. (con cierta rabia) Entonces se comunican con él. “Oye, que quiero que venga Encarnación aquí a cantar.”  Y entonces me dice,  “mamá que vamos a cantar en tal sitio.” Pues ya está.  Y como es mi hijo, pues no le pregunto más y ya está.  Pero yo digo, que me llamen a mí que soy la que canto.

Eso sería así si tú tuvieras un representante.

Pues claro.  Hace más de diez años que yo estoy muy arrepentida de todo eso. Por supuesto que un representante llevaría mi carrera. Muy arrepentida, porque no tenía que haber hecho caso a nadie. Tenía que haber pensado en mí y en mi arte. Mi padre es cierto que me ayudó con los cantes, pero luego fue muy egoísta, no pensó en mí, en el día de mañana. Así era antes. Hoy no. Hacen bien los artistas jóvenes, hacen por ellos para el día de mañana.

¿Me dices algo más?

Sí. Empecé siendo bailaora. A los siete años monté con mi hermana Bárbara un dúo de baile que llamamos Las gitanillas de bronce. He cantado con todos los grandes, he salido fuera a cantar con ellos. Soy de Torrevieja, vinimos aquí cuando tenía tres años. Mi padre era vendedor ambulante, pero mi abuelo murió de silicosis. Antes no había nada, era así.

Me fundo en un abrazo con Encarnación Fernández. No tengo palabras para decir lo que siento. Una historia más de mujer artista que no está en el sitio que merece. No por ser gitana, por ser mujer.

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