Los Moneo de la Plazuela

By Teresa Fernandez Herrera

Es sábado 12 de octubre. En la Sala García Lorca de la Fundación Casa Patas continúa el ciclo Sagas Flamencas del cante, hoy con Luis Moneo Lara que se presenta como cantaor de Jerez, su hijo Juan Manuel Moneo Carrasco al toque y al compás Manuel Moneo Carrasco, otro hijo del cantaor y Manuel Salado. Luis es el patriarca actual de la saga de los Moneo, desde que se fueron sus hermanos Manuel y Juan, auténticas glorias de la Plazuela de Jerez. Decir Plazuela es decir Moneo, son dos términos que están unidos indisolublemente.

LUIS MONEO
Juan Manuel Moneo Carrasco

Luis Moneo empezó siendo guitarrista, aunque él confiesa que el cante estuvo desde siempre en lo más hondo de su ser. Hasta que un día tuvo que sustituir a Silverio, cantaor  sevillano de culto y Manuel Morao, la guitarra jerezana por excelencia, le dijo “Niño tú tienes que cantar” y ya no pudo resistirse. A su voz de metal plateado llena de la jondura y el eco de su vínculo familiar, se une la sabiduría de la guitarra de acompañamiento, un plus enorme para un cantaor, la afinación en el cante. Su hijo Juan Manuel es por ahora el continuador del arte de la guitarra. Y por si faltara algo, su sobrina Gema Moneo, hija de su hermana Lela y del guitarrista Jesús Agarrado, ha introducido el baile en la saga familiar. Ahora representan los tres pilares del flamenco al completo. Del compás todos ellos lo saben todo.

Luis Moneo y Juan Manuel Moneo

En la noche de ese sábado de fiesta nacional y de la Virgen del Pilar, Luis estuvo sembrao por su cante puro gitano jerezano, por su cercanía y empatía con el público, por su poder de transmitir, porque como decía su hermano Manuel, el flamenco es transmitir y si no no es nada, por su ajustada complicidad con su hijo y guitarrista y sobre todo por su manera particular de esculpir sus cantes. Hubo cantes de Jerez, pero también   pasó por la sierra de Almería cantando por tarantos y por el Mediterráneo por malagueñas,  pero sobre todo hizo historia por soléa y por seguiriya. Con la seguiriya rubricó la marca de la Casa Moneo e impregnó de emoción al aforo completísimo de la García Lorca. No faltaron las alegrías con el compás de otro de sus hijos, Manuel Moneo. Y las bulerías cortas de la Plazuela con que puso fin al concierto, de culto. Cantes puros que cuanto más se escuchan más enganchan.

La saga de los Moneo está plagada de artistas profesionales y no profesionales, como ocurre con todas estas familias gitanas de Jerez, en las que cantar parece un hecho connatural con el hecho de existir. Parece que se remonta al siglo XIX, hasta un cantaor del Puerto de Santa María conocido como Moneo el Brujo. También están emparentados con los Agujeta, los Fideitos, los Rubichi, ¿será por genes jondos? Retornando al árbol directo, los Moneo Lara son hijos de Juan Moneo Orellana Pacote y de Filomena Lara Carpio Mijita. De ahí el famoso Tío Pacote, Alfonso Moneo Orellana, de cuyo cante son deudos los tres Moneo Lara cantaores, porque hermanos fueron nueve.

Manuel Moneo Lara

Manuel Moneo Lara, el mayor del trío, aún representa los tiempos en que después del trabajo, los hombres se reunían en las tabernas. Allí escuchaba habitualmente a Agujetas El Viejo, Domingo Rubichi, El Chalao Viejo, su padre Juan Pacote, su tío Alfonso Pacote, Fernando El Nino, pariente de los Terremoto, bailaor muy gitano. Todos ellos eran a su vez deudos de los cantes de los Manuel Torre, Diego El Marrurro, La Serneta, Manuel Molina, Juanito Mojama, Juan Jambre. Esa fue la escuela de Manuel Moneo Lara como de tantos otros. Escuchar de sus mayores lo que ellos habían escuchado y asimilado de cantaores de la más pura entraña jerezana. Decía Manuel:  De  todo eso surge mi discurso cantaor. Él se quedó con sus referencias y luego amplió sus influencias a Juan Talega y Antonio Mairena. Maestro de seguiriyas y bulería por soleá, mantenedor de los viejos cantes por bulerías, el martinete de la Plazuela y las saetas de Semana Santa. Fue un estudioso del cante, alcanzando la maestría por tientos, tangos y fandangos, malagueñas y tarantos. Su calidad extraordinaria le convirtió en cantaor de culto.

Esa ha sido la escuela de cante de los Moneo Lara, o mejor, la escuela de Jerez, escuchar en vivo a sus inmediatos predecesores que a su vez aprendieron de escuchar a los pioneros. Se escuchaba de viva voz, se intercambiaban conocimientos y experiencias. Algo que ahora está en peligro de extinción, incluso en Jerez, que es el último reducto de esa forma de aprendizaje indiscutible. Lo que se dice, mamar el cante, o la guitarra. Hoy en día la escucha es por soportes audiovisuales.

Los hijos y nieto artistas de Manuel Moneo Lara, son Manuel Moneo El Barullo, que ahora ha vuelto tras un largo intervalo de duelo, Rocío y Macarena Moneo cantaoras, Juan Moneo guitarrista. Su nieto Barullito, guitarrista desaparecido prematuramente  con apenas 24 años a comienzos de 2015, poco más de un año antes de la muerte de su hermano Juan Moneo El Torta, que se fue de repente un 31 de diciembre de 2013. Él, Manuel, dejó un enorme vacío en el cante flamenco un 17 de diciembre de 2017, vísperas de Navidad. De la saga fraterna ya solo quedaba Luis.

Juan Moneo El Torta fue el genio cantaor de la familia. Su vida estuvo llena de altibajos, el peor el de caer víctima de drogas duras, con rehabilitaciones y recaídas, en una época marcada por esta lacra en decenas de miles de personas, sobre todo jóvenes. Su personalidad  era generosa, era buena gente, leal con sus amigos, capaz de dar y quedarse sin nada. Espíritu positivo, decía que el sufrimiento le había hecho cantar mejor. Fue un ser libre que vivió al límite su momento presente como si el mañana no existiera.

El cantar no se aprende, se puede mejorar si has nacido con él, pero  no se puede aprender. Nunca he sabido cantar,  lo que hago es transmitir.  El cante debe ser libre y sin dinero. Me gusta subir al escenario cuando quiero y a mi manera, si no me siento como un mono. (Juan el Torta dixit)

Genial, impredecible, libre hasta crearse y crear problemas, cantaor de la escuela familiar, tradicional pero también innovador, autor de letras que han quedado para la historia en sus álbumes, maestro por soleares y bulerías, amante de cantar y grabar en directo más que de grabar en estudio,  memorizador fotográfico de letras, estuvo en la película Flamenco de Carlos Saura, recibió premios. Lo tuvo todo y no se apegó a nada y al final como profeta de una de sus letras buscó un nuevo mundo donde me pueda quedar, porque para vivir como estoy viviendo, prefiero morir.  Desde este año tiene una calle en Jerez de la Frontera.

El pasado sábado por la noche en la Sala García Lorca, Luis Moneo, patriarca de la saga desde 2017, sin decirlo, recordó con sus cantes a sus hermanos muertos, pero eso sí, con su propio estilo personal, porque un cantaor no es nada si no crea un estilo que lo diferencie de los demás. Buena gente, buen cantaor, Luis Moneo Lara. La semana que viene lo entrevistamos.

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