COLOMBIA: DE CUENTOS Y LETRAS “LA OBRA”

Edgar Awad

Planeta Literario se complace en compartir con vosotros un cuento corto del Escritor Edgar Awad perteneciente a su serie de Día de Cuentros &Letras que con otros amigos escritores e intelectuales promueve en una conocida red social. Edgar Colombiano como el mismo enfatiza: “que nació en la bella y primorosa Colombia y que escribe con el corazón”. Reconocido como COLUMNISTA REVELACIÓN DEL AÑO 2019 por el APCESX Group a nivel mundial. Ama escribir lo que para el es un verdadero placer, inclinándose por la historia y crónicas escribiendo con gran sensibilidad, tocando el interior del lector y dejando enseñanzas a su paso”. A continuación su breve cuento..

LA OBRA

Todos los días de lunes a sábado llegaba puntual, ella la modelo, siempre con su ropa de negro y botas altas de cuero, con su piel blanca y cabello suelto al terco estilo del viento.

Érica la secretaría le alcanzaba la bata al baño y allí ella se despojaba de todo, pasaba al exhibidor se quitaba la manta y en la butaca se sentaba en su posición sensual, el artista venia le arreglaba el cabello, le acomodaba las manos y las piernas, para la posición habitual en la obra que producía.

Ella le palpitaba el ser, le daba gusto sin explicación que el maestro le tocara, pero guardaba silencio de su pasión.

El creador frente al atril con el pincel en la mano empuñada estiraba el brazo tomaba las proporciones y procedía con el bosquejo, pero día por día, veía la belleza y sus curvas que le iban dominando.

El figurín se cansaba y cambiaba de posición sus manos y dorso, el pintor suavemente se aproximaba y las dejaba de nuevo en la antigua posición, le tocaba el pómulo, ella se enrojecía y él  empezó a darse cuenta de los cambios de color de la tez.

Tomaba  el óleo mezclaba dos o tres colores y con el pincel seguía pintando el retrato desnudo de la dama.

En otros días percibió como se agitaba la respiración de la joven cuando le acomodaba para que estuviera en la pose de la obra y plasmarla en el lienzo.

Otro día como por descuido al acomodarle en la butaca le pinto por accidente el hombro y muy lento con la mano le limpio y vio como en un deleite cauteloso suspiro ella con placer, él le dio un beso francés y jamás se terminó la obra.

Les nació la mejor obra, un hijo.

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