Luis Moneo Lara, puro Jerez

By Teresa Fernandez Herrera.

Hace una semana prometimos esta entrevista con Luis Moneo Lara, único representante vivo de la saga que comenzó su hermano Manuel y que siguió su hermano Juan Moneo el Torta, ambos desaparecidos a una edad en la que hoy en día aún se es joven.

A Luis le titulo Puro Jerez, porque es lo que ha demostrado ser a lo largo de esta conversación mantenida en Madrid, horas antes de su actuación en la sala García Lorca de la Fundación Casa Patas, el sábado 19 de octubre 2019. Jerez ha estado tan presente  durante nuestra hora de conversación, que casi se diría que hay un protagonista por encima del protagonista. Jerez de la Frontera por encima de Luis Moneo Lara, el cantaor de la voz de plata de la saga de los Moneo.

Y como siempre, a mi estilo y costumbre empiezo interesándome por lo que piensa cantar esta noche, si es que tiene un repertorio ya in mente, pero resulta que su respuesta es bastante ambigua. Ambigüedad que se repite  más de una vez, como si no estuviera seguro de nada, como si vivir fuera fruto de la improvisación, del sentir del momento presente. Algo que parece estar muy incrustado en el alma de los gitanos, quizá por recuerdos ancestrales olvidados hace mucho tiempo. La saga de los Moneo, ¿va a estar representada en tu repertorio?

Luis. Van a estar los palos que he escuchado a mis hermanos, pero no solamente a ellos, también palos de Juan Talega, Juanito Mojama, pioneros del cante jerezano. Pero también quiero decirte que nosotros somos espontáneos, no llevamos nada estudiado, quizá vaya algo del mundo de ahora también, siempre llevado a mi terreno, a mi voz y a mi estilo.

Teresa. ¿Me estás diciendo que ahora mismo no podrías decirme lo que vas a cantar dentro de un rato?

Luis. Es en el momento de estar ahí, cuando se te viene una luz y se te vienen letras que a lo mejor canté hace una semana, o se me vienen otras, siempre con el estilo particular que tenemos los Moneo, pero no solo las letras ni los estilos, también lo que viene de la saga es el color de la voz, que es por lo que se diferencian las sagas, no sé, a lo mejor canto el mismo tiento que canta Vicente Soto, con la misma letra, pero con mi estilo, con mi color de voz. Para mí la saga es parecerse hasta en el hablar.

No es que los hermanos cantemos igual, cada uno tenemos nuestro color de voz, pero siempre hay una asimilación, por ejemplo ahora hablando le parece mi voz a la de mi hermano Manuel, o me parezco un poquito a Juan, pero luego a la hora de cantar cada uno tiene su manera de soltar el quejío, su manera de respirar, cada uno respiramos en un sitio diferente.

Sí, soy consciente de la importancia de la respiración, ahí es donde está todo, en los cantes los  hay más bravíos y ahí vamos a darlo todo. Por ejemplo, para cantar un martinete, cada uno se fija en un sitio y respira en un sitio o en otro y así por ejemplo, uno  canta  un tercio entero y otro lo parte en trozos y está muy bien, cada uno puede cantarlo a su manera. Hay algunos martinetes que empiezan y que terminan, y hay otros cantes que vienen de un mismo sitio, por ejemplo la toná, las carceleras, la debla, pero cada cosa lleva su acento, su manera, su respiración, su sitio, que es donde yo distingo lo que es un estilo de otro, de todo seguío, de un tercio, un silencio. El silencio es muy importante en el martinete, porque transmite. El martinete es el cante en esencia de la Plazuela, mi barrio de Jerez.

Ya llevo tiempo haciendo La saga de los Moneo, con cambios, por ejemplo hoy viene mi hijo Manuel a apoyarme en el cante, hace un cantecito conmigo, hacemos una bulería por soleá entre los dos, incluso si el público lo permite le puedo dejar que cante un poquito. (De hecho, así fue)

Mis hijos, el cantaor y el guitarrista son Moneo Carrasco, de la familia de guitarristas de los Jero, Perikín de los Jero, mi suegro Manuel Jero cantaba también. Ya ves, mis hijos traen la música por todos los lados, más que yo. Y los Jero son los que me hicieron guitarrista por muchos años.

Yo, desde chico llevaba  el cante en mis adentros, con 8 o 9 años me llevó mi hermano a cantar a una Fiesta de la Bulería con Manuel Morao. Con 12 o 14 años conocí a mi cuñado Antonio Jero y resulta que tenía una hermana muy guapa, mi mujer, así que me compré una guitarra porque para cantar ya estaban mis hermanos y mi tío Luis Lara Pacote, hermano de mi madre. Mi vocación de toda la vida era el cante, pero a los 14 años, al conocer a Antonio y a la que es mi mujer, como también me gustaba la guitarra, empecé a aprender con Perikín, me enseñaron ellos y después estuve con Rafael del Águila, con Moraíto, con  Manuel Parrilla y ya acabé en las manos de Manuel Morao y empezamos a girar por ahí, con una compañía que cambió mi forma de vivir y me tiré unos pocos de años viajando por el mundo. Yo hace treinta años estuve dos meses en Nueva York, haciendo matinées, en total, que la guitarra me sirvió mucho para conocer escenarios, conocer los teatros, las luces, ya me fui informando de todos los palos,  porque yo de chico en casa  cantaba por bulerías y por bulerías de Jerez, así  yo ahí me fui instruyendo. Pero llegó un día en que con la guitarra yo era más flojillo, había que estudiar mucho… había que estar más pendiente.

Mi riqueza es haber tocado la guitarra y saber un poco de música. Eso me ha enriquecido más que a cualquier cantaor, no es que yo sea mejor ni peor, pero a la hora de la afinación en el cante me ha servido mucho mi guitarra.

Cuando tenía unos treinta y cinco años,  estando con Manuel Morao en un teatro de París, Silverio que era  uno de los cantaores, se puso malo y faltaba una semana para terminar el contrato y como éramos tres guitarristas, Manuel Morao me dijo, el único que puede hacerlo eres tú Luis. Y así empecé a hacerme con el público, luego me cogió Antonio Malena, que somos casi familia, y me llevó a Japón. Mi vocación de toda la vida era el cante y el punto de inflexión fue la enfermedad de Silverio.  Y nada más llegar a Jerez me llamó Antonio el Pipa  y luego María del Mar Moreno, María José Franco y todos los demás porque en Jerez todos somos una piña.

Y ese ha sido mi aprendizaje, un continuo buscarme la vida, porque tenía un familia que sacar adelante. He cantado para las mejores compañías, Antonio Grilo, Manuela Carrasco, siempre de gira y así que me he enriquecido y he experimentado lo que me va bien y lo que no, donde tengo que meterme y donde no, aunque si tengo que meterme me meto. De mi tío Luis Pacote aprendí las malagueñas, la minerita, el taranto, hasta la guajira, a veces la gente dice que canto un poco amairenao, porque mi tío cantaba amairenao.  Y esos palos, las serranas, mineras, tarantos son difíciles, son tan diferentes de lo de aquí, lo que pasa es que hay que estudiarlo porque si no te quedas ahí con el pellizquito de Jerez y no te puedes quedar así. Todo eso me lo he tenido que currar. Y otra cosa, que en cuanto dices que eres de Jerez te exigen más, y eso llega a ser pesao.

Me gustaría seguir en la línea de cantaor de adelante, cantaor solista, me gusta mucho el cante a dúo con la guitarra, da mucha intimidad al flamenco y así es como nació el cante. El cante gitano nació de las familias, de los patios de vecinos de Jerez.

Porque el cante gitano es otra cosa. El guitarrista que me toque va muy tranquilo, porque yo sé respetar los silencios de la guitarra, nada más con la mirada nos entendemos, ahí está la compenetración. Yo doy seguridad y confianza  y de ahí viene la complicidad. Y saber cuándo me tiene que arropar, o darme un golpecito en la madera y ahí me espero

La inspiración nos viene de toda la gente de Jerez, Torre, Mojama, el Serna, el cante por bulerías del Serna era especial. La Niña de los Peines también me gusta mucho, me encanta Mairena. Él fue el que le dio un poco de valor y de sitio al cante. Él se podía  haber  adjudicado cosas de otros que no se habían grabado y no lo hizo, siempre decía de quien eran.

Mis palos favoritos son la soleá, la seguiriya, la bulería de nosotros de la Plazuela de Jerez, que es más paraíta que la de Santiago, que tiene más soniquete. En Santiago siempre ha habido más alegría, más fiesta. Pero yo me desenvuelvo bien con las bulerías de La Plazuela, de Santiago, de Lebrija o de Utrera. La cantiña y el martinete que para mí tiene ese algo especial que como cantaor de la Plazuela no me puede faltar. En Jerez me han adjudicado la seguiriya y el martinete. De chico lo aprendí con Tío Juanes que era primo hermano de mi abuelo.

Siguiendo con la bulería,  en la Plazuela tenemos dos estilos, la Bulería del Salao y la del padre de Rubichi el Viejo. Digamos que aquí, la bulería es más sosegada, más dramática. Santiago siempre ha sido más de fiesta.

Teresa. Defínete como cantaor. Festero y solemne.

Luis. Es que los mismos palos te dicen como tienes que sacar la voz, si te fijas en como sale la voz por alegrías y cómo en la seguiriya. Nosotros sin perder nunca nuestras raíces somos muy abiertos de oído. De chicos mi hermano Juan y yo hemos escuchado a Triana y a Camarón, uno de los más grandes.

Hace tres años grabé mi primer disco, Mi cante, mi palabra.  No estuve en ese disco del 99 La saga de los Moneo. Yo estaba por ahí, de gira, yo he ido siempre a mi aire.

Teresa. Y de ese disco, ¿vas a cantar esta noche?

Luis. No, no.  Quizá surja algo, pero depende del momento, de cómo me sienta, de la misma presión del público. No, no podría darte ahora un repertorio. Sale como sale y puede salir bien o puede salir regular. Y lo regular es lo que al público le va a gustar, porque tú sabes que muchas veces al público aquí en Jerez lo que le gusta es la imperfección. A veces la imperfección es la madre de la inspiración y eso es la improvisación.

Teresa. La guitarra que tú dejaste ¿la ha retomado tu hijo Juan Manuel?

Luis.  Si, si. Además los primeros acordes de acompañamiento se los puse yo. Después ya estuvo con Jose Luis Barau, un maestro de música de Jerez. Como padre, le he enseñado como se lleva el cante, una pinceladita por aquí, un recorte por allá. El cante no lleva mucha filigrana.

La carrera la lleva muy bien. Toca para mucha gente, para los bailes, estuvo mucho tiempo con mi hermano el Torta, yendo a todas partes con él.

Teresa. Hablamos de guitarras jerezanas, pero ¿hay una escuela de los Morao, otra de los Parrilla, otra de los Jero?

Luis. Sabes qué pasa? En Jerez pasa como con el cante, cuando se trata de sagas, cada uno le da su estilo, le aporta su grano de arena, pero la escuela es la misma escuela. Que Jerez es mucho Jerez, no es que yo quiera echarle flores a mi tierra.  Hay muchas maneras, la de Manuel Morao y su soniquete, su maestro Miguel Molina, los Parrilla, luego está Gerardo Núñez. El Perikín tenía un soniquete que no lo tenía ninguno. Con dos notas ya se metía al público en el bolsillo.

Cantaores de Jerez, cantaores de Cái, es otra manera de cantar, por alegrías. Lo mismo que en Lebrija, que en Utrera, los Puertos. Por ejemplo la soleá de los Puertos es una cosa, la soleá por bulerías es de Jerez. Jerez es que ha tenido muy buenos intérpretes,  los Terremoto, los Sordera, mi sobrino El Momo también hace muy bien la soleá por bulerías,  buenos intérpretes de todas las épocas, luego están el Torta, el Capullo.

Teresa. Tu saga ¿tiene alguna continuación cantaora, porque de guitarra la tiene en tu hijo Juan Manuel y bailaora por Gema Moneo…

Luis. Y otro cantaor, está el Momo mi sobrino, que canta muy bien, yo creo que la familia más completa  de cante, baile y toque es la mía y además haciéndolo bien. (reímos a carcajadas) Podemos formar una compañía y sacarla pa’delante.  

En el flamenco hay que tener la cabeza muy bien puesta y saber lo que te haces. Ganar dinero con el flamenco es complicado, son  pocos los que están metidos en el circuito de los festivales, por eso hay muchos que siendo buenos no llegan a profesionales. Yo ahora sí, estoy metío desde hace unos añitos, pero hay que luchar mucho… No me puedo quejar, no me falta trabajo pero hay que luchar mucho, he tenido que ponerme las pilas y aprender. Yo ahora estoy en mi mejor momento.

Teresa. ¿Por qué crees tú que ha habido tanta presencia gitana en el arte de Jerez desde hace mucho tiempo?

Luis. Porque las familias gitanas antiguamente cuando terminaban de trabajar en el campo, fraguas, bodegas, etc., se  reunían para sacar sus alegrías y penas con el cante. Algunos se quedaron ahí y otros se profesionalizaron. Hay un tal Juan Jambre de la Plazuela, cantaor profesional  que cantaba muy bien, fue seguidor del estilo de Manuel Torre por soleares. Uno de tantos ejemplos de los que no se quedaron aquí.

En Jerez no ha habido discriminación con los gitanos. Yo te hablo de mi tierra. Yo no he visto discriminación, ahí estamos los payos y los gitanos juntos. Te vas al Puerto de Santa María y ya no es lo mismo. Ni en Chiclana ni en ningún lado…Aquí en Jerez hay payos que querrían ser gitanos. Al contrario, nos tienen envidia porque los gitanos vamos siempre muy limpios, muy bien vestidos… Y en Utrera también y es que estamos muy hermanados con ellos de toda la vida. Y es que en las casas de vecinos vivían payos y gitanos y convivían hasta compartir el potaje de puchero.

Teresa. Y ¿cómo era el trato de los señoritos…?

Luis. Los señoritos dejaban el manejo del campo a un gitano, el manijero, así lo llamaban, era el que mandaba, lo que llaman capataz en otras partes,  así que el trato era muy bueno. Si había que achuchar se achuchaba. Y a la hora de cantar y bailar  ahí también se hacía y de ahí es de donde salió el cante. Y si había alguno que le sonaba mejor la voz o tenía mejor cuerpo y era más listo, empezaba a trabajar en fiestas privadas o se venía a Madrid. El campo era duro, se ganaba una miseria y salir de ahí fue como el principio de profesionalizar el cante y el baile. No podíamos quedarnos siempre ahí. Porque antes eran los payos los que estaban en primera línea, tenían compañías, era otro flamenco, pero estaban ahí. Te estoy hablando de los años 20. Ahí los gitanos empezaron a darse cuenta y a decirse ¡qué hacemos nosotros aquí! Y de ahí salió el cante gitano andaluz, luego el flamenco.

Teresa. Terminamos con tus planes futuros. Tu agenda 2020.

Luis. Estamos cerrando un proyecto y va todo muy bien enfocado. Ahora tengo un manager, uno de Chiclana, que lleva a muchos flamencos, que se llama Templo Flamenco. También tengo planeado otro disco. No hay cerrada actuación en festivales, hay proyectos que puede que salgan, pero concreto nada. De aquí a mes y pico ya se cerrarán cosas. Hay algo importante por lo que estamos luchando pero no te lo puedo decir, porque se gafa, pero es importante.

Ahora los que mandan son los jóvenes, son los que están en todas partes y los que se llevan todos los premios. Pero lo que manda es la afición. Yo conozco a gente de Jerez que ha luchado mucho por el flamenco y no les han dado nada. A mí, los premios no me importan, lo importante es que no falte trabajo, estar en los sitios buenos  y ahí estamos.

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