GRACIAS POR ESTE MOMENTO, COVID-19.

By Milena Montealegre McMichen

¿Será que la mala cocción del sancocho de murciélago es el culpable de esta escena mediática de pánico colectivo?

El corona-miedo, es un virus con una tasa alta de propagación, pero con una tasa baja de mortandad. Según las estadísticas de la OMS el 98% es el número de personas supervivientes, desafortunadamente ese 2% es de personas fallecidas equivalente aproximado en su gran mayoría a personas mayores a 60 años.

La crisis, está generada en el cubrimiento de salud médica en cada país, pero pareciera ser la primera crisis de salud global de la era digital, pues hemos olvidado las estadísticas de la malaria, el dengue, el ébola, entre otras. La diferencia esta que con este nuevo virus aún no sabemos a quién o a quiénes beneficia para generar estrategias llenas de verdades infladas, que han generado episodios de pánico que terminan en compras compulsivas como si fuera el fin del mundo, rechazo a extranjeros, el abandono de las mascotas en la calle, miedo al futuro, miedo a la calle, miedo a las personas, crisis económica en varios sectores, la subida del dólar, la baja del petróleo, entre otras.

Para quienes somos independientes, esta cuarentena nos genera algo de ansiedad, pues el que no vende no come. La realidad nos lleva a todos, seamos empleados o independientes a realizar un PARE en la vida y a generar estrategias para llegar sanos y tranquilos al fin de la misma. Pero esto es lo que hay, un virus que se propaga fácil y rápido y la decisión de salir a vender o valorar nuestra salud.

De nosotros depende como observemos la situación con actitud pro activa de responsabilidad personal y colectiva o con una actitud soberbia y arrogante, llena de pesimismo e intransigencia exponiendo a nuestra familia, y no volver a vender.

Así que no habiendo mas, les invito a celebrar que gracias al coronavirus, podemos ponernos la corona de nuestra vida. Y que, como los reyes y reinas que somos en nuestro mundo, “debemos” parar un ritmo acelerado que mata más que cualquiera de los virus que hemos superado por el famoso estrés, ya que es el culpable de somatizar emociones en cánceres y demás enfermedades; y definir, fijar el camino por tomar.

 La felicidad, es la interpretación que se da de una realidad. Por un lado el miedo hace lo suyo atrayendo a lo que se le teme, y por otro lado, les invito a cambiar los lentes del pesimismo y seleccionar sus fuentes informáticas; pues el bienestar, se encuentra cuando identificas experiencias que te generan paz, serenidad y tranquilidad.

Para mí ha sido maravillosa esta experiencia, pues decidí asumirla con responsabilidad, acaté las sugerencias de prevención de las entidades de salud y me di cuenta de que este momento es un regalo. Les invito a gozar cocinando, pintando, leyendo, en juegos de mesa etcétera, a bailar solo o con la pareja o con los hijos o con la mascota, a reír, a cantar con el karaoke, a hacer ejercicio en casa, en fin, hay cientos de cosas para aprovechar este tiempo regalado para ti y para hacer lo que hace rato no hacías: compartir en familia.

Las personas cambiamos todos los días, ¿estás seguro de que conoces con quién compartes las cobijas? ¿conoces las historias de tus padres? ¿los sueños y miedos de tus hijos o hijas? ¿hace cuánto no tienes una conversación sincera contigo mismo?

Y es acá a donde quería llegar. La escritura, es una de las mejores terapias, ¿qué tal si escribes tú autobiografía? ¡Es el momento para transformar lo que no te gusta de ti y de tú vida! Así que comencemos por preguntarnos, ¿Quién soy? Y no tus roles o tus características, ¿quién eres? Esta pregunta la suelo hacer en consulta privada y normalmente escucho los miedos, los sueños, los roles, los estereotipos, las cualidades, los defectos y un largo etcétera. Lo mejor de todo es descubrir que no nos conocemos. De pronto, porque perdimos el norte y nos dedicamos a sobrevivir, a ser padres o madres perfectas, a cumplir con horarios y obligaciones económicas imposibles por cubrir sin estresarse, en ser la mujer perfecta o en ser el hombre competitivo, que todo lo puede.

Una autobiografía, te permite recordar tus triunfos e igualmente tus caídas y empoderarte al recordar como te levantaste convertido o convertida en una guerrera, fuerte, majestuosa y poderosa. Pues toda crisis siempre trae grandes regalos de creatividad que sacan lo mejor de ti.  La autobiografía, es una catarsis para el alma, pues escribir experiencias, episodios o situaciones no sanadas, y la escritura te ayuda a transformar el dolor y las lágrimas en sabiduría y humildad.

Una autobiografía, te permite cambiar el rumbo, pues identificas en donde estas y de ahí puedes saltar a donde quieres llegar, iniciando a soñar, a visualizar y a crear un futuro basado en el hoy y en el ahora, ya que es lo único real que tienes. El pasado ya no existe, el futuro de pronto nunca llegue, así que inicia a potencializar tus sentidos, aclara tú mente y goza este regalo mandado por el universo para que retomes una vida basada en lo que te hace feliz.  

Una autobiografía, es un relato narrado por el mismo autor de acontecimientos personales de su vida, iniciando en el momento de su nacimiento, en algunos se remonta a la vida de la madre y del padre desde antes de la gestación. Es una cronología de la propia vida, identificando al personaje principal, y personajes secundarios, sacando buenas historias que sean reveladoras y que capturan el espíritu del tiempo.

Lo bueno de escribir es liberar emociones, pues el plasmar ideas te permite reducir el estrés al reconocer los obstáculos, ponerles nombre e iniciar a generar estrategias para salir de ahí.  Reforzando no solo tú autoestima, sino el tan mencionado sistema inmunológico en este momento.

Te deseo un buen momento de reflexión e introspección, pero sobre todo aprovecha este momento para “PARAR” el acelere que llevas en tú vida, pues si seguimos corriendo, moriremos jóvenes, llenos de enfermedades, sin plantar un árbol, sin escribir un libro y sin dar el mejor beso.

Gracias Covid-19 por regalarme este tiempo para escucharme, centrarme en mis sueños, en mi misión de vida y por encima de todo, gracias por obligarme a PARAR y llevarme a replantear mi sobrevivencia por una vida feliz y con propósito.

Escrito por: Milena Montealegre McMichen.

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